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- SOLI DEO GLORIA: SOLO A DIOS SEA LA GLORIA
EN EL CORAZÓN DE LA REFORMA ¿Cuál es el fin principal de la existencia del hombre? El fin principal de la existencia del hombre es glorificar a Dios, y gozar de Él para siempre.[1] Esta es la primera pregunta y respuesta del Catecismo Menor de Westminster, uno de los grandes resúmenes de la fe reformada. Sintetiza cuál es el propósito de nuestras vidas: que glorifiquemos a Dios y nos deleitemos en Él (1 Co 10:31; Sal 37:4). Hay otra pregunta y respuesta crucial que toda persona debe conocer, muy relacionada con la que acabo de citar. Es una pregunta que el catecismo no presenta ni responde. Sin embargo, impregna toda la teología de la Reforma protestante y el mensaje completo de la Biblia: ¿Cuál es el fin principal de Dios? Dicho de otra manera, ¿Qué es lo que Dios busca en cada acción que realiza y permite, y en cada Palabra que ha salido de su boca? ¿Cuál es el fin de todas las cosas? La respuesta bíblica y que exploraremos en este capítulo es que el fin principal de Dios es su propia gloria y esto es en lo que Él se deleita. De eso se trata Soli Deo Gloria. Todo lo que Dios orquesta, realiza y habla busca esta meta: que su nombre sea glorificado. El apóstol Pablo habla de esto en el libro de Romanos. Los primeros once capítulos de la carta son la exposición teológica más profunda y amplia en la Biblia sobre la gran historia de la creación y redención. La cantidad de temas que Pablo aborda es abrumadora porque abarca desde la forma en que la creación testifica del poder y la gloria de Dios, hasta el papel de la ley en la vida del creyente, la justificación por la fe sola y el rol de Jesús como nuestro segundo y mejor Adán. También habla del obrar del Espíritu Santo en los redimidos, la soberanía generosa de Dios en la elección de pecadores para salvación y el plan de Dios para Israel y las naciones del mundo, entre otros asuntos teológicos y doctrinales llenos de implicaciones prácticas para nosotros. Así concluye Pablo esta exposición teológica: ¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son Sus juicios e inescrutables Sus caminos! Pues, ¿QUIÉN HA CONOCIDO LA MENTE DEL SEÑOR? ¿O QUIÉN LLEGO A SER SU CONSEJERO? ¿O QUIÉN LE HA DADO A ÉL PRIMERO PARA QUE SE LE TENGA QUE RECOMPENSAR? Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria para siempre. Amén (Ro 11:33-36). Pablo no puede evitar estallar en alabanzas a Dios y atribuirle toda la gloria a Él, reconociendo que todo existe por Él y para Él. Nosotros deberíamos responder de la misma manera al considerar quién es Dios y qué ha hecho y revelado en la historia para su gloria. Infinitamente glorioso Empecemos definiendo los términos. En la Biblia y en la teología reformada se habla de dos aspectos de la gloria de Dios: su gloria intrínseca y su gloria adscrita.[2] Ambos aspectos deben estar en nuestra mente al abordar el tema. La gloria intrínseca de Dios es el peso de todo lo que Dios es (la palabra hebrea para «gloria», kabod, tiene este significado en la Biblia). También es la belleza, exhibición y resplandor de su carácter y perfecciones (Éx 34:6-8). Por eso los serafines de la visión de Isaías cantan sin cesar: «Santo, Santo, Santo es el SEÑOR de los ejércitos, llena está toda la tierra de Su gloria» (Is 6:3), pues la creación testifica de la gloria de Dios. Cuando hablamos de esta gloria, estamos pisando «terreno santo» en la teología. No podemos pretender definirla por completo, pues eso es imposible. Esta gloria es infinita y abarca todo lo que Él es. Piensa por un momento en lo más hermoso, justo, verdadero, gozoso, bueno, bondadoso, perfecto, íntegro, grande, sabio y poderoso que puedas imaginar. ¿Pudiste concebir algo que cumpla con todas esas características en el mayor grado posible en que puedas concebirlas? Lo dudo mucho, pero si lo lograste, entonces es «fácil» entender la gloria de Dios: es como la multiplicación al infinito de cada una de esas cualidades en aquello que imaginaste y todo otro atributo bueno que pueda existir eternamente en Él. La gloria intrínseca de Dios es la fuente de la cual proceden todas esas cualidades buenas en sí mismas que hemos mencionado (y muchas otras). ¿La belleza de un atardecer en la playa? Procede en última instancia de la gloria de Dios y debe moverte a reconocerla en gratitud y alabanza a Él (cp. Ro 1:18-23). ¿La sonrisa de tu hijo a quién amas? ¿La justicia de una persona que se conduce en integridad? ¿El sabor delicioso de un helado de chocolate? Todo tiene en última instancia la misma fuente y propósito. Al mismo tiempo, la gloria adscrita de Dios es el renombre que Él obtiene y recibe de su creación cuando Él despliega sus atributos revelándose a sí mismo a través de su Palabra y sus obras. La palabra griega para gloria, doxa, tiene esta connotación (de donde viene la palabra doxología, que nos habla de dar gloria). En este sentido, Él es glorificado por nosotros cuando le adoramos y reconocemos su majestad. Glorificar a Dios, es decir, atribuirle gloria y honor, no significa que lo estamos haciendo más glorioso —pues es imposible añadir algo a su gloria intrínseca—, sino que estamos reconociendo el despliegue de su gloria y adorándole por quién es Él. En el corazón de la Reforma Por la gracia de Dios, los reformadores del siglo XVI dieron en el blanco al reconocer que Dios es infinitamente glorioso y por tanto debemos vivir centrados en Él y no en nosotros. Por eso la teología de la Reforma es teocéntrica (centrada en Dios), no antropocéntrica (centrada en el ser humano). Dios es la máxima autoridad por medio de su Palabra. Él es el Creador de todo y el Salvador que nos redime totalmente por gracia. Por tanto, solo Dios merece la gloria y no el ser humano. Él mismo enseña que no dará su gloria a nadie más (Is 42:8; 48:11). Esta es la esencia de Soli Deo Gloria. Todas las demás solas de la Reforma protestante buscan preservar en nuestras mentes esta realidad para guardarnos de los ídolos. La idolatría consiste en darle a cualquier otra cosa o criatura —ya sea un ídolo de madera, una mascota, una persona, un país, el sexo, el dinero, nuestra reputación o un largo etcétera— el primer lugar en nuestras vidas que solo Dios merece. Esto nos lleva a la condenación y muerte, pues no existe pecado pequeño ante un Dios infinitamente bondadoso y santo. Siempre que caemos en idolatría, estamos menospreciando profundamente al todopoderoso y dándole la espalda… seamos conscientes de eso o no. La idolatría es contraria al propósito de nuestra existencia porque el único que merece toda gloria es Dios. Por eso los ídolos jamás podrán satisfacernos y llenar nuestros corazones con el gozo divino para el que fuimos hechos. No fuimos diseñados para los ídolos de nuestra propia invención, sino para Dios, quien nos creó para que le conozcamos y para que nuestra única respuesta sea glorificarle. En la teología reformada, las cuatro solas anteriores son como postes gigantes que elevan un gran cartel que dice «Solo Dios merece toda la gloria». Sostienen este letrero inmenso para que seamos conscientes de que no tenemos excusa para la idolatría y para que seamos alentados a vivir con gozo y gratitud para nuestro Dios. No podemos pretender poner nuestras palabras y tradiciones al nivel de su revelación, ni podemos jactarnos de haber contribuido en algo para nuestra salvación. Toda la gloria pertenece a Él. En toda la Escritura Cuando la Reforma proclama Soli Deo Gloria, no se basa solo en un par de versículos. Más bien, se basa en toda la Biblia y las diferentes formas en las que testifica de esta verdad. Por ejemplo, la Escritura enseña que la creación habla del resplandor y los atributos de Dios (Sal 19:1; Ro 1:18-21); es decir, revela aspectos de su gloria que nos dejan sin excusa ante Él cuando no le adoramos con gratitud. Él merece la gloria por su poder creador (Ap 4:11). También nos habla que Dios creó al hombre y a la mujer para que reflejen su resplandor llenando toda la tierra con su imagen, lo cual implica que fueron hechos para su gloria (Gn 1:26-28; Is 43:7). Cuando Adán y Eva pecaron y nos hundimos junto a ellos, Dios desplegó su gloria al mostrar su misericordia y bondad santa prometiendo redención por su sola gracia (Gn 3:15). Dios también muestra su gloria en sus juicios contra el pecado (Nm 14:21), pues despliega su justicia y poder en ellos. Al mismo tiempo, también es explícito al decirnos que la liberación del pueblo de Israel en el éxodo —el gran acto de redención en el Antiguo Testamento— es para su gloria, para mostrarse superior al Faraón y sobre los dioses falsos (Éx 9:16; 14:4). Como afirma el salmista: Nuestros padres en Egipto no entendieron Tus maravillas; No se acordaron de Tu infinito amor, Sino que se rebelaron junto al mar, en el mar Rojo. No obstante, los salvó por amor de Su nombre, Para manifestar Su poder (Sal 106:7-8). El propósito del éxodo era que la gloria de Dios pudiera morar en medio de su pueblo, primero en el tabernáculo y luego en el templo (Éx 40:34; 1 R 8:10-11). Esto era una restauración parcial de lo que se vivía en Edén —comunión con la gloria de Dios— y también un adelanto de lo que Dios haría más adelante en la redención, al morar en medio nuestro en Jesucristo y luego al darnos su Espíritu Santo (Jn 1:14; Ef 2:22; 1 P 4:14). También era un adelanto de lo que Dios hará en la consumación de la historia, cuando la gloria de Dios llene toda la tierra y vivamos para siempre junto a Él conociéndolo por la eternidad (Hab 2:14; Ap 21:23; Jn 17:3). No solo la liberación de Israel en el Antiguo Testamento fue para la gloria de Dios, sino también nuestra redención hoy. Dios nos bendice por amor de su nombre (Sal 23:3). «Yo, Yo soy el que borro tus transgresiones por amor a Mí mismo, Y no recordaré tus pecados» (Is 43:25). Más adelante, Pablo menciona tres veces en un solo capítulo que el fin de nuestra redención en Cristo es la exaltación de Su gloria (Ef 1:6, 12, 14). Son muchos más los pasajes bíblicos que nos hablan sobre cómo todo es para la gloria de Dios. Sin embargo, no podemos dejar de mencionar cómo Él nos enseña que su gloria es desplegada en su Hijo como en ninguna otra parte. Cristo «es el resplandor de Su gloria y la expresión exacta de Su naturaleza» (Heb 1:3a). «El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos Su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad» (Jn 1:14). Por eso Pablo habló del evangelio como el «evangelio de la gloria de Cristo» (2 Co 4:4). ¿Quieres conocer la gloria de Dios en su mayor manifestación? Mira a Jesús, observa con atención su carácter y lo que hizo por nosotros para nuestro gozo y su gloria. Los cielos nos muestran la gloria de Dios al revelarnos algunos de sus atributos, como su poder y grandeza (Sal 19:1). Pero en la vida, muerte, y resurrección de Jesús se despliegan perfectamente atributos de Dios que no se despliegan en la creación (como su amor sacrificial sin medida y su soberanía sobre el pecado y la muerte), de una manera más amplia que en tiempos del Antiguo Testamento. Jesús habló de esto pocas horas antes de Su muerte cuando dijo: «Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en Él» (Jn 13:31; cp. 17:4). Considera la explicación que Juan Calvino presenta sobre ese texto, como una muestra del entendimiento de la Reforma sobre este punto crucial: … Era una declaración paradójica, que la gloria del Hijo del hombre se levanta desde una muerte que era considerada ignominiosa entre los hombres e incluso maldita ante Dios. Él muestra, por lo tanto, de qué manera se gloriaría a sí mismo de tal muerte. Esto es así porque por Él glorifica por medio de ella a Dios Padre; porque en la cruz de Cristo, como en un teatro magnífico, la inestimable bondad de Dios se manifiesta ante el mundo entero. En todas las criaturas, de hecho, tanto altas como bajas, la gloria de Dios brilla, pero en ningún lugar ha brillado más que en la cruz, en la que ha habido un cambio asombroso de las cosas, se ha manifestado la condenación de todos los hombres, el pecado ha sido borrado, la salvación ha sido restaurada a los hombres; y, en definitiva, el mundo entero ha sido renovado y todo es restaurado en buen estado.[3] El evangelio lo cambia todo y el despliegue de la gloria de Dios en la salvación de pecadores es tan grandioso, que dentro de un millón de años los creyentes todavía estaremos respondiendo postrados en adoración. La mejor de las noticias Ahora ya podemos responder a la objeción más común contra Soli Deo Gloria: «¿No es presumido o egocéntrico de parte de Dios que todo sea para Su gloria?». ¡No, no lo es! Nos desagradan las personas que siempre quieren ser el centro de atención (al menos que nos distraigan de nuestros problemas), pues ellas no merecen estar siempre en el centro y no son indispensables o tan brillantes como pretenden serlo. Esas personas son injustas y pretenciosas cuando quieren que el universo gire en torno a ellas. Aparentan ser lo que no son porque desean saciar algo en ellas; por lo general, lo que desean es sentir la aprobación de otros. Todos somos así en algún grado, pero Dios es diferente.[4] En primer lugar, Él sería injusto e idólatra si hiciese todas las cosas para la gloria de algo más, pues solo Él es infinitamente glorioso. En segundo lugar, Él no necesita que le «demos gloria» cuando le adoramos porque Él es autosuficiente. Dios no tiene ninguna sed por saciar (Hch 17:24-25). Más bien, Él orquesta y hace todo para su gloria con el fin de desplegar su suficiencia ante nosotros, para compartir de su riqueza y deleite infinito en quién es Él. Es decir, para que podamos deleitarnos en Él por siempre a medida que nos sumergimos eternamente en su vida trinitaria, en la comunión y alegría que Él tiene consigo mismo. Cuando Dios hace todo para su gloria, nosotros como pecadores redimidos somos beneficiados. ¡Qué bueno saber que el universo no es gobernado por un tirano egocéntrico y necesitado, sino por un Rey tan generoso y rico que nos crea porque quiere mostrarnos su gloria y saciarnos de ella! No puedo pensar en una verdad más sobrecogedora que debe hacernos humildes y llenarnos de asombro. Jesús literalmente no quiere un cielo sin que estemos nosotros allí para que contemplemos su gloria y nos gocemos en Él: «Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde Yo estoy, para que vean Mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo» (Jn 17:24). Esta es la mejor noticia que puede existir, pues si todo es por Él, de Él y para Él, entonces podemos estar seguros de que al final de la historia todo —absolutamente todo, incluyendo nuestras lágrimas, dificultades y fracasos— habrá sido en última instancia para el mayor bien: el despliegue de la gloria de Dios y nuestro gozo eterno en Él a través de la comunión que tenemos en Cristo (cp. Ro 8:28). La esencia de la vida cristiana Todo lo anterior nos demuestra que la esencia de la vida cristiana es vivir centrados en Dios y no en nosotros mismos. Se trata de vivir contemplando su gloria en el evangelio para ser transformados más a imagen de Cristo (2 Co 3:18; 4:3-6). También se trata de reflejar y buscar esa gloria en cada área de nuestras vidas: desde nuestra relación con nuestro cónyuge, hasta en nuestros estudios, lo que publicamos y consumimos en Internet, nuestro trabajo, y un largo etcétera. Es hacer todo en adoración a Él y para que otras personas también puedan adorarle (Mt 5:16; 1 Co 10:31). Se trata de servirle con gozo y gratitud, según su Palabra y dependiendo de sus fuerzas, para que en todo Él sea glorificado en nosotros (1 P 4:10-11). Al mismo tiempo, esta doctrina nos sirve de advertencia. Hace años escuché de una iglesia que crecía muchísimo, y un día el pastor dijo orgullosamente desde el púlpito: «Nosotros somos la mejor iglesia en todo el país». Habló con soberbia, como si Dios necesitase esa iglesia. Al domingo siguiente, estalló un escándalo horrible y la iglesia se dividió de inmediato. Esta historia me la contó con dolor una oveja de esa congregación. Me recuerda que no darle toda la gloria a Dios en nuestras vidas y ministerios es un asunto serio. Dios promete humillar en su tiempo a quienes se exaltan a sí mismos y no le glorifican (Lc 14:11; cp. Hch 12:23). La realidad de que todo es para la gloria de Dios, forma parte ineludible del engranaje de este universo hecho por Él. Es como la ley de la gravedad: podemos tratar de ir en contra de ella, pero al final es una ley de la cual no podemos escapar por completo, pues incluso en el espacio la gravedad ejerce su influencia a medida que Dios dirige por medio de ella el movimiento de galaxias, sistemas y planetas. Somos llamados a reconocer en nuestra era egocéntrica que nunca seremos felices si no estamos centrados por completo en Dios. Vivamos de esta forma con humildad y gozo reconociendo quién es Él y lo que hizo por nosotros, pues el fin principal de la existencia del ser humano es glorificar a Dios y gozar de Él para siempre. [1] La Biblia de Estudio de La Reforma (Ligonier Ministries y Poiema Publicaciones, 2020), 2431. [2] Steven Lawson, Theology for the Glory of God. https://tabletalkmagazine.com/article/2021/08/theology-for-the-glory-of-god/ [3] Juan Calvino, Commentary on John – Volume 2 (Grand Rapids, MI: Christian Classics Ethereal Library), 40-41. http://www.biblestudyguide.org/ebooks/comment/calcom35.pdf [4] Una versión de este párrafo y el siguiente apareció en mi introducción al libro Jóvenes por Su causa: De la oscuridad a la luz (Poiema Publicaciones, 2020).
- ¿Qué es conocer a Dios?
Introducción Muchos cristianos están familiarizadas con las palabras de Jesús en San Juan 17:3, "Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesús el Mesías, a quien enviaste" (BTX)[1]. Sin embargo, ¿qué envuelve o implica "conocer a Dios"? ¿Qué significa conocer a Dios? En la Biblia, la palabra "conocer" tiene a menudo un significado amplio que va más allá del sentido básico de un conocimiento intelectual de algo o de alguien. Dentro del concepto bíblico, el conocer a Dios no tiene ni esencial ni primordialmente raíz en el intelecto o en la actividad mental. Más bien, se trata de una relación de vínculo que puede incluir cualidades tales como cuidado, parentesco, e intimidad [2] En la actualidad, el pueblo evangélico ha confundido este término y lo ha reducido a una serie de actividades cognitivas, donde el repetir conceptos y memorizar textos bíblicos, ha sido el aspecto central para conocer a Dios. Es un grave peligro creer que se puede conocer a Dios de esta manera, aunque no se puede negar el hecho, que también mantiene un lugar de importancia indudablemente. Pero tal conocimiento se obtiene no por una mera actividad intelectual, sino por la operación del Espíritu Santo como consecuencia de haber recibido a Cristo. En este punto, es importante diferenciar lo que es "saber de Dios" y "conocer a Dios", que difieren totalmente en su carácter conceptual. La primera, se refiere "Estar informado de la existencia, paradero o estado de alguien o de algo"[3]. La segunda, va mucho más allá, del aspecto teórico y "…no es saber algo acerca de Dios, sino conocer profundamente quien es"[4]. Los puntos a desarrollar en este ensayo, gira en torno a la pregunta ¿Qué es conocer a Dios? lo cual no pretende ser un estudio exhaustivo del tema. Más bien requiere que sea algo sencillo, adecuado y practico. Se ha dividido el presente estudio en tres partes: la primera, describe los medios insuficientes de conocer a Dios. La segunda, aclara y afirma lo que significa conocer a Dios y finalmente, expone los resultados visibles de este conocimiento. A continuación, se presenta el desarrolla del contenido: Los medios insuficientes para conocer a Dios A. El conocimiento intelectual no es conocer a Dios Este conocimiento es limitado por cuanto la meta final consiste en exaltar la razón humana. No se puede conocer a Dios haciendo uso solo de la razón. Se puede tener mucho conocimiento intelectual de las obras de Dios y de sus caminos, y sin embargo todavía no conocerlo. Esto se puede ver constantemente a través de la Biblia, donde el pueblo hebreo se quejaba y abandonaba al Señor cada vez que podía, para irse tras de otros dioses. Esta conducta necia se ha repetido una y otra vez, en los libros proféticos, históricos y en los libros del pentateuco (Éx. 32; 2 R. 13; 17; 21; Os. 1; 2). Otros ejemplos que se pueden citar es acerca de la vida del rey Saúl, quien siendo el ungido de Dios y teniendo un conocimiento considerable del poder de Señor, terminó alejándose completamente de su llamado, por querer agradar más a su pueblo (1 Sam. 15:24). En el Nuevo Testamento, se puede hacer referencia a la vida de los fariseos, donde inhibían un comportamiento externo de pura religiosidad, a pesar de su alto conocimiento de la ley. "Cuando estéis orando, no seáis como los hipócritas, que aman orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para exhibirse ante los hombres. De cierto os digo que ya están recibiendo toda su recompensa" (Mat. 6:4). El libro de Marcos registra una de las profecías del Antiguo Testamento donde Dios dice: "Este pueblo me honra de labios, pero su corazón está lejos de mi…" (Mar. 7:7). Está declaración afirma que el saber de Dios, no es suficiente para conocerle. Obtener solo conocimiento intelectual es contraproducente y dañino a la vida espiritual y pronto será notorio en una conducta desordenada. Por ej: · 1. El orgullo: Es la actitud en la cual una persona se siente superior sobre otra. Dentro de la iglesia, esta actitud es evidente en una conducta de desprecio a la opinión de otros hermanos más simples. Es propenso y busca tener siempre la razón y por eso no acepta la corrección. La Palabra dice al respecto "… el conocimiento envanece, pero el amor edifica. Si se imagina que sabe algo, aún no sabe nada cómo debería saber" (1 Cor. 8:1-2). · 2. La hipocresía: "Hipócrita es aquel que pretende o finge ser lo que no es. Es una transcripción del vocablo griego hypokriteis, que significaba actor o protagonista en el teatro griego. Los actores solían ponerse diferentes mascaras conforme al papel que desempeñaban. De ahí que hipócrita llegara a designar a la persona que oculta la realidad tras una «mascara» de apariencias"[5]. Santiago 1:22 dice: "Pero sed hacedores de la palabra, no tan solo oidores, engañándoos a vosotros mismos". Una vida cristiana falsa y superficial es el resultado de una vida doble e ilegítima, donde se aparenta algo que realmente no es. Los predicadores tienen la alta responsabilidad de llevar a la práctica aquello que van a enseñar, con el fin de que el mensaje se expuesta con autoridad y verdad. En el tiempo de Jesús, los judíos y gentiles podían diferenciar claramente la enseñanza de los fariseos, los cuales carecían de práctica, enseñaban, pero no hacían, B. La experiencia emocional no es conocer a Dios. Las emociones humanas juegan papeles muy importantes en la vida. Esto es natural, y a menudo completamente sano, pero algunas personas se dejan llevar por las emociones y hacen cosas que no deberían hacer. Las emociones pueden ser confusas, inciertas, aun peligrosas. La Biblia dice: "Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte" (Prov. 14:12). · 1. Los sentimientos no son de confianza: Para muchos creyentes la experiencia emocional es fundamental para conocer a Dios. Las revelaciones, los sueños, testimonios y la expresión de dones [6]son el reflejo deliberado y fuera de control, de personas que según dicen, sintieron una profunda emoción que nunca antes habían sentido. De manera que no pudieron evitar estas expresiones, las cuales las adjudicaron como obra de Dios. Al respecto, el profeta Jeremías dice: "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?" (Jer. 17:9). "El que confía en su propio corazón es necio…" (Prov. 28:26). Está claro que confiar en los sentimientos pueden llevar a uno a cometer granes equivocaciones, las cuales alejan al creyente del verdadero conocimiento de Dios. · 2. Las emociones deben ser controladas: El creyente es llamado a controlar sus emociones, bajo la dirección del Espíritu Santo, de manera que la Palabra Dios sea la fuente y el medio para conocer la verdad y no uno mismo. La Escritura afirma esta verdad: "Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos" (Jer. 10:23). Las emociones no fueron dadas para revelar a Dios, de hecho, ellas pueden llevar a toda clase de prácticas falsas. La búsqueda de información para conocer a Dios no se encuentra en sí misma, tampoco están en las emociones, sino que viene de una relación única con Dios. Lo que significa conocer a Dios El diccionario expositivo VINE define la palabra conocer de la siguiente manera. "En el NT, ginosko indica frecuentemente una relación entre la persona que conoce y el objeto conocido; a este respecto, lo que es conocido es de valor e importancia para aquel que conoce, y de ahí el establecimiento de la relación"[7]. Asi tambien, "Este verbo se usa para expresar el pensamiento de relación o unión, como entre hombre y mujer (Mt 1.25; Lc 1.34) "[8]. Entonces, en coherencia a estas definiciones se puede deducir de una manera práctica, que conocer a Dios es: desarrollar un vínculo personal de comunión entre el que conoce y el que es conocido. A. Es personal Dentro de cada persona existe un fuerte deseo de ser conocidos y conocer a otros. Más importante aún, es que toda la gente desee conocer a su Creador. En la actualidad los medios de comunicación, anuncian y prometen muchas formas de satisfacer los deseos de saber más, tener más y ser más. Sin embargo, las promesas vacías que vienen del mundo nunca podrán llenar y satisfacer de manera completa, la sed espiritual que la persona manifiesta. Así que "¿cuál es la clave para conocer verdaderamente a Dios?" Primero, es imperativo entender que el hombre, por sí mismo, es incapaz de conocer verdaderamente a Dios, debido al pecado. La Escritura revela que todos han pecado (Romanos 3:11-20) y que ninguno alcanza el estándar de santidad requerido para tener comunión con Dios. También declara que la consecuencia del pecado es la muerte (Romanos 6:23) y que la humanidad perecerá eternamente sin Dios, a menos que acepte y reciba la promesa del sacrificio de Jesús en la cruz. Así que, a fin de conocer realmente a Dios, primero se debe recibir a Cristo de manera personal (Juan 1:12)[9]. Nada es más importante que entender esta verdad cuando se trata de conocer a Dios. Jesús deja en claro que solo Él es el camino al cielo y al conocimiento personal de Dios (Juan 14:6). Una vez hecha esta decisión, la jornada de conocer a Dios de manera personal inicia el largo recorrido. B. Es de comunión Ahora que se ha tomado la decisión de seguir a Cristo y recibirlo ¿Qué más se necesita para empezar una relación verdadera con Dios y conocerlo mejor? ¿Esperar una señal del cielo? ¿Dedicarse continuamente a hacer buenas obras? ¿Intentar ser mejor persona? Nada de esto. Dios ha dejado muy claro en la Biblia, que el nuevo creyente debe dedicar un tiempo especial de comunión para estar a solas con su Señor, de manera que se convierta en un hábito de todos los días. Pero, ¿qué hacer en este tiempo? · 1. Tiempo para orar: Jesús se encargó de explicar a sus discípulos la necesidad de orar siempre, no es una opción o una alternativa, sino una necesidad vital. Pero no solamente Jesús enseño lo importante que era pasar tiempo con Dios a solas, sino que él mismo tuvo momentos a solas con el Padre (Marcos 1:35), vemos que Él siempre oraba. Fue su práctica habitual, muy temprano en la mañana cuando todavía estaba oscuro, iba lugares tranquilos para orar. Muchas veces pasaba toda la noche en oración. ¿Por qué es tan importante orar? Porque ese es el medio por el cual podemos llegar a conocerle mejor. Así como Él apartaba un tiempo especial para estar con su Padre, así también el creyente debe dedicar un tiempo para hablar con Dios. · 2. Tiempo para leer la Biblia: La Biblia es esencialmente una carta de amor escrita de un Dios amoroso para sus hijos, con el propósito de conocer íntimamente al Creador y Señor de todo el universo. Pablo le escribe a Timoteo: "Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras…" (2 Tim. 3:14). En este pasaje el verbo persiste puede ser traducido como: "Permanecer, durar, continuar, perdurar"[10] en la doctrina que se le había enseñado a Timoteo. De esta manera, el apóstol anima a su hijo en la fe a continuar adelante en el estudio de la Palabra, en la cual había sido instruido desde niño y que esa noble labor debía continuar a través de toda su vida, "a fin de que el hombre de Dios este completamente calificado…" (BTX 2 Tim. 3:17). Los resultados de conocer a Dios A. Humildad de pensamiento Tratar de conocer a Dios en su totalidad, es en definitiva algo imposible. Primero, porque el hombre enfrenta inmensas limitaciones en todo aspecto. El profeta Isaías dice: "Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos dice Jehová. Y mis pensamientos son más que vuestros pensamientos" (Is. 55:8-9). J. I Packer dice, que estudiar a Dios humilla la mente, porque, ella no logra percibir lo que realmente es Dios. Nadie puede comprender a Dios, sino solo Dios, que conoce todo de sí mismo. Observando esta afirmación desde un punto de vista práctico, es algo positivo, porque muchas veces el orgullo se asienta en la vida del creyente, de modo que la imposibilidad de conocer a Dios mantiene al creyente en humildad, porque nunca podrá comprender la infinidad de Dios. Pero vale aclarar que "toda persona, en todas partes, tiene un sentido hondo e interno de que Dios existe [11] B. Paz inquebrantable Son innumerables las bendiciones que el creyente recibe, como fruto de su relación con el Señor. Ej.: consuelo en momentos de tristeza, descanso para aquellos que están cansados (Mat. 11:28) y paz en medio de las pruebas (1 Cor. 10:13). Este nuevo estilo de vida, es diferente a la que el mundo moderno vive. En medio de tantas malas experiencias, el cristiano deposita toda su confianza en el Señor, aun en los peores momentos de su vida, puede decir con mucha confianza: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Fil. 4:13). Conclusión Con notable franqueza, el apóstol Pablo podía decir "… yo sé en quién he creído" (2 Tim 1:12J). Pablo hablaba con tal convicción no solo porque conocía las Escrituras, sino porque había desarrollado una relación personal e íntima con Dios, de modo que en varias ocasiones había experimentado la fidelidad de Dios y de sus promesas en su vida. Esa es la razón por la que él hallaba tanto gozo, debido a su confianza firme tanto en Dios como en su Palabra (Fil 4:12-13; 2 Tim 4:16-19). Conocer a Dios en ese sentido es de un valor inestimable, porque esta relación de amistad será para siempre con Dios, así como la vida de Enoc quien "Caminó, pues…con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios" (Gén. 5:24). J. I. Paker dice: "la meta última del propósito de conocer a Dios, es llegar a conocerle mejor" Bibliografía de consulta 1. Biblia Textual. Sociedad Bíblica Iberoamericana. Nashville, Tennessee, 2010. 2, Gruden, Wayne. Teología Sistemática. Editorial Vida: Miami, Florida. 2007. 4. TUGGUI, E. Alfred. Léxico Griego-Español del Nuevo Testamento. Editorial Mundo Hispano: El Paso, TX. 5. Wilton M. Nelson. Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia. Editorial Caribe: México, D.F. 1998. 6. W. E. Vine. Vine Diccionario Expositivo. Editorial Caribe: Nashville, TN. 1999. 7. http://www.cadaestudiante.com/es/articulos/personalmente.html. 8. http://www.gotquestions.org/Espanol/conocer-Dios.html. Ensayo presentado como requisito previo para aprobar la materia de Teología Propia [1] Biblia Textual. Sociedad Bíblica Iberoamericana. Nashville, Tennessee. 2010 [2] Dicho de una amistad: Muy estrecha. || Dicho de un amigo: Muy querido y de gran confianza. Microsoft® Encarta® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos. [3] Microsoft® Encarta® 2007. © 1993-2006 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos. [4] Wilton M. Nelson. Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia. Editorial Caribe: México, D.F. 1998, pg. 258. [5] Ibit. Pg. 618. [6] El don de lenguas, de profecía y el de apóstol, han sido manipulados de forma deliberada. [7] W. E. Vine. Vine Diccionario Expositivo. Editorial Caribe: Nashville, TN. 1999, pg. 626. [8] Ibit. Pg. 626. [9] “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” [10] Tuggui, E. Alfred. Léxico Griego-Español del Nuevo Testamento. Editorial Mundo Hispano: El Paso, TX. [11] Gruden, Wayne. Teología Sistemática. Editorial Vida: Miami, Florida, 2007, pág. 145.
- ¿FUE PEDRO EL PRIMER PAPA?
Las palabras de Cristo a Pedro: “Tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia”, han sido fuente de una larga controversia. El catolicismo romano afirma que estas palabras prueban que a Pedro le fue dada supremacía sobre los demás apóstoles y que este honor ha sido transferido a los sucesivos papas de la Iglesia Católica y Romana. En palabras de Leonardo De Chirico, en su reciento libro “El Papado”: “No hay nada de petrino en la confesión de fe de Pedro. Es Dios quien se la ha revelado y Pedro quien la expresado. La iglesia (ekklesia), la comunidad de los discípulos de Jesús, será construida sobre la verdad (la roca) de que Jesús es el Cristo.” ¿Qué factores ayudaron al triunfo de la hegemonía papal? Las circunstancias históricas que elevaron a Roma a un lugar de preeminencia sobre las demás iglesias de Occidente fueron las siguientes: 1. La destrucción de Jerusalén en el año 70 d.C dejó a la cristiandad primitiva (Hch 15) sin centro espiritual y geográfico. Roma capital cosmopolita del Imperio, daba una imagen universal y representativa (Ireneo). El martirio de Pedro (en Roma según “Carta de Dionisio, obispo de Corinto a Timoteo”) y Pablo, también en Roma, unió de por sí, los nombres de los insignes apóstoles de la Iglesia a la capital. De ahí la leyenda de la fundación de la Iglesia romana. Más tarde, el traslado de la capital del Imperio de Roma a Constantinopla, dejó a la iglesia romana con plena libertad de movimiento en Occidente. El hecho de que Roma fuese el único patriarcado occidental, y a causa de esto, los emperadores de Constantinopla concedieran poderes jurisdiccionales al obispo de Roma para que, en nombre de la autoridad imperial, dirigiese la disciplina eclesiástica en Occidente y hasta la civil y política (Código Justiniano). 2. Las invasiones de los bárbaros, separaron todavía más a Roma tanto de la Cristiandad oriental como del control imperial de Constantinopla. 3. La coronación de Carlomagno por el papa León selló esta separación y marcó el principio de una hegemonía imparable en Occidente. Hasta este momento, la primacía de Roma en líneas generales se había desarrollado de conformidad, y dentro de los límites, del orden episcopal y sinodal existente en la Iglesia Católica Antigua. Las donaciones de extensos territorios que los reyes francos hicieron a los papas. Los Estados Pontificios confieren al poder temporal del papado las bases materiales para sus apetencias hegemónicas. La proliferación de documentos (especialmente las Decretales Pseudo-Isidorianas), apoyando las pretensiones romanas dieron apoyo teórico a las ambiciones de los pontífices. 4. El deseo de los obispos de verse libres del poder feudal multiplicó las falsificaciones documentales mediante las cuales el episcopado occidental se declaraba sujeto al Romano Pontífice de manera absoluta. El lugar del episcopado como fuerza preponderante, surgen las nuevas órdenes religiosas (Cluny, sobre todo) como ejércitos avanzados al servicio incondicional de los planes hegemónicos romanos, que juran fidelidad inquebrantable y voto de obediencia al sumo pontífice. 5. Por si esto no fuera poco, se romanizan las liturgias nacionales (En España la liturgia mozárabe) y los usos canónicos tradicionales de las otras iglesias de Occidente. 6. La irrupción del islam sirvió indirectamente a los fines del Papado. La conquista musulmana acalló la voz independiente de la iglesia de África y de España, en Occidente y de Siria y Arabia en Oriente. La teología escolástica dio forma a todo esto tomando las falsas Decretales y otros documentos espúreos para crear la base para la teología de la Iglesia y del Papado. En palabras de teólogo español D. José Grau: “El obispo de la capital comprendió que podía hacer jugar las circunstancias históricas a su favor y convertirse en el heredero de las antiguas glorias imperiales romanas, mudándolas en una metamorfosis teocrática. Recogió el manto de los césares y lo adornó con una tiara” ¿Han sido los papas infalibles y autoridad suprema? Vamos a citar a continuación solo algunas de las muchas ocasiones en las cuales la autoridad e infalibilidad papal fue puesta en tela de juicio: “En una ocasión – añade Calvino -, el obispo de Roma intentó arrogarse derechos parecidos a los de Farnese[1], en el concilio de Cartago. Sin embargo, los obispos africanos se opusieron firmemente a tan deshonestas ambiciones, y cuando el obispo romano dio a entender que pretendía la jurisdicción sobre todas las iglesias porque la misma le había sido dada por un canon del concilio de Nicea, los africanos no dieron mayor crédito a ello y remitieron a Constantinopla, y otras ciudades griegas, la investigación del caso. Finalmente, fue descubierto que las actas del Concilio habían sido falsificadas por el muy Santo Padre…”[2] En otra ocasión el concilio de Pisa (1409) abrió un proceso contra dos papas (Gregorio XII en Roma y Benedicto XIII, en Aviñón) y los depuso por “herejes” y cismáticos”, por contravenir el artículo de fe sobre la Iglesia una y santa, pues su negativa a dimitir voluntariamente impedían el camino de la reunificación eclesial. El concilio eligió un nuevo papa a Alejandro V (1409-1410), a quien sucedió Juan XXIII al año siguiente (1410-1415). Así se pasó de la “perversa dualidad” a la “maldita trinidad” (a la “trinitas non benecdicta, sed maledicta”).[3] En el año 1647 el Papa Inocencio X rechazó como herética la idea de que Pedro y Pablo fueron por igual cabezas de la iglesia. El hecho de que Pablo resistió a Pedro “cara a cara” (Gá. 2:11) no niega la posición suprema de Pedro, dice Roma, pero la verdad es que Pedro no tenía ni mayor autoridad que Pablo, ni un lugar de preeminencia sobre el resto de los apóstoles. La infalibilidad del Papa fue reiterada en el Primer Concilio Vaticano en 1870, que declaró que “si alguno niega…el bendito apóstol Pedro tiene sucesores perpetuos en su primacía sobre la iglesia universal, sea anatema”. El concilio también procedió a afirmar que el Papa posee poder de jurisdicción plena y suprema sobre toda la iglesia, no solo en cuestiones de fe y moral sino también en la disciplina eclesiástica y en el gobierno de la iglesia. El papado y las Sagradas Escrituras ¿Existe evidencia en la Biblia de que la supuesta autoridad distintiva de Pedro sea transferible? ¿Existe algo tal como la denominada “sucesión apostólica”? ¿Encontramos en algún lugar evidencia de que Pedro fuera infalible en sus pronunciamientos y este don haya sido igualmente transmitido a sus sucesores, los obispos romanos? El primer concilio eclesiástico se reunió en Jerusalén y fue dirigido por Jacobo (no por Pedro, aunque él estuvo presente); las conclusiones del concilio se presentaron a las demás iglesias para que fueran aceptadas según les “pareciera bien”, y no como imposiciones que debían seguirse sin tener en cuenta que las demás iglesias estuviesen o no de acuerdo. Por lo cual, toda conclusión de un concilio debe someterse a prueba para ver si está en conformidad con las Escrituras (Hch. 15:22-29) En el Nuevo Testamento la posición más elevada de liderazgo es la de anciano u obispo (ambas palabras en griego se usan para describir el mismo ministerio en la iglesia). En ningún lugar del Nuevo Testamento se ve a un obispo en particular ejerciendo autoridad sobre las demás iglesias, y mucho menos que alguno de ellos afirme tener autoridad sobre la cristiandad como un todo. Los ancianos (obispos) de cada iglesia local solo son responsables por sus propios miembros. El peligro de investir con autoridad indebida a un solo hombre es que cuando este falla las otras iglesias caen en su mismo error. Cristo es la cabeza, y como tal lo presentó Pedro como piedra principal del ángulo (1 P. 2:6). Con la misma claridad enseñó que todo creyente es un sacerdote ante Dios (1 P. 2:4- 7). En cuanto a la posición de los ancianos u obispos: “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1 P. 5:2-3) Cristo dio a Pedro la autoridad de atar y desatar (Mt. 16: 18-20), pero no solo a él sino a todos los apóstoles en Mateo 18:18 y en Juan 20:23. A Pedro le fueron dadas las llaves del reino porqué él fue el escogido para abrir la puerta del evangelio mediante la predicación a los judíos y los gentiles (Hch. 2, 10, 15) ¿Qué futuro tiene la figura del Papa? En palabras del anterior papa Ratzinger “Los líderes religiosos, dijo, se están dando cuenta cada vez más que en un mundo globalizado se necesita una voz global para abordar la importancia de los “valores religiosos” y los postulados perjudiciales del secularismo”. Este es el nuevo papel que el papado quiere desempeñar según el libro “Luz del mundo: el papa, la iglesia y las señales de los tiempos”. Esta es la enorme ampliación de fronteras del papado que abraza tanto al ecumenismo como al diálogo interreligioso. Por supuesto que este no es el alcance completo de la visión católica del oficio papal, pero prepara el camino para alcanzarlo. Hacemos nuestro, el último párrafo con el cual De Chirico concluye su libro “El Papado”, publicado por Editorial Peregrino: “Todo el proceso que llevó a la formación del papado comenzó con fundamentos bíblicos erróneos. Después creció siguiendo modelos imperiales e intereses políticos. En lugar de cuestionarse a la luz de la Palabra de Dios, se le dio un enfoque dogmático y un estatus de infalibilidad en el Vaticano I. Ahora intenta encontrar nuevas maneras de expresión sin cambiar nada esencial de lo acumulado con el tiempo. Continúa creciendo, aun habiendo tenido un comienzo ilegítimo. La única reforma necesaria es regresar a las Escrituras y estar dispuestos a obedecer sus enseñanzas, sin importar el costo.” El papel del papado hoy en día es similar al de las viejas monarquías inmersas en un esfuerzo mediático de “aggiornamento”, que las ha convertido en una especie de relaciones públicas internacionales. En el caso del papado y debido a las coyunturas geopolíticas, hoy más que nunca, y en la búsqueda de una “alianza de civilizaciones y religiones”, el papado ecuménico, tolerante, políticamente correcto y mediático ha vuelto a recuperar su protagonismo político. ELCR, 2018 [1] Alessandro Farnese; Valentano, 5 de octubre de 1520-Roma, 2 de marzo de 1589) fue un eclesiástico italiano. Nieto del papa Paulo III, del mismo nombre, e hijo del duque de Parma Pedro Luis Farnesio, fue cardenal durante más de cincuenta años, administrador de una docena de diócesis, diplomático y mecenas. [2] citado de “Catolicismo Romano: Orígenes y Desarrollo, Tomo I, José Grau. [3] Así describe la situación Klaus Schatz, en su libro “Los concilios ecuménicos”. Benedicto XIII, conocido como el papa Luna, Pedro Luna acabaría sus días en Peñíscola (España).
- Una breve Historia de la Evangelización en Chile
El propósito es que el pueblo latinoamericano este mas familiarizado con su reciente historia protestante. La única manera en la que pueblo puede cambiar su futuro es a través de cambiar su pasado, o al menos su entendimiento del mismo. Debido a la naturaleza de un blog, los artículos estarán limitados a un promedio de 2000 a 3000 palabras, y el espacio cubierto será particularmente el siglo XIX y comienzos del siglo XX. Esperamos presentar en esta serie una breve historia de varios países Latinoamericanos, como Chile, Argentina, Colombia, Bolivia, etc. Hacer estos resúmenes toman varias horas, y lo hacemos completamente ad-honorem, si te es de utilidad ayuda a que también lo sea a otros y compártelo. Daniel Caballero. La Iglesia Anglicana en Chile. Los anglicanos eran numerosos en la zona de Valparaíso, ya que desde su puerto operaba la escuadra británica del Pacífico. Su primer culto—quizás el primer culto protestante en el país—se celebró en una casa particular en 1837.31El primer capellán, Juan Rowlandson, llegó en ese año como profesor privado. Los cultos gozaron de tan buena asistencia que en 1838 se levantó un salón para tal fin. Los problemas con las autoridades sólo surgieron cuando algunas chilenas casadas con ingleses quisieron participar de los cultos, lo que el gobierno prohibió. Bajo la creciente influencia liberal durante la segunda presidencia de Manuel Montt (1809–1880), gran promotor de la inmigración, los anglicanos de Valparaíso pudieron comprar un inmueble y en 1858 consagraron el templo de San Pedro. Mientras el gobierno británico financió capellanes-cónsules (hasta 1875), fue aumentando el número de los capellanes ingleses, con ayuda de la Sociedad Misionera Sudamericana de Londres. Esto contribuyó a deshacer el prejuicio contra los protestantes entre la población.32De todos modos, en términos generales, la Iglesia Anglicana se limitó a ministrar a las necesidades religiosas de los inmigrantes en idioma inglés e hizo muy poco trabajo misionero. Waldo Luis Villalpando: “Para los inmigrantes la religión es un factor más, dentro de un complejo dramático de asimilación a las costumbres de otro país y de supervivencia del individuo y de la comunidad toda. Esto implica que los primeros miembros de las iglesias de inmigración llevan sobre sí la carga propia de todo inmigrante. Además se trata de inmigrantes europeos y no norteamericanos.… Los evangélicos europeos presentaban tres reacciones negativas: (1) Una necesidad de autoafirmarse y tomar conciencia de su superioridad frente a la cultura nacional. (2) Reacción contra el pluralismo y modo de encarar la misión de las iglesias estadounidenses a las que acusan de falta de madurez, de tradición, de erudición, así como una amenaza a su identidad nacional. (3) Un cierto ‘complejo de inferioridad’ del expatriado. El inmigrante se siente como ‘echado’ de su propio país y ello implica en alguna medida llevar consigo una frustración, que se manifiesta en el deseo de triunfar económicamente en el nuevo país o bien de volver a su nación de origen ‘para tomarse la revancha.’ Todo ello ocasiona que estos grupos protestantes se formen alrededor del fenómeno inmigratorio, y que la religión se presente ante sus ojos como una expresión o confirmación de su cultura de origen.”33 La Iglesia Luterana en Chile. Hubo alemanes en Chile desde comienzos del siglo XIX. Comerciantes, artesanos, profesionales y militares fueron poco a poco conformando una comunidad alemana en Valparaíso, ya existente para 1822. Estos evangélicos alemanes se pusieron en contacto con los ingleses para organizar en 1825 el primer cementerio protestante en Chile. Los primeros inmigrantes luteranos alemanes parecen haber llegado a Chile en 1846. Poco más tarde, el gobierno chileno ofreció oportunidades de colonización a familias alemanas liberales que habían huido de Alemania por los conflictos provocados por la Revolución de 1848. Asì, pues, comenzó en gran escala la inmigración alemana en Chile, a partir de 1850. Estos inmigrantes, muchos de ellos gente educada y con recursos, se establecieron en Valdivia, Puerto Montt y Santiago, mientras que los agricultores en su mayoría fueron a parar a la actual provincia de Llanquihue, al sur, que colonizaron. La segunda oleada de inmigrantes alemanes llegó después de 1870 y ocupó la “frontera” del país, es decir, su objetivo era que colonizaran el territorio en contacto con los grupos indígenas araucanos y temucos al sur el río Bío-Bío. Fue allí donde surgieron las primeras comunidades más importantes de luteranos alemanes en Chile. Estos colonos se limitaron a la atención de las necesidades espirituales de su propia comunidad, especialmente la educación de sus hijos. Algo similar ha ocurrido con otros inmigrantes luteranos de origen escandinavo, húngaro y báltico, que arribaron en años posteriores.55En 1863, los luteranos, bajo la dirección de R. A. Philippi, fundaron comunidades evangélicas en Osorno y Puerto Montt, que se asociaron para la atención pastoral. En Valparaíso, tras la llegada de un pastor alemán (Oscar Fiedler), se organizó una iglesia en 1867. Pero no se dispuso de los medios necesarios para la construcción de un templo propio ni el sostén pastoral, por lo que en 1879 la iglesia se disolvió. Para los colonos era más importante la escuela que la iglesia. En 1885 se organizó una comunidad en Valdivia. En 1886 se fundó una iglesia evangélica alemana en Santiago, presidida por R. A. Philippi. Más tarde se volvió a fundar la comunidad de Valparaíso (en 1889).56 Hacia fines del siglo XIX ya había varias congregaciones evangélicas alemanas en Chile, pero sin mayor cohesión entre ellas. En 1893, con motivo de la colocación de la piedra fundamental del templo de Valdivia, se impulsó la creación de una junta de eclesiásticos y líderes. Después de varios intentos fallidos, por fin en 1905 se celebró un pre-sínodo y al año siguiente se fundó el Sínodo Evangélico Alemán de Chile (Deutsche Evangelische Chile-Synode).57 La Iglesia Metodista en Chile. La obra metodista en Chile comenzó en 1877, a raíz de los viajes de Guillermo Taylor por la costa del Pacífico. Como se vio, su trabajo consistía en establecer contactos con inmigrantes de habla inglesa que estuviesen interesados en tener escuelas y cultos dirigidos por metodistas norteamericanos. Luego se ocupaba de reclutar misioneros en los Estados Unidos y enviarlos a América del Sur, donde debían buscar sus propios medios de subsistencia, generalmente a través de escuelas.56 La obra metodista en Chile avanzó con la conversión de Juan Canut de Bon (1846–1896), un ex jesuita de origen español, que pasó por el presbiterianismo, volvió al catolicismo y finalmente adoptó el metodismo gracias a la obra de Taylor. En 1888, un pastor metodista norteamericano comenzó a predicar en castellano en Santiago y Canut fue su ayudante. En 1890 lo nombraron pastor y dedicó los seis años restantes de su vida a la predicación y el establecimiento de iglesias. Su popularidad fue tan grande, que desde entonces en Chile a los protestantes se les dice “canutos,” a veces como título despectivo.57Para 1893 las iglesias fundadas como consecuencia de la obra de Guillermo Taylor se habían unido al metodismo norteamericano, y en 1897 se organizó un Conferencia Anual, que incluía a Chile y el Perú. La Iglesia Presbiteriana en Chile. Los presbiterianos fueron la primera iglesia protestante del país, ya que desde 1873 heredaron las congregaciones de la Unión Evangélica Foránea. David Trumbull y otros misioneros (Alejandro M. Merwin, Silvano Sayre, N. P. Gilbert y José Manuel Ibáñez Guzmán y sus esposas) pasaron a depender de la Junta de Misiones Foráneas. El trabajo continuó por quince años en Valparaíso y Santiago. De esta manera, a partir de 1887, las iglesias fundadas por David Trumbull se constituyeron en un presbiterio. El primer obrero nacional presbiteriano fue José Manuel Ibáñez, quien fue ordenado en 1871 (probablemente él fue el primer sudamericano en ser ordenado al ministerio). Desgraciadamente, falleció en 1875, a los 34 años.82 En 1888 se abrió una obra en Taltal y diez años más tarde otra en Concepción. El testimonio presbiteriano se caracterizó por su énfasis sobre la evangelización y la obra educacional y literaria. En Santiago, el misionero Samuel J. Christen fundó el Instituto Internacional (1886), que bajo la dirección de Webster E. Browning cambio de nombre en 1898 y pasó a llamarse Instituto Inglés. Junto con los metodistas, los presbiterianos fundaron el Seminario Bíblico Unido, en Santiago. Desde 1884 se publicó El Heraldo Evangélico, que más tarde se unió al periódico El Cristianopublicado por los metodistas, con el nombre de El Heraldo Cristiano.83 La Iglesia Bautista en Chile. En la década de 1880–1890, llegaron a Chile numerosos inmigrantes alemanes, radicándose muchos de ellos en el sur (Purén, Contulmo, Púa y Victoria). Entre ellos había varios bautistas. Un laico de gran espiritualidad, Felipe Meier, inició un gran avivamiento entre los colonos, organizándose así unas tres iglesias bautistas. En 1892 organizaron la primera iglesia bautista en Contulmo, y luego otra, según parece, en Quillem. Los cultos eran en alemán. Sin embargo, fueron los hermanos Germán y José Lichtenberg quienes comenzaron a celebrar reuniones en castellano. Del esfuerzo de ellos surgieron varios predicadores nacionales (Abraham Chaves, José Sáez, y más tarde su hijo José Tenorio, Juan Antonio Gatica, Manríquez y otros). Estas iglesias finalmente pasaron a la Alianza Cristiana y Misionera, gracias al ministerio del misionero Enrique Weiss, el primero de esa denominación recién formada en Chile. En 1888 llegó a Talcahuano el bautista escocés Guillermo D. T. MacDonald. Al quedarse sin trabajo en 1891, se mudó a Santiago y comenzó a servir como colportor. Más tarde volvió a mudarse, esta vez a Temuco. En 1899 se incorporó como misionero a la Alianza Cristiana y Misionera, con quienes trabajó por siete años. En enero de 1908, en base a sus convicciones doctrinales, MacDonald rompió su compromiso con la Alianza. Bajo su liderazgo llegó a consolidarse el trabajo de los bautistas. A su vez, MacDonald se puso en contacto con un tal Roth, un pastor de Sâo Paulo (Brasil), que le recomendó escribir al Dr. Bagby, el primer misionero de los bautistas del sur en ese país. Bagby recibió la carta cuando estaba a punto de ir a Bahía para la formación de la Convención Nacional de los Bautistas de Brasil. Bagby compartió la carta de MacDonald y la asamblea lo comisionó a viajar a Chile, para abrir allí un campo misionero. Por sugerencia de Bagby, el pequeño grupo de iglesias lideradas por pastores bautistas y otros delegados se organizaron como la Unión Evangélica Bautista de Chile, el 26 de abril de 1908. Los bautistas brasileños, y más tarde los argentinos, ayudaron a la naciente obra. Finalmente, en 1917 llegaron al país los bautistas del sur, que establecieron la obra en forma permanente y orgánica. Su primer misionero fue Guillermo E. Davidson.113 Diego Thomson, pionero de la Evangelizacion en Chile. Quien merece ser considerado pionero de la distribución de la Biblia en América Latina es Diego Thomson (1781–1854).89Thomson era producto del avivamiento en Escocia, donde servía como co-pastor junto a Santiago Haldane en Edimburgo. Este pastor bautista escocés llegó a Buenos Aires el 6 de octubre de 1818, y permaneció hasta mayo de 1821, cuando partió para Chile. Thomson, amigo personal del educador cuáquero José Lancaster (1778–1838), el creador del sistema educativo que lleva su nombre, arribó al Río de la Plata para promover el método lancasteriano de educación. Thomson venía como representante de la Sociedad de Escuelas Británicas y Extranjeras (llamada así desde 1814), fundada por Lancaster en 1808 (como Sociedad Lancasteriana Real). El método lancasteriano consistía en preparar a un grupo de alumnos, que a su vez se constituían en maestros de sus compañeros menos avanzados. En gran medida, el sistema se apoyaba también en la lectura de textos bíblicos sin comentarios. Thomson sabía que si se presentaba en América Latina como misionero protestante sería expulsado. Era consciente que los nuevos países recién emancipados de España y Portugal necesitaban de un sistema de educación primaria. Su conocimiento del sistema lancasteriano parecía oportuno, y tanto más si podía usar la Biblia como libro de texto. Por otro lado, el trabajo de Lancaster en Londres era conocido por algunos de los patriotas latinoamericanos, como Simón Bolívar y Francisco de Miranda, que habían visitado su escuela de la calle Borough en Londres.90 En agosto de 1819 Thomson fue invitado por el Cabildo de Buenos Aires para organizar escuelas en las que se aplicaba el famoso método de enseñanza. Por estar en contacto y simpatizar con la obra de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, traía consigo 400 ejemplares del Nuevo Testamento en castellano, que muy pronto distribuyó. El Cabildo lo nombró Director General de Escuelas, y durante 1820 fundó varios establecimientos educativos, en los que utilizó porciones del Nuevo Testamento como material de lectura. Estas porciones bíblicas fueron los primeros textos de enseñanza primaria publicados en la Argentina. Por su contribución a la educación tutorial, Thomson fue nombrado ciudadano honorario de las Provincias Unidas del Río de la Plata. En 1820 visitó Montevideo, donde también promovió el método lancasteriano y la lectura de la Biblia. Un hecho significativo es que el 19 de noviembre de 1820, Thomson presidió lo que puede haber sido el primer culto evangélico celebrado en la ciudad de Buenos Aires, que fue continuado por otros en forma ininterrumplida.91 En 1821, Thomson pasó a Chile, adonde fue invitado por el gobierno para hacer el mismo trabajo educacional que, como representante de la Sociedad de Escuelas Británicas y Extranjeras, había hecho en Argentina, imponiendo con entusiasmo el sistema lancasteriano de enseñanza. Fue recibido por Bernardo O′Higgins y sus ministros, quienes en 1822 le otorgaron la ciudadanía chilena “atendiendo al notorio patriotismo” y “al relevante mérito” que había labrado en Chile.92 Ese mismo año llegó a Perú, por invitación de Bernardo Monteagudo, para fundar escuelas en el país recientemente independizado por el general José de San Martín. Este último le ofreció todos los medios para llevar a cabo su labor. Los cambios políticos que alejaron a San Martín y Monteagudo del escenario peruano demoraron un poco los planes de Thomson, hasta que Simón Bolívar lo respaldó y su escuela funcionó con éxito. El Nuevo Testamento fue utilizado como libro de texto, tal como había ocurrido en las demás escuelas por él fundadas en los países que anteriormente había visitado. La venta de Biblias en Lima fue también extraordinaria, ya que Thomson, que a partir de 1824 actuaba oficialmente como agente de la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, logró vender 500 ejemplares en sólo dos días.93Thomson persuadió a esta Sociedad a que lo ayudara a producir una traducción de los Evangelios al quechua, pero el manuscrito se perdió en las vicisitudes de la guerra. Pasaron cincuenta años antes que se publicaran porciones bíblicas en ese idioma. Thomson también alentó una traducción al aymara.94 Algo interesante en cuanto al ideario educacional de Thomson fue su preocupación por la educación de la mujer. Ya en Buenos Aires había fundado escuelas para niñas y en Lima promovió la misma iniciativa. Junto con José Francisco Navarrete y Antonio Camilo Vergara presentó un petitorio al Congreso Constituyente limeño de 1824, en el que argumentaba a favor de la creación de una escuela para varones y otra para niñas usando el método lancasteriano. Diego Thomson: “La representación nacional sabe mui bien que desde Jorge III, dijo a su autor que todo niño pobre de su reyno aprendiese a leer la Biblia todos los gobiernos de Europa le han honrado con colocarse al frente de esta institución y ansían y ponen su mayor connato en generalizarla.… Después de haber establecido en Buenos Aires el sistema de la enseñanza mutua entre los hombres se ha tratado de establecerlo en la educación de las mujeres.… ¿Quántas diferencias se notarían en las costumbres si las mujeres supiesen a fondo su religión, sus deberes y pusiesen a practicar las luces que sobre ellas pueden suministrárseles, y las facultades industriales que se pueden enseñar? Son incalculables los bienes que producirían ambos establecimientos y nada es más fácil que llevarlo a cabo.”95 Al salir de Lima en setiembre de 1824, Thomson viajó por varias ciudades de Perú, Ecuador y Colombia. Pasó por Trujillo, Guayaquil y Quito vendiendo Biblias y Nuevo Testamentos, hasta que en enero de 1825 llegó a Bogotá, donde fue bien recibido por los elementos liberales del gobierno y del clero. Allí logró fundar la Sociedad Bíblica Colombiana (la primera en su tipo en América Latina), el 24 de marzo de 1825, con el apoyo del gobierno y de la jerarquía eclesiástica. Lamentablemente, esta sociedad decayó cuando Thomson salió de Colombia. Sin embargo, durante su existencia (1825–1835) logró distribuir 10.000 copias del Nuevo Testamento. En Colombia no volvería a oírse de una sociedad bíblica hasta el siglo XX.96 El presente es un extracto y adaptación del libro de Pablo Deiros: Historia Del Cristianismo: El Testimonio Protestante En América Latina, 1a ed., vol. 6, Formación Ministerial (Buenos Aires, Argentina: Ediciones del Centro, 2012), 69-173. Pablo Deiros (1945-), es un pastor y teólogo Paraguayo. Se mudó con sus padres a Argentina cuando era muy niño. En este país cursó sus estudios primarios, secundarios y universitarios. Fue ordenado pastor a los 22 año y durante muchos años ha sido profesor de historia del cristianismo en el Seminario Bautista Internacional y en numerosas ocasiones ha sido profesor invitado en otros seminarios teológicos como el Southwestern Theological Seminary y Princeton Theological Seminary. Es Pastor de una Iglesia Bautista en Buenos Aires, Argentina. Fue secretario ejecutivo de la Asociación de Seminarios e Instituciones Teológicas durante siete años. Actualmente es rector del Seminario Internacional Teológico Bautista en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Ha publicado mas de 35 libros en castellano, varias traducciones al inglés, como así también artículos en diccionarios y enciclopedias y en revistas. Entre sus obras se tiene: Diccionario Hispano-Americano de la misión. (2006); Liderazgo Cristiano: Formación Ministerial (2008); Historia del Cristianismo: El Testimonio Católico Romano en América Latina (2012); Historia del Cristianismo: El cristianismo denominacional (1750 al Presente); (2012); Historia del Cristianismo: El testimonio protestante en América Latina (2012), entre muchos otros. Notas: 31Ignacio Vergara, El protestantismo en Chile (Santiago de Chile: Editorial del Pacífico, 1962), 25. 32Prien, Historia del cristianismo en América Latina, 437, 438. 33Waldo Luis Villalpando, ed., Las iglesias del trasplante: protestantismo de inmigración en la Argentina(Buenos Aires: Centro de Estudios Cristianos, 1970), 16, 17. 55Prien, Historia del cristianismo en América Latina, 724. 56Ibid., 750, 751. 57Ibid., 752. 56González, Historia de las misiones, 353. 57Vergara, El protestantismo en Chile, 51–63. 82Ibid., 50. Ver Kessler, A Study of Protestant Missions in Peru and Chile, 46, 47. 83Brown, One Hundred Years, 805, 806. 113Ibid., 133–157. Ver también, Agnes Graham, Pioneering with Christ in Chile(Nashville: Broadman Press, 1943); José L. Hart, Gospel Triumphs in Argentina and Chile(Richmond: Educational Department of the Foreign Mission Board of the Southern Baptist Convention, 1925); y Roberto Cecil Moore, Hombres y hechos bautistas de Chile(Santiago: Editoriales Evangélicas Bautistas, n.f.), 7–16. 89Sobre Thomson, ver Juan C. Varetto, Diego Thomson: apóstol de la instrucción pública e iniciador de la obra evangélica en la América Latina(Buenos Aires: Imprenta Evangélica, 1918); Arnoldo Canclini, Diego Thomson: apóstol de la enseñanza y distribución de la Biblia en América Latina y España(Buenos Aires: Sociedad Bíblica Argentina, 1987); y Donald R. Mitchell, “The Evangelical Contribution of James Thomson to South American Life: 1818–1825” (tesis de Th.D., Princeton Theological Seminary, 1972). 90Ibid., 72, 73. 91Guillermo Tallon, “El metodismo en Sud América: 1836–1911,” El Estandarte Evangélico de Sud América, número extraordinario (noviembre 1911): 12. 92Varetto, Diego Thomson, 43. 93Diego Thomson, Letters on the Moral and Religious State of South America(Londres: James Nisbet, 1827), 163. 94Ibid., 101–103. 95Citado en “Colección de documentos para la historia del protestantismo latinoamericano,” Época: Revista de Historia Eclesiástica1:1 (julio 1995): 74. 96Bucana, La iglesia evangélica en Colombia, 36–40; ver Ordoñez, Historia del cristianismo evangélico en Colombia, 18–21.
- Maneras en las que abandonamos la Autoridad de las Escrituras
por Don Carson Recientemente la editorial Eerdmans ha publicado el libro “La Autoridad de las Escrituras Cristianas.”[1] La misma que espera ser una ayuda para todo aquel que sostiene una fe cristiana. Esto debido a que muchos cristianos han dejado de tener confianza en la autoridad de las Escrituras, por razones que no son intelectuales sino más bien culturales. Al momento de identificar es útil analizar algunos síntomas del mismo. En este artículo veremos diez maneras en los que cristianos evangélicos dejan sutilmente la autoridad de las Escrituras. I. El uso de las Escrituras de manera selectiva. Quizá el mejor ejemplo de esta terrible forma de usar las Escrituras es en la predicación del Evangelio de la Prosperidad, en el cual se toman algunos versos, sin tomar en cuenta su contexto, sobre Dios enviando prosperidad a la tierra ligándolos directamente con otros que hablar sobre los beneficios de ser un hijo de Dios, mientras que al mismo tiempo ignoran pasajes sobre el sufrimiento o el costo de seguir a Cristo. Con el pretexto de evitar controversia en la Iglesia local, cristianos simplemente se hacen de la vista gorda en relación a estos temas. Sin embargo, esto no solamente ocurre en relación al Evangelio de la Prosperidad, sino también se evidencia en la manera como cristianos hablan de ciertos tópicos y casi evitan por completo hablar de otros, por ejemplo, Pobreza, Racismo, Matrimonio Homosexual, Distinciones entre el Hombre y la Mujer, etc. en los que se citan versos a manera de analgésicos para evitar una controversia, pero no ven los mismos a la luz de la enseñanza global de los Escrituras. La consecuencia de esto es que inevitablemente será la cultura la que moldeará nuestro entendimiento en estos tópicos en lugar de las Escrituras. II. Vergüenza sobre la enseñanza de las Escrituras en ciertos tópicos. Este segundo punto está relacionado al primero. Es lamentable, pero frecuentemente los predicadores evitan predicar sobre ciertos tópicos debido a la vergüenza que sienten sobre la enseñanza de las Escrituras sobre los mismos, o simplemente ignoran, voluntaria o involuntariamente, la enseñanza bíblica sobre dicho tópico. Esta vergüenza del texto se evidencia de cuatro maneras diferentes. A veces se evidencia como falta de estudio. El predicador no ha estudiado el tema lo suficiente como para enseñarlo, (Por ejemplo, Escatología, Ideología de Género, etc.). A veces por la dificulta del tópico, (Por ejemplo, Predestinación, etc.). A veces porque la congregación está dividida sobre el tema (¡Muchos temas!), y a veces simplemente porque al predicador no le gusta la enseñanza de la Biblia sobre este tema (Por ejemplo, el Infierno, Juicio, final, etc.). III. Publicación de libros que aprueban aquello que Dios condena. Por ejemplo, recientemente la editorial Zondervan público el libro “Dos posturas sobre la Homosexualidad, la Biblia y la Iglesia.”[2] En el cual se argumentaban dos posturas diferentes sobre la practica homosexual dentro de la Iglesia, una afirmándola y otra negándola, haciendo parecer como si ambas fueran enseñanzas bíblicas, en las cuales puede haber varios puntos de vista entre creyentes. No, el hecho de que alguien crea en ‘Sola Fide’, y las otras ‘Solas’ de la Reforma no lo convierte instantáneamente en ortodoxo, si la creencia de las mismas no está secundada por la práctica de las mismas. El problema no solo con este libro, sino con libros que siguen el mismo tipo de formato es que pueden llevar al público a pensar que dos o más posturas sobre un tópico en particular (Infierno, Elección, Bautismo, etc.), son igualmente bíblicas porque se usa la Biblia. Esto es falso. Un Testigo de Jehová usa la Biblia, de manera equivocada. La justificación de un libro: “Tres puntos de vista sobre Y”, es que los mismos tengan una base cristiana confesional común, de lo contrario en contrario en unos pocos años podría aparecer un libro como: “Tres puntos de vista sobre si Jesucristo es Dios”. IV. El Arte de la ignorancia dominante. Es la creencia de que todos los pasajes bíblicos sobre un tema determinado son exegéticamente confusos o poco claros, y que por lo cual no podemos conocer la voluntad de Dios en este asunto en particular (tema que ha sido claramente enseñando por la Iglesia a lo largo de los siglos). Mike Ovey menciona como este argumento se usó en contra de la divinidad de Cristo, en la controversia entre Atanasio y Arrio. El partido pro-arriano en el Concilio de Sirmium llego a la conclusión de que la enseñanza bíblica sobre este asunto era tan oscura que no podía saberse. Sin embargo, los padres ortodoxos como Hilary de Poitiers y Atanasio de Alejandría respondieron que lo afirmado por el Concilio no solo era un error, ¡sino ‘Blasfemia!’.[3] Esta creencia de que no hay suficiente evidencia en la Escritura para saber lo que la misma afirma sobre un tópico determinado (que ha sido claramente afirmado por la Iglesia a lo largo de los siglos) está más viva que nunca. Quizá el mejor ejemplo de esto es el debate sobre el Matrimonio Homosexual. En el cual cada vez mas evangélicos apoyan un Matrimonio Homosexual, “Siempre y cuando el mismo sea monógamo. Lo que la Biblia condena es la promiscuidad, ya sea homosexual u heterosexual, violación y otras ofensas similares.”[4] Esta enseñanza es en contra de lo que claramente las Escrituras afirman: La santidad de Matrimonio entre un hombre y una mujer. V. Permitir que nuestras categorías de Teología Sistemática domestiquen lo que la Escritura realmente dice. Este punto no es un ataque a la Teología Sistemática, ni tampoco un menosprecio a la utilidad de la disciplina. Sino que más bien la Teología Sistemática tiene como función entender las Escrituras de manera fiel y con un sentido pedagógico, salvaguardándonos de hacer exegesis de manera irresponsable, a través de la manipulación lingüística, sino tomando la enseñanza de la totalidad de las Escrituras sobre un tópico en particular. En un sentido, nuestra Exegesis forma nuestra Teología Sistemática, pero al mismo tiempo también nuestra Teología Sistemática influye en nuestra exegesis. Esto no solo es la manera como debería ser, sino que también es inevitable. A lo que me refiero es a la tendencia en algunos predicadores de imponer una doctrina en particular sobre la enseñanza particular de un pasaje. Conclusión. Recientemente me encontraba leyendo Éxodo 7-11, en el cual se mencionan las plagas que Dios envió a Egipto y el endurecimiento del corazón de Faraón, y me fue inevitable recordar con pesar y vergüenza algunos de los pecados exegéticos de mi juventud. Tenía poco más de veinte años y me habían invitado a predicar en el grupo de jóvenes y predique se este pasaje. En el mismo “cuidadosamente” explique el endurecimiento del corazón de en tres estados: A. ‘Faraón endureció su corazón’. B. ‘El corazón de Faraón fue endurecido’, y que C. ‘Dios endureció el corazón de Faraón’. A lo cual procedí a explicar que primero Faraón endureció su corazón por voluntad propia, y que luego como consecuencia de esto su corazón fue endurecido y que finalmente Dios endureció su corazón como juicio a Faraón por endurecerse si mismo. El problema es que la narrativa no menciona ese orden para nada, pero me pareció que eran excelente puntos para un sermón. El problema es que mi Teología, tan pobre y poco profunda como era, había domesticado al texto, haciéndole decir lo que yo quería que dijese. Poco sabia yo en ese entonces que la Biblia habla sin la menor pizca incomodidad de la responsabilidad humana, pero al mismo tiempo de la completa y absoluta Soberanía de Dios, sin que una anule la otra. Debemos ser sabios y humildes para no permitir que nuestras categorías teológicas domestiquen la enseñanza de las Escrituras. Adaptado por Daniel Caballero, de: Carson, D. A. ‘Subtle Ways to Abandon the Authority of Scripture in Our Lives’. Themelios 42.1 (2017): 1–12. Archivo original: http://tgc-documents.s3.amazonaws.com/themelios/Themelios-42-1-editorial.pdf [1] D. A. Carson, ed., The Authority of the Christian Scriptures (Grand Rapids: Eerdmans, 2016). [2] Preston Sprinkle, ed., ‘Two Views on Homosexuality, the Bible, and the Church , Counterpoints’ (Grand Rapids: Zondervan, 2016). [3] Michael J. Ovey, “Off the Record: The Art of Imperious Ignorance,” Themelios 41 (2016): 5–7. [4] Jen Hatmaker’s interview with Jonathan Merritt, “The Politics of Jen Hatmaker,” Religion News Service , 25 October 2016, http://religionnews.com/2016/10/25/the-politics-of-jen-hatmaker-trump-black-lives-matter-gay-marriage-and-more/
- El sentido del universo
[Tomado del libro El sentido de la vida] Al preguntarse a Nietzche por qué preconizaba aquel tipo formidable de superhombre que no hacía sino descargar energías, la única respuesta que supo dar fue: “Porque Zaratustra me gusta”. El famoso hijo y único compañero del pensador alemán no se había gestado en las entrañas de la razón sino en las del sentimiento. Es común del pensamiento que los factores principales que determinan nuestra actitud frente a la vida no partan de la razón ni de la lógica, sino de la región de la subconsciencia o bien de un estado emotivo de la conciencia. Son en gran parte impulsos, gustos, prejuicios, intuiciones o ideales los que nos llevan a la acción y que nos hacen lo que somos. Son ellos los elementos creadores que proporcionan los móviles como la fuerza motriz de la conducta. La razón no es principio creador, sino regulador; ella tan sólo critica, explica y ordena la materia prima que le suministran las facultades creadoras, racionalizándola en un sistema que luego se dedica a justificar. “Una teoría filosófica”, decía Lotze, “es la tentativa de justificar un concepto fundamental del mundo que ha sido adoptado en la juventud”. El Conde de Keyserling ha empleado el término “sentido” para designar el principio creador que, obrando en el fondo del ser, da una dirección determinada a toda la vida psíquica. “Lo que yo llamo sentido”, dice en “El mundo que nace”, “está en el fondo de la vida, en todas sus circunstancias, como principio creador, aunque cada cosa puede describirse mejor por medio de la psicología colectiva, la morfología, la biología de las razas, la astrología, o en cualquier forma”. Para Keyserling el “sentido” es un impulso espiritual que es comunicado a la vida por la filosofía, interpretándose ésta, no como sistema abstracto de conocimiento sino como sabiduría concreta y creadora, “la capacidad para la magia, para influir y transformar directamente la vida, mediante el espíritu”. He aquí un concepto luminoso, del que nos hemos servido ya en los estudios anteriores, pero cuyo alcance e importancia será más evidente en el presente sobre el “sentido del universo”. Cada cual siente el universo a su modo. Puede ser que no llegue a definir ni para los demás ni para sí mismo la impresión total que aquel le produzca. Sin embargo, el sentido que tenga del mundo tiene que determinar lo mismo su conducta que su pensamiento. De modo que todo lo que pensamos se reduce, en último análisis, a cómo sentimos el mundo que nos rodea y del que formamos parte. Vamos a considerar algunas de las formas principales en que el universo es sentido. Hay quienes lo sienten como máquina gigantesca, poseyendo, por consiguiente, el sentido mecánico de la existencia. Para ellos la vida y las cosas no son sino piezas en el engranaje de una máquina cósmica. El poder y la eficiencia de ésta les admiran despertándoles el afán de imitarlos. Puede ser que no hayan adoptado conscientemente una teoría materialista; posiblemente muchos de ellos repudiarían enérgicamente tal imputación. Pero, si no conciben el universo como una máquina, así por lo menos lo sienten y el sentido de la máquina los lleva a la apoteosis práctica de los valores mecánicos. El sentido mecánico del mundo es el sentido propio de la civilización actual. El chofer, como dice Keyserling, es el individuo representativo de nuestra época. Es el hombre simbólico del siglo XX, como lo fueron en épocas anteriores el sacerdote y el caballero. Todos los premios y aplausos son para el que logre imprimir velocidad a la existencia, que sepa organizar y dirigir grandes empresas, que garantice el orden y aumente la eficiencia. En el mundo actual el chofer es prepotente. Se le encuentra en todas las esferas de la vida. Domina no tan sólo en el comercio y la industria, sino también en la política y la religión. En aquéllos exprime la última gota de sudor y sangre de millones de seres humanos, a quienes convierte en combustible para que marche la máquina. Ha introducido en el sagrado recinto de la religión, que debía reservarse para la renovación de las almas, todo el bullicio y la organización mecánica de una fábrica de automóviles. Pero es en la esfera política donde se puede estudiar en la actualidad el significado y tendencia del chofer soberano. El fascismo y el bolcheviquismo son dos creaciones acabadas del sentido mecánico del mundo. Los choferes que rigen respectivamente los destinos de Italia y de Rusia, con todas las diferencias ideológicas que los separan, coinciden de modo absoluto en la forma en que conciben el ideal político. Preconizando unos y otros una máquina política perfecta, tratan de suprimir todo ideal espiritual, todo concepto científico o filosófico, toda expresión de la opinión pública que puede constituir un peligro para el funcionamiento de aquélla. De suerte que ha surgido una nueva ética, la fascista, consignada en un decálogo para el joven chofer italiano, según la cual los principios eternos de la moral quedan supeditados a los intereses de una máquina gubernativa. Ha surgido de la misma manera una ciencia soviética en que se ha suprimido celosamente todo dato desfavorable a la burda ideología materialista que abona la política de los jefes bolcheviques. Podría decirse que éstos tienen el horror del microscopio, por poder éste revelarles datos inquietantes, en tanto que los fascistas tienen el horror del telescopio, que, colocando el régimen actual en su perspectiva histórica, pudiera anunciar el fracaso inevitable de todo sistema que desdeñe las leyes eternas de la libertad humana. Dondequiera que impere el sentido mecánico del mundo, ya sea en los individuos o en los grupos sociales, el espíritu humano se muestra despiadado; se esclaviza al hombre, tratándosele como medio no como fin. Se deprecian los valores que no contribuyan al éxito inmediato. Se sustituye el ideal de la confraternidad humana por el de la hegemonía de razas, países o clases sociales. Se confunde el perfeccionamiento espiritual con el progreso material. La necesidad suprema de la civilización contemporánea es la creación de hombres de igual energía y pasión que el chofer, pero de un sentido del mundo más espiritual y constructivo. Hay otros que poseen el sentimiento orfanatorio. Se sienten huérfanos en el universo. Sin dejar de reconocer que el mundo está lleno de bondad y ternura, todo les parece ilusorio. Todo está destinado a hacer olvidar al hombre que es huérfano. El orfanatorio es de las instituciones humanas la que mejor encarna el sentimiento de ternura. Hay una época en la vida de los pequeños asilados en que éstos creen que la buena pareja que los cuida son sus padres. Suelen decirles “papá” y “mamá”. Pero llega un momento en que les entra el desencanto. Carecen de padres: son huérfanos. Como huérfanos desencantados vive muchísima gente. En los primeros años de vida elevaban a un Padre Celestial su ingenua plegaria de niños. Como pasan los años, ya sea por reacción contra la tutela religiosa del hogar o del colegio, o por estudios que hicieran, o una caída moral que sufrieran, llegaron a sentirse huérfanos — o por lo menos a creerse serlos — frente a un mundo que para ellos estaba regido antes por un Padre. ¡Qué tragedia la de los huérfanos espirituales que han abandonado una fe que no les satisface en la forma en que se les presentaba en la primera época de su vida, o que rechacen toda creencia en un ser trascendente por el simple hecho de que la religión oficial en que se le rinde culto les repugna! Repudian la Divinidad como concepto anacrónico, la experiencia religiosa como ilusoria creación de una imaginación afiebrada. Una y otra vienen a ser algo así como el son de campanas de aquella ciudad legendaria de que nos habla Renán, que en días de calma oían sonar desde el abismo oceánico los pescadores de la comarca bretona. Otros menos valientes, aun cuando estén convencidos en la subconsciencia de que son huérfanos, temen decirlo aun a sí mismos en voz alta. Unamuno ha descrito en estos términos a uno de ellos: “Habiendo sido bautizado, no abjura públicamente del que se supone por ficción social ser su credo y no piensa en él, ni poco ni mucho, ni para profesarlo ni para desecharlo y cobrar otro o por lo menos buscarlo”. El tal vez no podrá ser nunca un espíritu creador. Pero, no por tener que hacer una revisión completa de nuestras creencias religiosas rechacemos toda creencia en lo transcendente. La intuición religiosa es eterna y tan valedera como otra intuición o instinto cualquiera. Nos pone en contacto con un mundo espiritual tan objetivo y real como el mundo visible y tangible en que solemos movernos a diario. Hay que luchar por tener fe de hombres, fe de aventureros, que no se amedrentará ante el misterio, ni se conformará con la idea de que el universo nos haya gestado y dado a luz para dejarnos solitarios. El propio Unamuno se vio obligado a abandonar su fe primitiva, pero luchó por buscar otra hasta hallarla. En uno de sus ensayos, “Mi religión”, nos describe su actitud batalladora frente al universo. ”Mi religión”, dice, “luchar incesante e incansablemente con el misterio. Mi religión es luchar con Dios desde el romper del alba hasta el caer de la noche, como dicen que con Él luchó Jacob. No puedo transigir con aquello de Inconocible o Incognoscible, como escriben los pedantes; ni con aquello otro de: ‘de aquí no pasarás'”. En un hermoso pasaje de su libro Del Sentido Trágico de la vida, nos hace sentir la paz que su corazón experimenta por el convencimiento de que el mundo no es ningún orfanatorio: “Creo en Dios como creo en mis amigos; por sentir el aliento de su cariño y su mano invisible e intangible que me trae y me lleva y me estruja; por tener íntima conciencia de una providencia particular y de una mente universal que traza mi propio destino”. Un tercer grupo tiene el sentimiento del cementerio. Es el de aquéllos que viven a base de la convicción de que todo lo humano, tanto lo bello y lo bueno como lo feo y lo malo, va a parar por igual a la tumba. Todo, por consiguiente, es transitorio y relativo, nada eterno ni absoluto. ¿Por qué afanarse demasiado, entonces, en reformar el mundo? Reformar es inmoral. Dejémoslo todo tal cual está. Resultará más interesante así. Entretanto, exprimamos de la vendimia de la vida los jugos más dulces que contiene y cuando ya no haya más, pues a morir. Son muy bellos a menudo los cementerios. Se han destinado todos los recursos del dinero y del arte para hermosearlos. Tienen rincones que parecen ciudades encantadas. Paseándose por allí cuesta creer que se trata de viviendas de difuntos. Uno espera que algún rostro hermoso asome tras una ventanita o que algún caballero abra con gesto señorial la reja de su castillo. Pero estas moradas, maravillosos remedos de las casas de los vivos, no son sino cámaras mortuorias. Las pueblan los restos de queridas prendas, que después de haber vaciado cada una su cáliz fueron deslizándose en silencio al reposo. ¿Es la filosofía de un Ornar Khayyarn la única que cabe ante lo transitorio de lo humano y la certeza única de la muerte? ¿Vale la pena seguir luchando por un ideal desinteresado? ¿Qué garantía tenemos de que jamás se realice? Dado que la única seguridad absoluta que tenemos es que todo acaba, ¿no debe ser nuestro ideal gozar de la vida todo lo que nos sea posible? Mirándolo con calma, por lo menos podrá decirse que el sentimiento del cementerio nunca ha creado obras idealísticas ni duraderas, no ha hecho más que un cementerio del mismo corazón. Si todos lo tuvieran, el mundo acabaría, pero no en un nirvana exento de deseos, sino en un infierno de deseos defraudados. ¡Cosa terrible es no poder agarrarse a nada eterno ni absoluto que le haga a uno superior a sus dudas, sus pasiones y la ingratitud humana! ¡Qué trágica voz la de Mariano José de Larra al final de su célebre sátira “El Día de Difuntos de 1836”! Terminada la descripción de todos los sepulcros madrileños, en la que ha dicho: “Madrid es el cementerio, pero vasto cementerio, donde cada casa es el nicho de una familia, cada corazón la urna cineraria de una esperanza o un deseo”. Larra concluye con este grito de dolor: “¡Santo Cielo! También otro cementerio. Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Qué dice? Leamos. ¿Quién ha muerto en él? ¡Espantoso letrero!: Aquí yace la esperanza … ¡Silencio, silencio!!!” Poco después el autor se pegó un tiro y el silencio se hizo para él. Queda todavía otro modo de sentir el mundo, el sentimiento más adecuado y dinámico de todos, el que más se adentra en las entrañas de las cosas, el que intuye mejor el corazón mismo de la realidad. Es el que suministra al hombre la visión más clara de su significado en el mundo y que le infunde mayores energías para la realización de su destino. Lo llamaré el sentimiento hogareño del universo. La institución humana que representa, o que debe representar para ser fiel a su carácter, la cumbre de la espiritualidad es el hogar. Este es la esfera del amor, de la confianza y de la perfecta amistad. ¿Por qué no pensar que el hogar verdadero sea un microcosmos del universo? En vez de proyectar a lo infinito la máquina, el orfanatorio o el cementerio, como lo que más se asemeja a la realidad última, ¿por qué no proyectarnos el hogar? No se diga que tal procedimiento es filosóficamente ilícito, por estar fundado en un concepto antropomórfico. ¿Acaso no son conceptos antromórficos la máquina, el orfanatorio y el cementerio? ¿Cómo podrá el hombre pensar sino en términos de lo que es, de lo que siente y de lo que sabe? Ha de pensar lo último, de acuerdo con las categorías más adecuadas que le proporcione la experiencia. De otro modo no podría haber ni ciencia, ni filosofía, puesto que ambas son en último análisis antropomórficas por ser creaciones del hombre. Siendo esto así, ¿qué es más licito, tratar de explicar el universo con arreglo a lo más bajo de nuestra experiencia o a lo más alto? No titubeamos en decir que hay que pensar en el cosmos en términos de la realidad culminante de la experiencia humana, vale decir, de personalidad amistosa; no de personalidad abstracta y fría, sino de personalidad concreta, cálida y amante. Y puesto que en el hogar es donde hay que buscar — en su expresión más perfecta — esta sublime realidad, hagamos de aquél nuestra categoría interpretativa del universo. La realidad suprema ha de ser amistosa y el sentimiento humano que más fielmente interpreta lo que es más íntimo en la existencia es lo que hemos llamado el sentimiento hogareño. La vida es comparable a un antiguo alcázar señorial. Tiene sus torres bañadas de luz y sus sótanos sumergidos en tinieblas. Ya se goza en las alturas de los esplendores matinales, de las vistas preciosas, de los aires tonificantes, ya se ve anegado en la negrura de abajo, donde se sufre y desespera. Pero esté uno extasiado en un mirador o sofocándose en un calabozo, no le anda lejos un corazón amistoso. No hace falta sino un suspiro por paz y haber pecado contra la virtud, una plegaria agónica en demanda de nuevas fuerzas, para que el corazón amistoso y fraternal que late eternamente al compás del dolor humano inunde con luz el calabozo del corazón, introduciendo en él la atmósfera amistosa del hogar. El mundo moral está constituido de tal manera, que ningún sollozo de corazón quebrado y anhelante se pierde en el vacío. Despertará siempre un eco en el infinito Corazón de Amigo que pulsa tras la cortina de nuestra incredulidad, ansioso de descorrer el velo divisor para enriquecer nuestra vida. El sentimiento de esta Presencia, tan amistosa y soberana, nos da, como a Unamuno, paz en la guerra y confianza en el destino. La lucha por el perfeccionamiento personal y del mundo no será vana ni la victoria incierta, porque la última realidad es santa y paternal.
- El estudio que dice que la lectura de la Biblia puede reducir la depresión, la ansiedad y la ira
Cómo la lectura de la Biblia puede ayudar a las personas a superar los traumas generados por la pandemia. Un estudio llevado a cabo por la Universidad Baylor y La Sociedad Americana de la Biblia provee perspectivas interesantes sobre el poder sanador del encuentro con Dios a través de la Escritura. “El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado.” Salmos 34:18 Los graves efectos psicológicos y emocionales de la pandemia del COVID-19 Un día, dentro de muy poco ojalá, la pandemia puede haber pasado y la enfermedad del COVID-19 solo será un recuerdo, justo como epidemias y pandemias anteriores. Pero el trauma —del aislamiento, ver morir a la gente, enfrentar el estrés financiero y vivir con la pérdida y la ansiedad de lo desconocido— continuará durante mucho tiempo en nuestras vidas. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, más conocidos como los CDC, el porcentaje de adultos estadounidenses con síntomas recientes de ansiedad y trastornos depresivos aumentó más de 5 puntos entre el verano de 2020 y la primavera de 2021. Una de cada 10 personas informa tener un problema mental insatisfecho y necesidad de atención médica. “Vamos a continuar viendo este nivel de trauma durante muchos años”, dijo Nicole Martin, directora ejecutiva de curación de trauma en la Sociedad Bíblica Americana (ABS). “No va a desaparecer cuando todos estén vacunados y todos tengan permitido salir a las calles de forma libre”. Martin y la Sociedad Bíblica Estadounidense quieren satisfacer esa necesidad de alivio emocional con la promoción de una lectura de la Biblia informada sobre el trauma, enseñando a las personas sobre la curación del trauma usando las Escrituras. La evidencia que respalda una lectura acompañada de la Biblia como una forma de apoyo psicológico Un estudio reciente encargado por la ABS a investigadores de la Universidad de Baylor encontró que combinar la educación sobre las mejores prácticas de apoyo psicológico con la lectura de la Biblia puede tener un beneficio significativo en la salud mental de las personas. En el estudio de la Universidad de Baylor, se informó que esta práctica redujo los síntomas del trastorno de estrés postraumático y aumentó el perdón, la compasión y el sentido de propósito. “Mientras Estados Unidos experimenta una crisis de salud mental, este estudio muestra los beneficios potenciales de la atención sensible a la fe para las personas traumatizadas”, dijo Robert L. Briggs, presidente y director ejecutivo de la ABS. “Se ha demostrado que la lectura de la Biblia es una fuente vital para la curación emocional, espiritual, física y mental”. El estudio analizó la eficacia del plan de estudios de la ABS “Sanando las heridas del trauma”, que se imparte en la cárcel regional de Riverside en North Prince George, Virginia. Un grupo de 210 hombres y mujeres encarcelados se ofrecieron como voluntarios para tomar el programa de cinco sesiones, donde facilitadores capacitados leyeron las Escrituras con los participantes y los guiaron a través de un proceso para identificar su dolor, compartirlo y llevar su trauma a la cruz de Cristo para su curación y para que pudieran ser liberados y para cuidar mejor de sí mismos y servir a los demás. Los participantes respondieron preguntas sobre ellos mismos y su salud mental antes, inmediatamente después, un mes después y tres meses después de terminar el programa. Otro grupo de 139 personas encarceladas se ofreció de forma voluntaria para realizar la encuesta sin pasar por el programa. Al comparar los dos grupos, los investigadores encontraron que el programa mostró resultados estadísticamente significativos. “Siempre que alguien dice que un programa en particular es notablemente efectivo en función de la tasa de éxito de los participantes, no tiene una respuesta a la pregunta, ‘¿Comparado con qué?’”, dijo Byron R. Johnson, uno de los tres investigadores del Instituto de Estudios de Religión de la Universidad Baylor que trabajó en el estudio. “Tener un grupo de control que sea comparable al grupo experimental nos permite determinar si la intervención está teniendo un efecto independiente o único”. Los grupos de estudio se dividieron en 22 cohortes, 10 hombres y 12 mujeres. Los participantes eran mitad blancos y mitad negros, y tenían entre 18 y 65 años de edad. La mayoría estaban en la cárcel de Virginia por una infracción de libertad condicional y habían estado en la cárcel, en promedio, cinco o seis veces. El grupo de control era bastante similar, aunque era menos probable que fueran cristianos, estuvieran casados o hubieran cometido un crimen violento. Las conclusiones del estudio El estudio mostró que el grupo que pasó por el programa vio una disminución en los sentimientos de depresión, ansiedad e ira, junto con “duelo complicado”, que incluye negación de eventos traumáticos, afecto negativo y evitación de actividades asociadas con el trauma. También mostraron menos depresión y menos pensamientos suicidas. Al mismo tiempo, en comparación con el grupo de control, las personas del estudio experimentaron un aumento en los sentimientos de perdón y compasión e informaron mayores tasas de resiliencia. Johnson dijo que él y sus compañeros investigadores de la Universidad de Baylor, Sung Joon Jang y Matt Bradshaw, esperaban ver algunas diferencias. Pero no anticiparon cuán claro sería el resultado, incluso inmediatamente después de que terminara el programa. “Vimos una reducción en los síntomas del trastorno de estrés postraumático, un aumento en el bienestar emocional y una mejora en las actitudes hacia Dios y la Biblia”, dijo Johnson. El impacto puede no ser tan claro en la población general como lo es para las personas encarceladas, según Johnson. Las personas encarceladas por lo general han experimentado más traumas en sus vidas, y existen diferencias demográficas y diferentes contextos que hacen que la extrapolación del estudio sea incierta. Pero Johnson dijo que el plan de estudios no fue diseñado específicamente para las prisiones, y esperaría ver que la lectura de la Biblia informada sobre el trauma tenga un impacto similar en todas las personas. La perspectiva de la Iglesia respecto al estudio Heath Lambert, pastor y autor de numerosos libros sobre consejería bíblica, dijo que esto tiene sentido si te das cuenta de cuánto habla la Biblia sobre el trauma, el aislamiento, la alienación y la crisis. “Eso es precisamente para lo que se escribió la Biblia”, dijo Lambert, profesor asociado en el Seminario Teológico Bautista del Sur, en Louisville, Kentucky, y pastor principal de la Primera Iglesia Bautista de Jacksonville, Florida. “La Biblia rebosa por su relevancia” para quien se encuentra sufriendo. Lambert ha visto de primera mano parte del impacto traumático que la pandemia ha tenido en las personas. Algunos en su iglesia han perdido a sus seres queridos. Muchos están lidiando con una soledad insoportable, separados de su iglesia y sus familias. “Se trata de una experiencia que es aislante, dura e hiriente”, dijo. “He hablado con estas personas por teléfono y están llorando”. La iglesia puede ser una solución práctica para la soledad y el aislamiento, según Lambert. Pero con la Biblia, los ministros cristianos también pueden ayudar a las personas a conocer a un Dios soberano que tiene el control y los ama personalmente. “La iglesia aborda el problema del miedo hablando de un gran Dios que sostiene al mundo”, dijo. Si bien todavía es difícil decir algo de forma definitiva en este momento, Lambert dijo que espera que haya un aumento en la cantidad de personas que asisten a la iglesia después de la pandemia, porque se encuentran buscando respuestas y comunidad”. “La lectura de la Biblia es una experiencia que cambia tu forma de pensar” La ABS quiere ayudar a las iglesias a estar preparadas, con material bíblico que ayude a las personas a superar los traumas que ha dejado la pandemia. La lectura de la Biblia es una experiencia que “cambia tu forma de pensar”, dijo Martin. “Cambia tu forma de pensar sobre el dolor. Cambia tu forma de pensar sobre el sufrimiento”. Y aunque el sufrimiento inmediato de la pandemia puede terminar pronto, la necesidad de abordar el trauma no comenzó con el COVID-19 pero sí continuará mucho tiempo después. “Todos tenemos heridas. Todos tenemos dolor ”, dijo Martin. “La invitación a conocer al 'Sanador Herido' a través de la Biblia tiene el poder de cambiar vidas”. Con información de Christianity Today
- ¿QUE ES LA DICTADURA DE LA FELICIDAD?
La felicidad se ha convertido, desde hace algunas décadas, en uno de los temas de mayor relevancia social. La publicidad, los negocios, las películas, la economía, las escuelas, los deportes, y muchas otras áreas de la vida, hoy incluyen a la felicidad en sus discursos. Esta omnipresencia de la “felicidad” ha diluido su valor en un mar de mensajes y eslóganes vacíos. Hoy la felicidad suena a publicidad engañosa. A pesar de ser un tema tan repetido, no parece que las personas la hayan encontrado. Las tasas de suicidio han crecido en las últimas décadas. Según datos de la OMS, cada 40 segundos se suicida una persona 1. Aunque existen mayor cantidad de casos en países con ingresos bajos o medios, la tasa de suicidios por cantidad de habitantes es más alta en países de altos ingresos. Una buena economía y bienes materiales parecen no ser la solución a este drama humano. Vivimos en la época de los mayores adelantos técnicos, las mejores condiciones materiales y la más alta esperanza de vida, pero, aun así, la felicidad sigue siendo esquiva para gran parte de la población. El largo debate sobre la felicidad La felicidad es uno de los temas más antiguos en la historia del pensamiento humano. El autor del libro de Eclesiastés lo trataba en sus páginas. También la filosofía griega se ocupó de ella. De hecho, las diferencias entre epicúreos y estoicos estuvieron estrechamente ligado al tema de felicidad humana. Desde entonces, muchos pensadores se han dedicado al tema, desde Agustín de Hipona a los filósofos del idealismo alemán, llegando a la ciencia moderna de la psicología. La búsqueda humana de la felicidad ha sido un tema recurrente en la historia. Sin embargo, en nuestros días parece haber alcanzado una centralidad y una presencia que nunca antes había tenido. La “felicidad” se ha transformado en el indicador para evaluar toda actividad humana y social, incluso las vidas individuales deben medirse con la felicidad. La regla de vida parece ser: “si te hace feliz”. La mayoría de las corrientes de pensamiento, de la religión a la filosofía, coincidían en entender la felicidad como producto de un proceso, la meta de un largo recorrido. Sin embargo, hoy se ha transformado en una urgencia del momento, en un imperativo. Las personas están obligadas a ser felices, a tener pasión todo el tiempo y en todo lo que hagan. Se vive una especie de “dictadura de la felicidad” 2. Se les exige a las personas estar motivadas y felices todo el tiempo, a tal punto que quienes no se sometan a este imperativo son etiquetadas de “enfermas”. Un pequeño atisbo de tristeza o nostalgia es considerada peligrosa para el individuo y una amenaza para toda la sociedad. Características de esta nueva “felicidad” Este nuevo concepto de felicidad tiene algunas características que la diferencian de las históricas reflexiones en los campos de la filosofía y la religión. Aunque es cierto de que se nutre de ellas, se ha despegado bastante perdiendo riqueza y profundidad. La felicidad actual puede distinguirse como hiper-individualista y utilitarista 3. En primer lugar, la felicidad ha quedado reducida a un puro acto de la voluntad individual. Cada persona puede y debe decidir ser feliz, porque depende solamente de su conciencia. Las circunstancias tienen muy poca o ninguna injerencia porque todo se define en una decisión privada. Esto es llevar el individualismo al extremo. Incluso se anima a las personas a desvincularse de todo lo que sea catalogado como negativo. Todo los “no” están prohibidos por más realistas que sean, pues solo hay espacio para la actitud optimista. Cualquier persona negativa debe evitarse si se quieren cumplir los sueños, aunque se trate de padres o cónyuges. Todos aquellos que no crean en tí y en tus sueños, deben desaparecer de tu entorno. El individuo se queda solo, flotando en una nebulosa de optimismo, donde solo se le permite sonreír. De esta manera, la exigencia de felicidad se convierte en una peligrosa ingenuidad que se sostiene hasta las últimas consecuencias. La sociedad se vuelve un conjunto inconexo de individuos que se hacen a sí mismos. Se trata de la perversión de los valores liberales y protestantes, que habían recuperado la libertad del individuo, pero ahora llevados a un extremo dañino. La segunda característica preponderante de esta nueva concepción de felicidad es su utilitarismo, entendida como la preponderancia de la utilidad por sobre cualquier otra cualidad. Históricamente, la felicidad consistía en un largo camino que involucraba situaciones buenas y malas, con ganancias y pérdidas. Incluso hasta hace unos años era bien recibida la teoría del psicólogo Abraham Maslow, quien propuso una “pirámide de necesidades” que se popularizó en los ámbitos empresariales. En dicha pirámide, a medida que las necesidades y deseos más básicos se cubrían, las personas buscaban satisfacer deseos más “altos”, como el reconocimiento y la autorrealización. Con todos sus errores y críticas, la pirámide de Maslow tenía la virtud de reconocer que la felicidad requería que otras necesidades sean previamente satisfechas. Nadie podría ser feliz si era sometido a jornadas agobiantes de trabajo, a cambio de un sueldo miserable. Se necesitaba un mínimo de buena salud, bienes materiales básicos y relaciones sanas, antes de pretender alguna forma de satisfacción. Pero el nuevo modelo de felicidad se las ingenia para invertir la pirámide. La felicidad, ahora que ha sido reducida a una simple decisión personal, se convierte en un requisito previo para alcanzar todos los demás deseos y necesidades. Este modelo vende la idea de que las personas felices “atraen” el éxito en los demás ámbitos de la vida. Por ejemplo, hay quienes se animan a asegurar que “estar bien con uno mismo” puede vencer el cáncer, entre otras barbaridades del mismo calibre. Cuando la felicidad se convierte en un medio útil para alcanzar otras cosas, pierde su valor y sentido. Como puede ser producida a voluntad, gracias a una serie de ejercicios de visualización, se convierte en la primera exigencia de vida. Lo que históricamente fue entendido como un momento cúlmine de la vida (ser feliz), hoy se demanda como el primer paso. Quienes no rinden en el trabajo, gozan de mala salud o depresión, o no son capaces de cumplir sus sueños, son culpables de su propia situación porque simplemente no quieren ser felices. Las raíces del actual optimismo mágico Contra todo pronóstico, esta felicidad hiper-individualista ha sido rápidamente acogida en una gran parte de la sociedad. Realmente no hay ámbito que no haya asimilado este discurso de la “felicidad”; desde las artes a las ciencias, de la publicidad a la educación, desde la tecnología hasta las religiones. Por esta razón muchos sociólogos hablan de una “dictadura de la felicidad”, por su tiránica omnipresencia. Este modelo puede vincularse a diferentes corrientes de pensamiento a lo largo de la historia, pero sus lazos más directos apuntan a dos movimientos en particular. En primer lugar, al clima espiritualista que surgió en los Estados Unidos a comienzos del siglo XIX. Las bases cristianas y calvinistas que habían guiado la ética de la nación habían llegado a un punto de agotamiento. La severidad y la austeridad puritana ya no tenían sentido en un país en pleno crecimiento que invitaba a nuevos aventureros a vivir “el sueño americano”. Ralph Waldo Emerson fue uno de los filósofos destacados de la época y figura de este quiebre. Emerson mezcló la doctrina evangélica unitarista con el idealismo alemán, fundando junto a otros hombres el trascendentalismo, una filosofía que privilegiaba la intuición y el individualismo místico. Ralph Waldo Emerson Una especie de pensamiento mágico fue tomando fuerza en la cultura popular. Otra figura destacada fue el sanador y seudocientífico Phineas Quimby, quien ganó mucha fama por usar métodos de mesmerismo e hipnosis. La particularidad de Quimby radicó en su esfuerzo por asegurar bases científicas y médicas para sus prácticas sanadoras. Quimby ha sido llamado el padre del “Nuevo Pensamiento”, un movimiento que ha tenido una fuerte influencia en el pensamiento popular de los Estados Unidos. Desde entonces han surgido todo tipo de teorías con supuestos respaldo científico, como la “ley de la atracción”, las vibraciones positivas y una versión popular de la física cuántica. Una de las discípulas de Quimby dio una vuelta de rosca a sus enseñanzas. Mary Baker Eddy, hija de un severo predicador fundamentalista, había llegado a Quimby buscando ayuda. Mary había sufrido una caída que le provocó una parálisis, según cuenta, pero logró sanarse ella misma tan solo tres días después, gracias a que había descubierto el mismo método que usaba Jesús para sus milagros: someter la materia, mediante el poder de la fe y la mente. Ella estaba convencida de que cualquier enfermedad podía sanarse con este método. Ambas corrientes de pensamiento, tanto la pseudocristiana de Mary Baker Eddy, como la seudocientífica de Quimby, sostienen el mismo principio mágico: la mente sobre la materia. Según estas corrientes, la mente tendría el poder de curar y hasta de modificar la realidad misma. Tal vez la figura que mejor sintetizó esto fue la del predicador y escritor Norman Vincent Peale. Su exitoso libro “El poder del pensamiento positivo”, introdujo el pensamiento positivo, tanto en las iglesias como en el resto de la sociedad. Gracias a él, la idea de que los pensamientos tienen poder para transformar la realidad empezó a hacerse muy popular luego de la segunda guerra mundial. Desde entonces, un ejército de motivadores inundó las librerías, iglesias y programas de televisión. Surgieron programas de cinco pasos para todo, recetas para la felicidad y fórmulas para el éxito sospechosamente sencillas. Proliferaron todo tipo de ideas, como el pensamiento positivo, la homeopatía, la ciencia “alternativa”, la teología de la prosperidad; todas cabezas de una misma criatura. Un pensamiento mágico que se esparció a toda velocidad en la cultura popular estadounidense durante los siglos XIX y XX. Finalmente, en la década de 1990, este pensamiento mágico popular dio el gran salto a las ligas mayores. La psicología abrazó los postulados del pensamiento positivo y le dio el respaldo académico y científico que le faltaba. En 1996, Martin Seligman se convirtió en el nuevo presidente de la influyente Asociación Americana en Psicología (APA), iniciando una verdadera renovación del campo. Según él, la psicología había hecho demasiado énfasis en la depresión, las patologías y los trastornos; era tiempo para tener una mirada más positiva. Seligman fundó la psicología positiva, encargada de estudiar la fórmula científica de la felicidad humana y cosas por el estilo. De esta manera, aseguró una incorporación masiva de nuevos pacientes, pues ahora no solo los “enfermos” necesitaban tratamiento, sino todas las personas. La nueva enfermedad era no ser “feliz”, y la falta de motivación, el sentido crítico o la incertidumbre eran algunos de sus síntomas. Seligman recibió grandes donaciones para financiar sus investigaciones sobre la felicidad, pues muchas empresas estaban interesadas en fomentar este modelo, más atractivo para sus intereses. El apoyo de la psicología fue la consagración final de este modelo de felicidad. Una felicidad barata que prometía hacer a las personas más productivas y menos preocupadas por las circunstancias. Consecuencias de la “felicidad” En la actualidad, no existe ámbito que escape a la influencia de este modelo. Los negocios, la educación, la política, todos los ámbitos se han llenado de lenguaje positivo y eslóganes de felicidad. Se convirtió en el verdadero espíritu de la época, que muy pocos se animan a cuestionar. Los primeros resultados de esta “fiebre de la felicidad” fueron prometedores, las personas parecían más productivas cuando se las mantenía motivadas y perseguían su propia felicidad. Pero en dos décadas este modelo empezó a resquebrajarse. Se perdió el sentido crítico y la precaución; una actitud optimista era motivo suficiente para contraer compromisos fuera de las posibilidades. Esta ingenua búsqueda de la felicidad fue una de las razones de la recesión económica que afectó al mundo en 2008. Ante esto, las empresas recurrieron a despidos masivos que dejaron una enorme tasa de desempleo entre 2009 y 2010. El desempleo y la pérdida del poder adquisitivo se maquillaban con cursos motivacionales, que invitaban a ver los despidos como “oportunidades”. En cuestión de años, la felicidad se transformó en cómplice del abuso ejercido por los grandes intereses económicos. La felicidad era la forma de escapar a la difícil situación, sin cuestionar nada, ni apuntar a los verdaderos culpables. Sobre los hombros de cada individuo pesaba la responsabilidad de ser feliz, no quejarse y ser positivo contra toda adversidad. Finalmente, esta presión terminó provocando efectos contrarios: periodos largos de depresión, estrés y culpa. Aunque cada vez más gente buscaba ayuda en el pensamiento positivo, la mayoría terminaba más desgastada que al principio 4. Una sociedad desahuciada se escondía detrás de las mágicas fotografías de Instagram. El mecanismo consiste en vender una felicidad muy seductora pero irrealizable, no por falta de voluntad sino porque se trata de un modelo muy reducido. Pero en realidad, el estado de satisfacción depende de varios factores y no simplemente de la voluntad individual. Este régimen de felicidad puede llegar a ser agobiante, pues su constante demanda termina provocando una profunda infelicidad. Conclusiones La respuesta a este problema no es el pesimismo o el abandono de cualquier deseo de ser feliz. La felicidad realiza valiosos aportes en el ámbito de la salud o el trabajo, y muchos buenos estudios recomiendan una actitud optimista frente a ciertas adversidades. El problema no es el deseo de ser feliz, sino este modelo puramente individualista y utilitario, propio de una sociedad materialista y de consumo. La felicidad no puede ser reducida a un sencillo acto de la voluntad, como la psicología positiva ha intentado argumentar. Aunque la salud mental y los factores personales son importantes, la felicidad no se encuentra en uno mismo. Las Escrituras a lo largo de sus páginas dejan en claro que no existe felicidad fuera de Dios, como lo expresa el salmista: “En tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre” (Sal 16:11). La relación con Dios es todo el gozo del hombre, la plenitud de su vida. Justamente para eso vino Jesús al mundo, para restaurar esa relación que el pecado había roto. En esto consiste la vida eterna, en conocer al único Dios verdadero y a su hijo. Este ha sido el mensaje de la iglesia desde el inicio, anunciado por medio de los apóstoles y sostenido a lo largo del tiempo. Con diferentes matices, la misma verdad ha sido defendida por Agustín de Hipona, la confesión de Westminster (primera pregunta), C.S. Lewis y John Piper en nuestros días. La misma verdad que repetía el viejo coro, “solo Dios hace al hombre feliz”. Referencias 1- La OMS ha publicado varios comunicados de prensa (2019 y 2021) que tratan la respecto de suicidio y su prevención. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/suicide 2- La idea de una “dictadura de la felicidad” ha sido extensamente desarrollada en el libro de E. Cabanas y E. Illouz: Happycracy. How the science of happiness controls our lives, (2018). 3- Gran parte de este artículo recoge las ideas del clásico libro de B. Ehrenreich: Smile or die. How positive thinking fooled America and the world, (2010). 4- Gruber, J., Mauss, I. B., & Tamir, M. (2011). A Dark Side of Happiness? How, When, and Why Happiness Is Not Always Good. Perspectives on Psychological Science, N° 6(3), pp.222–233. Artículo de Matías Peletay vive, trabaja, Peletay estudia en Córdoba, Argentina. Se congrega en la Iglesia Bíblica Bautista Crecer, donde también sirve y cursa una pasantía ministerial. Puedes escucharlo en el podcast Bosquejos y seguirlo en Twitter. https://biteproject.com/dictadura-de-la-felicidad/
- LA LEGALIZACION DEL MAL 3
LA LEY ANTIDISCRIMINACIÓN POR ORIENTACIÓN SEXUAL En el mundo aún existe una discrepancia acerca del tema de orientación sexual, de tal modo que dentro del marco legal a nivel mundial vemos que existen dos extremos: por un lado una aceptación sin censura y por el otro un repudio absoluto. Derivado de estos extremos se han creado leyes que buscan proteger los derechos de las lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT); y como contraparte, leyes que condenan este tipo de conducta. La orientación sexual designa la capacidad individual de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente, del mismo género o de más de un género, así como de mantener relaciones íntimas y sexuales con ellas. Debido al rechazo y desacuerdo que ha existido dentro de la sociedad contra las personas LGBT (este término designa a las lesbianas, gays, bisexuales y personas transgéneros), se han creado leyes que buscan proteger a estas personas de la discriminación por motivos de preferencia sexual. Estas son leyes que penalizan y condenan a quienes discriminen parcial o totalmente a estas las personas. Aunque parece que la idea inicial es brin-dar protección a estas personas, considerando que han sufrido maltrato e incluso violencia de parte de personas homofóbicas (personas que odian a los homosexuales), al final la legislación que “busca proteger” está abriendo las puertas a una degeneración y depravación sexual. De ninguna manera aprobamos el odiar a quienes padecen este tipo de cautividad; sin embargo, tampoco podemos aprobar aquello que está desaprobado por Dios según su Santa Palabra. Entonces, lo que aparenta tener un buen propósito, traerá muchos males sobre el mundo. ¿Por qué? Recordemos que antes de la destrucción que vino por medio del diluvio (Días de Noé) y de la destrucción que vino sobre Sodoma (Días de Lot), hubo una depravación generalizada de tipo sexual, es decir que la sociedad de aquel entonces toleró aquello que era abominación para Dios. El Señor Jesucristo enseñó que el tiempo de su segunda venida sería como en los días de Noé y los días de Lot (Lucas 17:24-30). Es decir, que para que exista una aceptación de parte de la sociedad mundial, se tienen que crear leyes que condenen a quienes desaprueban esta conducta inmoral con el fin de obligarlos a tolerar lo intolerable. ¿DE QUÉ MANERA AFECTA ESTO A LA IGLESIA? Si en el marco legal se considera discriminación predicar abiertamente señalando lo que en la Biblia se conoce como pecado; y si la Iglesia se niega a participar y/o permitir este tipo de conducta, cuando según la legislación del mal esto es considerado delito, entonces la Iglesia sufrirá una persecución legal. De hecho, esto ya está sucediendo en países o estados en donde legal-mente existe la penalización en contra de este tipo de “discriminación”. Según estadísticas (Wikipedia), actual-mente existen 16 países que a nivel nacional han consentido legalmente el matrimonio entre personas del mismo sexo, sin contar aquellos países en donde parcialmente ha sido aprobado. Países en su mayoría de los continentes de América y Europa, ya que en el caso de Asia y África, las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo se encuentran penadas en el ordenamiento jurídico de al menos 75 estados, de los cuales seis prevén la pena de muerte como castigo para estas conductas a nivel nacional. En estos países no existen leyes de antidiscriminación por orientación sexual. Sin embargo, en los países en donde se ha permitido legalmente el homosexualismo, sí existen leyes que atacan la discriminación de esta naturaleza. Por ejemplo, en Canadá existe prohibición completa de todo tipo de discriminación contra homosexuales. En México ocurre lo mismo a nivel nacional desde el año 2003. En Estados Unidos es lo mismo, aun-que las leyes varían dependiendo el estado. En Suramérica el 70% de los países tienen leyes de antidiscriminación, dentro de los cuales Perú por ejemplo castiga con pena de cárcel de dos a cuatro años este tipo de “delito”. En Centroamérica incluyendo a Guatemala, también existen ciertas leyes de antidiscriminación contra homosexuales, aunque no tan abiertas o estrictas. El problema es que, según el marco legal de antidiscriminación a la conducta inmoral, se considera delito predicar o enseñar con la Biblia en la mano diciendo que Dios desaprueba esta clase de pecado y es considerado homofóbico quien lee alguna porción de la Escritura que hable en contra del homosexualismo. De la misma manera se considera discriminación que un pastor se niegue a casar a dos personas del mismo sexo. Veamos al-gunas noticias: (09-07-13) INGLATERRA.- Tony Miano, un comisario retirado de Condado de Los Angeles, California, fue arrestado en Londres, por predicar en contra de la inmoralidad sexual tanto en heterosexuales como homosexuales, en el centro de Wimbledon. (Acontecer Cristiano). (24-07-13) HONDURAS.- El pastor evangélico, Evelio Reyes recibió medidas cautelares por parte de un juez de los Tribunales Unificados de Francisco Morazán, luego de que el Ministerio Público presen-tara una acusación en su contra por el su-puesto delito de discriminación en perjuicio de la comunidad lésbica-gay. (Mundo Cristiano). (23-10-14) Idaho, EEUU- funcionarios de la ciudad han dicho que dos pastores cristianos tienen que celebrar las bodas entre personas gays o se enfrentan a multas y penas de cárcel, debido a que una pareja gay pidió a los pastores Knapp que los ca-sara. Los Knapp educadamente les dijeron que no podían hacer eso. Los Knapp ahora enfrentan una pena de 180 días de prisión y $1,000 de multa por cada día que se nieguen a celebrar una boda gay. (Acontecer Cristiano). Así como estas hay muchas noticias que nos muestran que hay una legislación que a lo malo le llama bueno y a lo bueno le llama malo, porque considera delito predicar la Verdad y tolera lo que es abominable ante los ojos de Dios. Pidámosle al Señor aquel poder que derramó sobre quienes fueron sus testigos en el principio, para poder predicar con valor y sin temer a la persecución legal. ¡¡Maranata!! POR: HILMAR OCHOA
- LA LEGALIZACION DEL MAL 2
LEY DE ADOPCIÓN HOMOPARENTAL POR: WILLY GONZÁLEZ Esta ley es la que permite a parejas del mismo sexo adoptar niños para criarlos como sus hijos, se viene trabajando la aceptación de ésta alrededor del mundo desde hace varias décadas, y es una de las más polémicas, ya que surge luego de que dos personas del mismo sexo lo-gran hacer legal su matrimonio. Al lograr que se reconozca la legalidad de estas uniones se establece la igualdad de derechos y como pareja obtienen la posibilidad de la adopción. Está vigente en países como Argentina, Canadá, España, Sudáfrica, Uruguay, Bélgica, México, Estados Unidos (en 22 estados) y en Australia es permitida en algunas jurisdicciones de su territorio. En países como Colombia, Israel y Australia entre otros, solo se permite la adopción de hijos biológicos de personas LGTB (lesbianas, gay, transexuales y bisexuales). De esta forma se verán las llamadas nuevas formas de familia en la sociedad. Parece contradictorio pero la mayoría de Constituciones ponen los derechos de los niños por encima del de los padres biológicos o adoptivos; sin embargo, este tipo de adopción sobrepone el derecho de la pareja del mismo sexo sobre los de los infantes, olvidando que la adopción no es un capricho ya que le da al niño la opción de recuperar lo que ha perdido, es decir padre y madre, y en este caso no sería así. OPINIONES ENCONTRADAS Se habla de estudios que comprueban que el crecer en una familia con dos padres del mismo sexo no tiene ninguna influencia negativa en el desarrollo de los niños, y más aún, que puede ser más saludable para ellos; sin embargo, sólo hay dos estudios realizados al respecto y ambos con marca-das deficiencias. El primero de ellos realizado por la American Academy of Pediatrics y el segundo por la “División 44 LGBT” de la APA (Gay & Lesbian parenting) los cua-les decían que no había diferencia entre los niños adoptados por parejas del mismo sexo y las heterosexuales por lo que recomendaron este tipo de adopción. El estu-dio de la APA fue cuestionado ya que la muestra que presentaba era de 44 niños, tomando en cuenta que hay 6 millones de niños viviendo en este tipo de familia, dicha muestra no es significativa. El estudio fue realizado a mujeres lesbianas y algunos eran sus hijos biológicos o sea que, no se midió la influencia de padres homosexuales varones. Además, este estudio también concluyó que el nivel de estrés y ansiedad de estos niños era mayor al de los que eran criados por parejas heterosexuales. El segundo estudio comparó a niños adoptados por parejas del mismo sexo de clase alta en relación a hijos de madres solteras, lo cual no es válido desde el punto de vista estadístico. Investigadores dieron seguimiento a algunos de estos niños hasta la edad adulta encontrando que el 56% de los que crecieron en un hogar conforma-do por padres homosexuales consideraron la posibilidad de tener relaciones homosexuales contra el 14% de los criados por madres solteras. También el 24% tuvieron relaciones homosexuales contra el 0% de los hijos de madres solteras. Existen muchos médicos que creen necesaria la figura de un padre y una madre para que los niños dispongan de modelos masculino y femenino y así su desarrollo sea integral con una completa identidad sexual, Otros expertos opinan que el niño estaría expuesto a crecer en un ambiente anómalo, y que traería consecuencias psicopatologícas para el adoptado. PATERNIDAD Y MATERNIDAD La influencia materna es insustituible en la educación de un niño, desde lo físico como la lactancia materna hasta la forta-leza emocional que proporciona al niño. También se ha descubierto que la presencia de calidad de la figura paterna en los niños permite que tengan un mejor desarrollo físico y mental, mejor autoestima, motivación al estudio y mayor tolerancia al estrés. Según los expertos la influencia paterna y materna, y la crianza cariñosa favorece el desarrollo cognitivo y emocional de los niños. Si se encuentran estos resultados cabe preguntar ¿Por qué se acepta la adopción homoparental? Y también ¿Por qué muchos de los países donde se aprueba no hace ningún tipo de estudio para medir ventajas o desventajas? ¿QUÉ DICE LA BIBLIA? “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” (Génesis 2:24 LBLA) Acá con el modelo de familia que Dios dejó establecido desde el principio, podemos ver a una persona siendo educada y protegida por padre y madre hasta que llega el tiempo en donde se una a otra persona de diferente sexo para ser complemento y seguir el círculo virtuoso de la familia. “Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre;” (Proverbios 1:8 LBLA) Dios da roles determinados al padre y la madre. El padre instruye, corrige, y la madre da el precepto, o sea que ambos se complementan en el cuidado de los niños. Vemos como el Señor dejó establecido el orden familiar y más aún las promesas que obtienen los hijos al honrar padre y madre (familia heterosexual) obviamente esto no lo podría hacer si desaparecen estos roles en su vida. Ahora entendemos más, por qué los hijos del último tiempo no tendrán afecto natural, y serán desobedientes a los padres (Romanos 1:30 y 2 Timoteo 3:2). Al darse la aprobación de estas leyes vemos el inicio de lo que será la sociedad en un futuro no muy lejano. Pero también vemos el cumplimiento de las cosas que advierte la Biblia y el pronto regreso del Señor Jesucristo por su amada iglesia.
- LA LEGALIZACION DEL MAL 1
EL MATRIMONIO ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO La descripción de los ritos en las religiones paganas antiguas, en donde los sacerdotes homosexuales jugaban un papel preponderante, así como las referencias literarias en donde héroes y dioses como Gilgamesh (sume-ria), Zeus (antigua Grecia) sostenían prácticas de este tipo; estos son ejemplos claros de la conducta humana en la antigüedad, hechos usados por movimientos pro gay como argumento para fundamentar que el homosexualismo es inherente a la naturaleza humana, ignorando que la Biblia hace referencia que el inicio de esta práctica en la humanidad se debió a la idolatría hacia hombres y animales, la cual tuvo su origen en un corazón entenebrecido a causa de la vanidad del razonamiento humano, que se negó a darle la gloria a Dios, aun conociéndole (Ro 1:21-32), prácticas que son descritas en los mismos versos como antinaturales y que contradicen lo que es desde el principio: “…Dios LOS HIZO VARON Y HEMBRA” (Mar 10:6). Juntamente con el homosexualismo/religioso (sacerdotes asinnu: “hombres úteros”) y su aceptación social, en Sumeria durante el 3000 -2500 a.C. existía la poliandria, en donde una mujer podía estar en matrimonio legal con varios hombres al mismo tiempo. En Babilonia entre los 2500 a 560 a.C. se consideraba el homosexualismo como una práctica aceptada, en ese mismo periodo esta práctica era condenada en Asiria con el castigo de la mutilación, pero aceptaban a las “hijas-varón” las que podían casarse con otras mujeres y obtener derechos conyugales legales, Noé nació cercano al año 2900 a.C. es decir cuando la religión consentía el homosexualismo, socialmente era aceptado y existían leyes que daban derechos conyugales a matrimonios lésbicos y poliándricos. Vemos luego a través de la historia como después del diluvio entre 2380 y 2360 a.C. el primer código legal (Urokagina) condena a lapidación a la poliandria, y vemos que en el imperio egipcio, griego, romano aceptaban al homosexualismo y la pederastia, los cuales eran institucionalizados y llegaban a ser de carácter religioso pero no tenían derecho propiamente conyugal, cuando se universalizó el cristianismo en el siglo 400, estas prácticas eran socialmente aceptadas, y no fue sino hasta la inquisición que sufrieron persecución, aunque su práctica seguía siendo común entre la sociedad, pero sin tener ningún vínculo legal conyugal, excepto durante el tiempo de los piratas y bucaneros apareció la Metolage que era una ley propia que conferían derechos conyugales a la pareja homosexual, además en el siglo XIX en Estados Unidos se reconocía el derecho de cohabitación de dos mujeres “Boston maritage”, el cual no era considerado un matrimonio legal. Las prácticas homosexuales fueron clasificadas como una enfermedad mental en el libro Psychopathia Sexualis de Richard Freiherr von Krafft-Ebing, el acuñó el término homosexualidad en 1886, permaneciendo así hasta el año 1986, en donde se excluye de las enfermedades mentales al homosexualismo y al lesbianismo del manual más reconocido en psiquiatría a nivel mundial (bajo fuerte presión de lo que se conoce como “lobby gay”), luego la OMS y diferentes organizaciones médicas alrededor del mundo adoptaron este concepto, lo cual sirvió como parte de la base para la legalización de los matrimonios gay en EEUU. La legalización del matrimonio gay inicia en el año frontera, 2001, en los países bajos, adhiriéndose paulatinamente 26 países a la fecha, el último de ellos Estados Unidos de Norte América, el 26 de junio 2015, siendo la primera potencia mundial que desde ya está practicando una política agresiva, para que países que no lo han legalizado lo hagan. Con la legalización del matrimonio gay, o matrimonio igualitario grupos europeos, que defienden los derechos de los niños (defensa del infante), han levantado una voz de alarma: se ha abierto el espacio jurídico para la legalización de los matrimonios poligámicos (un esposo con varias esposas) y poliándricos (una esposa con varios esposos) o los matrimonios grupales, ya que el concepto legal de matrimonio: la unión de un hombre con una mujer, desapareció, otras minorías con preferencias sexuales diferentes adquirieron el derecho de ser legalizadas. Además, es una solución demográfica en países en que la guerra ha diezmado el número de hombres, así en el año 2007, el jefe de gobierno de funciones en Chechenia llevó una iniciativa de ley a la Duma (congreso ruso) para la aprobación de la poligamia en ese país y llevaba un inciso para no violar el derecho de la mujer, dentro de la ley la aprobación de la poliandria. En agosto del 2008 se presentó una iniciativa de ley al congreso costarricense para aprobar la poligamia y poliandria, desde hace años iglesias mormonas en Estados Unidos luchan por legalizar la poligamia, ya se han presentado las primeras solicitudes en EEUU de legalización de matrimonios poligámicos que han encontrado un hueco legal en la ley de matrimonio igualitario. Si a lo anterior agregamos la aceptación de esta ley por iglesias “evangélicas”, la aceptación de la preferencia sexual por la iglesia católica y la aceptación por la mayoría de la sociedad, vemos el mismo panorama que Noé veía en los años previos al diluvio: se casaban y se daban en casamiento legalmente entre personas del mismo sexo, entre polígamos, poliándricos y socialmente aceptado. La Biblia dice de esto: “Y no comprendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos; así será la venida del Hijo del Hombre.” Mt 24:39. Por: JUAN LUIS ELÍAS
- LA LEGALIZACION DEL MAL
Ha oído Ud. una frase que se usa mucho hoy en día y que se ha convertido en una especie de axioma, y esta es: “nadie está por encima de la ley”, todo el mundo la acepta sin chistar; sin embargo, casi nadie se pone a pensar que la misma ley, “no puede estar por encima de la justicia”, así que esta verdad sería lapidaria contra la primera frase mencionada; es decir, si la ley está por encima de la justicia, entonces no puede ser una buena ley y por lo tanto podría ser desobedecida sin contradecir la palabra de Dios. Me llama mucho la atención el Salmo 94:20 que en la versión NBJ dice: “¿estás aliado a un tribunal de perdición, que eleva la tiranía a rango de ley?” Impresionante verso, porque una ley puede constituir una tiranía, y lo que nosotros estamos viendo en la actualidad es que el mundo entero parece estarse preparando para un gobierno con una constitución mundial basada en leyes perversas, inicuas, esta última palabra parecería antagónica en sí misma porque inicuo significa “sin ley” y lo que estaríamos describiendo es una ley sin ley; es por esto que entendemos que una de las funciones que tratará de imitar el Anticristo según las Escrituras será cambiar las leyes y el sacerdocio, tal como el Señor lo hizo según lo dice en el libro a los Hebreos, cuando fue cambiado el sacerdocio de Leví al de Melquisedec; pero en el terreno más secular vemos con preocupación que bajo un manto del humanismo y de falsa piedad se han empezado a cambiar varias leyes que lo que están haciendo es convertir un estado de derecho en una tiranía dictatorial y despótica. En esta serie de artículos vamos por lo menos a mencionar algunas de esas leyes que han sido cambiadas en algunos países pero que van montadas en una agenda global; es decir que aunque en nuestro país no se han aprobado todas, ya se están discutiendo a nivel del congreso, congresos y senados que debilitados por la mala fama y corrupción en una búsqueda desesperada de apoyo y aprobación no tendrán más remedio que ceder ante la agenda anticristiana. El aborto, el incesto, el robo, la adopción homoparental, el matrimonio antinatural, la eutanasia, etc., serán el andamiaje legal del cual el inicuo que se opone a todo lo que se llama Dios, tratará de erigirse. No podemos pasar por alto lo que está sucediendo. Es una señal más del pronto advenimiento del Señor Jesús que con el Espíritu de su boca matará al inicuo y lo destruirá con el resplandor de su venida.
- LA VERDADERA LIMOSNA
Por eso, cuando des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.” Mat 6:2 Entre los muchos temas todavía poco explorados por la historiografía sobre la Iglesia novohispana es el de la limosna. Tal vez porque parece demasiado banal, o tal vez porque hoy en día el término tiene incluso cierta connotación peyorativa. Sin embargo, en el Antiguo Régimen, no era de lo más común que grandes obras públicas se construyeran "de limosna", o que grandes personajes de la sociedad vivieran de ella. "La limosna concernía todas las empresas consideradas útiles al público y era practicada por todas las categorías sociales", nos recuerda atinadamente la profesora Annick Lempérière en una obra reciente (Entre Dieu et le roi, Les Belles Lettres, 2004, p. 42). Al referirnos al título de este artículo surge la pregunta: ¿Cuáles son las falsas limosnas? la respuesta básica sería: Son aquellas contribuciones a la iglesia y a los pobres las cuales se sustentan bajo interpretaciones humanas que se hacen de la Biblia. Veamos que nos sigue diciendo la profesora Annick Lempérière, como desde el punto de vista de la iglesia católica en América Latina tenemos por ejemplo: “a los curas auxiliares de las parroquias en 1762, quienes aseguraban que las grandes iglesias barrocas del siglo XVIII habían sido construidas a costa de limosnas”1 Además, estas servían para sufragar desde la celebración de las misas, los oficios y las fiestas hasta los gastos de la cera, vino, hostias, músicos, fuegos artificiales, inclusive, pagar instrumentos que ayudaban a la salvación de las almas (…) asimismo el clero vivía en buena medida de limosnas. Existen religiones que no tienen ningún interés en saber la procedencia de las limosnas.2 Pero ¿qué dice la Biblia acerca de las verdaderas limosnas? El concepto “Limosna” que se utiliza en el nuevo testamento se puede definir como: la compasión que se tiene por el pobre, ejercida a través de la beneficencia, es decir, la ayuda social o económica desinteresada que se presta a las personas que carecen de recursos económicos. Sabemos que los sacrificios que le agradan a Dios son aquellos que se hacen en obediencia para ayudar a los necesitados (Heb. 13:16); la beneficencia debe de ir acompañada de amor hacia Dios sobre todo y después a quién se le va favorecer (1 Co 13:3), haciéndolo de esta forma serán como sacrificios de olor grato delante del Señor. Debemos entender que la limosna no es lo mismo que ofrenda o diezmo. La Biblia dice claramente en Salmos 112:9 (RV95) “Reparte, da a los pobres; su justicia permanece para siempre; su poder será exaltado en gloria.” Según el versículo anterior las ofrendas deben distribuirse en forma ordenada, primero lo que le pertenece a Dios (Mt 22:21), su diezmo y sus ofrendas; para luego dar a los pobres. Las santas escrituras nos enseñan esa diferencia en el caso de aquella mujer que derramó un frasco de perfume de mucho valor sobre la cabeza del Señor Jesús, “al verlo los discípulos se indignaron” y preguntaron por qué en lugar de haberlo derramado sobre Él, no se vendió para dar el dinero de la venta a los pobres; el Señor al darse cuenta, les dijo que no molestaran a aquella mujer porque una buena obra había hecho con Él, derramándolo como una ofrenda de adoración, además les dijo que a los pobres siempre los tendrían entre ellos, pero ese acto había sido para prepararlo para su sepultura (Mt. 26:6-12). Otro caso que respalda esta diferencia, es cuando el Apóstol Pablo luego de varios años recorrer países haciendo la obra, regresó a su país, trayendo con él, una ofrenda al templo del Señor y dio limosnas al pueblo (Hch. 24:17-18). Las limosnas son obras de justicia, estas no deben darse para obtener el reconocimiento de los hombres, sino darlas en secreto para ser agradables delante de Dios (Mt. 6:1-4). Se debe dar de lo que se tiene (Luc. 12:33), no como se hace en la actualidad según vemos el caso de iglesias católicas como “la catedral de la ciudad de Ribeirao Preto (a 313 kilómetros de Sao Paulo, Brasil) en donde se acepta que sus fieles depositen la limosna con tarjeta de crédito provocando que muchos se endeuden al utilizar dicho sistema dicho sistema está siendo utilizado frecuentemente por las iglesias hoy día, incluso cristianas 3. Muchas personas creen que con las limosnas se suplen todas las necesidades del pobre, olvidándose que éstas atienden principalmente al cuerpo; veamos de esto un ejemplo en el libro de Los Hechos 3:1-12, en donde había un cojo de nacimiento que pedía limosna, la cual al recibirla obtendría solo un beneficio temporal, por el contrario, recibió del poder de Dios a través de los apóstoles Pedro y Juan, el cual lo hizo levantarse, saltar y alabar al Señor. Las limosnas potencializan otras virtudes, como en el caso de Tabita, quien hacia sinergia entre sus buenas obras y sus limosnas (Hch. 9:36), por el amor que ella demostró ayudando a muchos necesitados obtuvo agradecimiento el cual se hizo notorio cuando ella falleció, y los discípulos del Señor en Jope enviaron a dos hombres para que el apóstol Pedro atendiera sin tardanza esta desgracia (Hch. 9:37-38). Otro ejemplo es el del Centurión Romano Cornelio, hombre piadoso y temeroso, quien hacia constantes limosnas las cuales potencializaron sus oraciones que fueron escuchadas y tenidas en memoria delante de Dios, provocando que el Señor se apiadara, al enviar al apóstol Pedro para que predicará el evangelio y en consecuencia llegara la salvación a él y a su casa (Hch. 10). Llegará el día en donde El Señor traerá a memoria nuestras limosnas (Mt. 25:35-40). Notas 1 La Limosna http://tierradehistoria.blogspot.com/2010/12/la-limosna.html 2 Diario la Jornada de México: Aguascalientes, 19 de septiembre. El obispo local, Ramón Godínez Flores, aseguró que la Iglesia católica no tiene la obligación de investigar el origen de los recursos que recibe por concepto de limosnas, aunque provengan del narcotráfico, pues el dinero “se purifica” con la buena intención de ayudar. Además reconoció que la diócesis a su cargo sí ha recibido narco-limosnas. http://www.jornada. unam.mx/2005/09/20/index.php?section =politica&article=022n1pol 3 (EFE) Una catedral brasileña recaudará el diezmo mediante tarjeta de crédito http://forocristiano.iglesia.net/archive/index.php/t-33933.html.
- “EL MISTERIO DE DAR”
Existen muchos ataques que las tinieblas han ideado en contra de la credibilidad del mensaje cristiano, con el único objetivo que el oyente no reciba el mismo; esto está descrito detallada y espiritualmente en la parábola de Mateo 13 cuando el Señor describe los diferentes terrenos en los cuales no prospera la semilla. Uno de estos embates y quizá el favorito del enemigo es el abordar el tema económico, y claro ésta es una de sus especialidades si recordamos que al final de cuentas el dinero históricamente se le ve por primera vez en Babilonia, y por lo tanto asumimos que ahí empezó. El Espíritu Santo nos hace una seria advertencia por medio del apóstol Pablo diciendo: ¡El amor al dinero es la raíz de todos los males!, así que, si creemos que la Biblia es la Palabra de Dios tenemos que dar por sentado que toda cosa mala que veamos en la tierra proviene de una enfermedad llamada ¡avaricia!, y para esta enfermedad Dios diseñó una medicina que es tanto curativa como preventiva; de tal manera que al aplicarla en nuestro corazón no tendríamos la raíz de los males y por lo tanto estaríamos venciendo al mal desde su raíz; esta medicina es conocida con un nombre muy sencillo pero muy atacado: se llama EL DAR. El Dar es la cura, pero hay que saber cómo dar, porque al dar mal no se obtiene el beneficio que el Señor planificó que viniera sobre los que dan. Por ejemplo: Dios ama al dador alegre, de acá deduzco que habrá gente que no da con alegría y por lo tanto no está obteniendo el beneficio planificado por Dios. Otro ejemplo es el verso tan conocido de Malaquías en donde Dios le dice al pueblo “la nación entera me ha robado” pero cuando vemos el contexto, ellos ni se habían llevado nada del templo, ni habían dejado de dar, entonces al dar mal el Señor les tilda de ladrones. Esto es impresionante y se agrava con las enseñanzas radicalizadas de parte de gente que definitivamente NO ama al Señor ni a su gente, algunos enseñando el dar únicamente como un medio para obtener beneficios económicos, sembrando avaricia en los corazones en vez de quitarla por medio del dar; y otros que se van al otro extremo diciendo que no se debe de dar nada, así como también hay los que aseguran que se debe de dar solo si el sacerdote lo va a usar bien, constituyéndose de esa manera en una especie de auditor del ministro en vez de dar por amor y agradecimiento a Dios. Por esta causa, hemos tenido muy fuerte en nuestro corazón, el equipo que me ayuda y yo, el poder dar una orientación por medio de esta revista, tratando de abordar los temas comúnmente platicados, para que de una manera sana podamos bendecir el corazón de los enamorados de Dios; por lo tanto en esta revista explicamos acerca de los diezmos, la ofrenda y todo lo que se refiere al dar y también las doctrinas que tanto daño le hacen a hermanos que se han perdido esta vacuna y su corazón se ha llenado de idolatría hacia el dinero. Sea pues esta revista un granito de arena que con amor hacia Dios y a su pueblo exponemos. LAS OFRENDAS INACEPTABLES Ninguna cosa en que haya falta ofreceréis, porque no será acepto por vosotros.” Levítico 22:20 SSE ¿Cree usted que Dios es justo o injusto? Sin lugar a dudas Dios es justo, la Biblia nos narra cuando el rey David con un corazón sincero y lleno de buena intención transportó el Arca del Pacto en una carreta nueva halada por bueyes, pero en el camino, el Arca se iba a caer y un siervo metió su mano para evitarlo, el resultado fue que el siervo cayó muerto. Humanamente podemos decir que fue una injusticia el que muriera, pero Dios había dejado establecidos parámetros para que se transportara el Arca del Pacto; Dios no aceptó la forma en que David estaba llevándola. En otro ejemplo vemos a Nadab y Abiú que se presentaron delante de Dios con incensarios, pero no lo hicieron de la forma establecida por Dios, se acercaron con fuego extraño y como consecuencia, también murieron. De esa misma forma hay ofrendas que se llevan a la iglesia con sinceridad y buenas intenciones, no obstante, debemos saber cómo agradar a Dios para que cuando presentemos nuestras ofrendas éstas sean aceptadas, pues recordemos que Dios no está obligado a recibirlas. El diablo es muy astuto y como no puede quitarnos el principio eterno de dar, (en este caso, que dejemos de presentar la ofrenda en el altar) lo que tratará de hacer es ensuciar nuestra ofrenda o que salgamos de los parámetros bíblicos establecidos por Dios. El momento de las ofrendas es tan hermoso y tan delicado a “N la vez, que aún nuestra vida depende de la forma en la que nos acerquemos a darla. Aquí mostraremos algunas ofrendas que no acepta Dios. OFRENDAS NO ACEPTADAS POR DIOS Cuando se trata de engañar a Dios: Ananías y Safira, se pusieron de acuerdo para mentir y engañar al Espíritu Santo respecto al monto en que habían vendido su propiedad. Llevaron ofrenda, pero Dios no se las aceptó. (Hechos 5:1-10) Cuando hay adulterio y fornicación: En la Biblia Dios le habla a un esposo y le dice que no va a recibir sus oraciones ni su ofrenda, porque antes que él llegara, estuvo la esposa mojando el altar con lágrimas y gemidos y Dios fue testigo de la deslealtad o traición que cometió a la mujer de su juventud. (Malaquías 2:13-17) Cuando se ofrenda lo que se ha robado o estafado: Definitivamente para poder hacer lo bueno, primero hay que dejar de hacer lo malo, por eso dice la Biblia que: “el que antes robaba, que ya no lo haga más”. Cuando se llega al altar a ofrecer algo que es robado o producto de una estafa, Dios no lo acepta. (Malaquías 1:13) Cuando se da por competencia: La Biblia menciona la ofrenda que llevaron Caín y Abel, allí en el altar se manifestó lo que había en el corazón de Caín, notemos que él era el primogénito, sin embargo, Abel fue el primero que trabajó, pero el que llevó primero la ofrenda, fue Caín, al fin le había ganado en algo a su hermano, ofrendó por competencia, y Dios no se agradó de él y de su ofrenda. (Génesis 4:1-5). Cuando se ofrenda sin estar a cuentas con los hermanos: Dios nos dice en su palabra: “si al ir a dejar nuestra ofrenda, en el altar nos acordamos que un hermano tiene algo en contra de nosotros, debemos dejar allí la ofrenda, reconciliarnos y después presentar nuestra ofrenda para que sea aceptada”. (Mateo 5:23-24) No recibe ofrenda de ramera ni de perro: Recordemos que Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador. Si dentro de la iglesia hay personas que ejercen la prostitución o mantienen relaciones sexuales fuera del matrimonio, cuando llevan su ofrenda, ésta no es recibida por Dios, en contexto se puede inferir, que si la Iglesia del Señor se prostituye o comete adulterio espiritual, su ofrenda tampoco es aceptada por Dios. Al referirse al salario de perro, es el hombre que se prostituye, que se vende (Deuteronomio 23:18). La palabra griega Hethairo1 (2083) es traducida en la mayoría de versiones como “amigo”. En la Biblia se usa solamente en cuatro ocasiones: Hombres que se sientan en las plazas (Mateo 11:16); el hombre que fue contratado por un denario (Mateo 20:13), el que entró a la boda sin ir vestido apropiadamente (Mateo 22:12) y cuando habla de Judas que traicionó al Señor (Mateo 26:50). Basados en estos textos, Dios no recibirá la ofrenda de los hombres que se venden en las plazas, de los hombres o ministros que venden el don que Dios les dio, que no aceptan cobertura, no reconocen autoridad y que son traidores. Como vemos es un tema muy amplio, pues también están las sectas religiosas que utilizan el tema de las ofrendas con el fin de lavar dinero2. Por eso es que en nuestra iglesia, antes de recoger las ofrendas se da una breve enseñanza para conocer los beneficios de ofrendar y se ora para que Dios las santifique. Debemos analizar cómo está nuestro corazón respecto a las ofrendas, y pedirle a Dios que nos ayude a cambiar las cosas que deben ser cambiadas y que su misericordia sea sobre nuestra vida y la de los nuestros. Notas 1 Según el Diccionario Word Study, define al Hethario(a) como prostituta(o), y a una mujer que en nuestra cultura, se llamaría una amante. Afrodita era conocida como la diosa de la hetairai. El verbo, Hetairos significa un conocimiento egoísta, que busca sus propios intereses por encima de los intereses de los demás. 2 La Iglesia Universal, investigada en Brasil por lavado de dinero http://internacional. elpais.com/internacional/2009/08/14/actualidad/ 1250200802_850215.html
- Tendencias y Énfasis equivocados de la Iglesia Evangélica de hoy
Soy evangélico de tercera generación. Por esto, las siguientes observaciones no vienen de alguien con una animadversión hacia lo evangélico, sino de alguien que conoce desde adentro las cosas y anhela ver una iglesia aún más floreciente. Las siguientes observaciones son el fruto de una corta, pero dinámica experiencia en la vida y el ministerio de la Iglesia evangélica. Hablamos de tendencias y énfasis porque la realidad es fluctuante y dinámica. La realidad observada varía dependiendo de la región, la iglesia local, el liderazgo y un sin fin de factores. Sin embargo, estos diez elementos parecen ser una constante en la vida diaria de los evangélicos. 1. Tendencia a celebrar el pasado en vez de soñar con el futuro. Las celebraciones de aniversarios de las iglesias y organizaciones son actividades muy regulares en las iglesias evangélicas. Es común escuchar de congregaciones o misiones que celebran su aniversario número 15 o 20 como congregación y hacen una gran fiesta. Lamentablemente, no pueden ver la tristeza que deberían tener por no haber llegado a ser constituidos como Iglesia en tantos años. Nuestra tendencia es celebrar el pasado y no ver hacia al futuro. Por otro lado, el futuro no es tema de discusión en muchas iglesias; sobre todo el futuro a largo plazo. La reflexión y planeación de muchas Iglesias sólo llega hasta el futuro inmediato: la próxima semana, el próximo mes, y en el mejor de los casos, el próximo año. Muy pocas iglesias tienen una estrategia bien definida para afrontar el futuro y avanzar el reino de Dios. El pasado es importante porque aprendemos de los aciertos y sin sabores de otros, encontramos identidad en nuestra historia y nos animamos a seguir adelante. Pero para avanzar el reino, nunca será suficiente con celebrar el pasado sin soñar con el futuro. Lo que fue, puede ser todavía mejor. Lo que ha sido, tiene que avanzar y florecer. Si queremos una iglesia diferente tenemos que cambiar esta tendencia de deleitarse sólo en el pasado. Tenemos que comenzar a soñar, planear y actuar para que las siguientes generaciones reciban una iglesia evangélica mucho más sólida y fortalecida. 2. Énfasis en el edificio en vez del ministerio A nivel nacional, existe una gran cantidad de templos evangélicos. La iglesia tiende a estar muy centrada en el edificio. En muchas iglesias la actividad se reduce en recaudar fondos para construir un aula más o completar la remodelación de la fachada. En otras, el trabajo consiste en quién limpiará el templo, quién traerá las flores o quién podará el pasto. Por supuesto, todas estas acciones son necesarias para el buen mantenimiento de las instalaciones, pero debemos dejar de tratar al edificio como un fin en sí mismo. ¿Por qué necesitamos edificios? Después de todo, Dios no nos ordenó construir y mantener edificios. Los necesitamos para cumplir mejor nuestra misión: hacer discípulos. Remodelar el edificio o agregar un aula más, no es la misión de la iglesia. La misión es reconciliar a las personas con Dios; es guiarles a una relación creciente con el Padre; es avanzar el Reino hasta lo último de la tierra. Lamentablemente, muchos evangélicos pierden de vista la esencia de la misión y se centran en el edificio. En esa mentalidad, los edificios contemporáneos vienen a ser el equivalente del templo de Jerusalén. Los edificios son reverenciados casi como los israelitas, en el Antiguo Testamento, lo hacían con el templo de Jerusalén. Se exhiben listas de prohibiciones que deben observarse al entrar a los edificios. El templo de Jerusalén era una especie de punto de contacto entre la dimensión celestial y la terrenal. Era como la “puerta del cielo”. En él había puesto Dios “Su Nombre”, es decir el acceso directo ante su presencia. La Biblia nos enseña que el templo era una figura o “fotografía” que apuntaba hacia Cristo. Con la venida de Cristo, la fotografía o anticipo queda en desuso. De hecho, en el año 70 D.C. el templo de Jerusalén fue derrumbado para nunca más ser reedificado. Ahora en Jesucristo está el “Nombre”. En el nombre de Jesús ahora llegamos confiadamente al Padre. En Su nombre somos salvos (Hch 4:12). Ante su nombre se dobla toda rodilla en el cielo y en la tierra (Fil 2:9). Cristo, quien tiene el “nombre”, ha venido, ya no hay necesidad de un templo como el de Jerusalén. De hecho, en la Nueva Jerusalén, no hay templo porque Dios y el cordero son el templo (Ap 21:22). Por lo tanto, seguir aferrándonos a la idea de un templo como el de Jerusalén, equivale a decir que Jesucristo es insuficiente y necesitamos todavía un lugar específico para poder tener acceso a Dios. No cabe duda que los edificios donde se reúne la iglesia son importantes para el desarrollo del ministerio, pero no son equivalentes al templo de Jerusalén, ni son un fin en sí mismos. Entonces, debemos cambiar el énfasis. En vez de centrarnos en construir más y mejores templos como finalidad de la iglesia, debemos concentrarnos en fortalecer y edificar mejores ministerios, que sin duda, requerirán buenas instalaciones para desarrollarlos óptimamente. 3. Énfasis en la liturgia en vez de la adoración. Las guerras litúrgicas son algo común en la Iglesia evangélica. Las controversias son variadas. ¿Cantamos sólo himnos o cantos contemporáneos? ¿Expresamos corporalmente nuestra alabanza o nos quedamos inexpresivos? ¿Cantamos con órgano o con instrumentos contemporáneos? ¿Usamos el himnario o proyectamos la letra en la pantalla? La lista sigue y sigue. Sin duda, la liturgia y la adoración están ligadas. La liturgia expresa al detalle nuestras convicciones en el área de la adoración pública a Dios. La liturgia nos ayuda a crear una identidad como comunidad y provee un camino conocido para dirigir la adoración comunitaria a nuestro Dios. Pero en muchas iglesias, la liturgia ha llegado a ser el objeto de culto, desplazando al único que debe ser adorado. Se nos olvida que adorar es dejar de darnos la gloria y dársela a Dios. Es exaltar a Dios por su carácter y sus obras. Es abandonar nuestros ídolos y confiar en el Dios vivo y verdadero (ver Salmo 115). Se nos olvida todo esto porque estamos concentrados en los detalles litúrgicos que muchas veces obedecen a mandamientos de hombres. Las formas y los modos vienen a sustituir la esencia y el fondo. Las preferencias personales se anteponen a lo establecido en la Escritura. La tradición humana se prefiere a la libertad que otorga la Palabra de Dios. Debemos ser cuidadosos con la liturgia, pero nunca anteponerla a la adoración. Dentro del marco establecido por la Biblia, los detalles litúrgicos pueden variar de acuerdo al contexto, la cultura, las generaciones, pero la adoración al Dios vivo y verdadero siempre debe ser la misma y nuestra prioridad. Muchas de las guerras litúrgicas se acabarían si tuviéramos un claro entendimiento de la adoración bíblica y el lugar de la tradición litúrgica de nuestra iglesia. 4. Énfasis en mantener en vez de alcanzar. La preocupación de muchas iglesias es mantener a los que ya están. Esto, por supuesto, no está mal. El problema empieza cuando los líderes no sueñan con los que podrían alcanzar, sino se conforman con mantener a los que ya están. Casi siempre las decisiones se toman con base en la comodidad y preferencias de los que ya son creyentes, sin desafiarlos a esforzarse a ser “todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles” (1 Co 9:22 NVI). Se habla de evangelizar y de alcanzar al perdido, pero no somos capaces de cambiar nuestras cómodas costumbres con tal de acercarnos al que necesita de Cristo. No estoy sugiriendo que no evangelizamos. Por supuesto que sí lo hacemos. El problema está en que consideramos el evangelismo como algo más que hacemos en la iglesia, en vez de ser una actitud que se refleje en todo lo que hacemos. Esta realidad es evidente en el descontento que producen algunos intentos de ser más sensibles con los invitados. Si proyectamos la letra de los cantos en la pantalla como una cortesía para todos los invitados que no tienen himnarios, algunos creyentes se muestran descontentos porque dicen que está mal ajustarse a los incrédulos. Dicen: “Si quieren ser cristianos, tienen que ser como nosotros y hacer lo que nosotros hacemos”. Algunos creyentes encuentran ofensiva la solicitud de ceder su asiento para algún invitado. Estacionamos nuestro automóvil en el lugar más cercano al edificio, en lugar de dejar ese lugar para algún invitado. Los sermones se preparan pensando sólo en los de casa y hablamos usando el “código” evangélico que sólo los de adentro comprenden. En fin, no sabemos ser anfitriones porque tenemos la mentalidad de que la iglesia es como un club para “santos”. Nos interesa mantener el status quo del club; los pecadores vendrían a estropear nuestro club y sus prácticas tradicionales. Necesitamos romper con este falso concepto de lo que es la Iglesia. La Iglesia es la estrategia de Dios para alcanzar al mundo. Debemos ser una comunidad que atraiga a los pecadores, que reciba a los que necesitan al Señor; una comunidad que se esfuerza por compartir, con sus palabras, acciones y actitudes, las mejores noticias jamás conocidas: el Evangelio. 5. Tendencia a la complejidad en vez de la simplificación. Tal parece que intencionalmente complicamos las cosas. Aunque a veces hay buenos caminos que simplificarían ciertos trámites dentro de la iglesia, tenemos la tendencia a complicarlos. Cartas con doble copia, llenar dos formularios, esperar meses para obtener la respuesta a una petición, rechazo de buenos proyectos por causa de fallas en tecnicismos y detalles insignificantes, son algunas de las prácticas comunes que en nombre del “orden” complican el ministerio de la Iglesia. Las reuniones de algunos cuerpos de gobierno eclesiástico duran horas y horas porque tienen que tomar decisiones sobre cada asunto de la Iglesia. Asuntos como el uso de las instalaciones, el color de la nueva pintura para el edificio, el uso del mobiliario o los utensilios de la cocina, bien podrían ser atendidos por personas autorizadas y habilitadas por el mismo cuerpo. Esto dejaría tiempo valioso para discutir asuntos trascendentales como la dirección y la estrategia de la Iglesia para desarrollar el ministerio. Por supuesto que el orden es necesario, pero el orden debe facilitar la vida, no complicarla. Debemos establecer procesos de orden que avancen el ministerio, que hagan ágil el desarrollo de los proyectos que nos lleven a cumplir nuestro propósito como iglesia. 6. Tendencia a la disgregación en vez de la coordinación. La mayoría de las iglesias evangélicas trabajan bastante. Los diferentes ministerios y organizaciones siempre están programando eventos, cursos, retiros y todo tipo de actividades que llenan el calendario de la iglesia. Lamentablemente, la mayor parte de estos esfuerzos están disgregados en vez de coordinados. Cada organización, ministerio y grupo tiende a seguir su propio propósito, estrategia y gane. El resultado es que tenemos sistemas que compiten unos contra otros por recursos económicos y humanos. En vez de coordinar los esfuerzos hacia una meta en común, nuestras iglesias tienden a disgregarlos en varias direcciones. En muchas iglesias evangélicas cada ministerio y organización se convierte en una “isla”. Reclutan personal, recaudan sus propios recursos económicos, se plantean metas y estrategias particulares, y establecen una especie de membresía para pertenecer al grupo. En fin, se comportan como una iglesia dentro de la iglesia. En este arreglo, cada quién “atiende su juego”, busca la consecución de sus metas, compite por los recursos humanos y económicos, y disgrega los esfuerzos que bien podrían estar coordinados para lograr un objetivo en común. La Iglesia, en su conjunto, no camina en la misma dirección. Comúnmente, la Escuela Dominical tiene sus propios directivos y propósitos. Existen clases para todas las edades. Pero nunca se nos ha ocurrido trabajar el currículum, los propósitos, la estrategia y demás elementos educativos en coordinación con los otros ministerios y organizaciones que atienden a esos grupos de edades. Por ejemplo, los que ministran a los jóvenes que asisten al ministerio juvenil podrían conjugar esfuerzos con los que ministran a los jóvenes que asisten a la Escuela Dominical con el propósito de avanzar en la misma dirección. De esta manera, en vez de competir o duplicar esfuerzos, estarían cooperando para discipular a la juventud presbiteriana. Lo mismo puede aplicarse al ministerio infantil, femenil, varonil y cualquier otro esfuerzo por alcanzar y edificar al cuerpo de Cristo. Necesitamos dejar de estar aislados en el ministerio y comenzar a conectar los esfuerzos para avanzar en la misma dirección. 7. Énfasis en la tradición en vez de la relevancia. Para muchos evangélicos es de suma importancia conservar la tradición ministerial recibida del pasado. De acuerdo con esta mentalidad, lo que se ha hecho en el pasado se vuelve la norma para definir lo que se puede o debe hacer en el ministerio presente. El tiempo y la repetición van dejando la idea de que las prácticas ministeriales tradicionales son necesariamente la única manera aprobada por Dios para realizar el trabajo de la Iglesia. Toda propuesta que atente contra la tradición ministerial del pasado es considerada liberal, peligrosa y fuera del orden evangélico. No cabe duda que la tradición es importante porque nos conecta con los santos del pasado, provee el sentido histórico de nuestra identidad y es un freno amigable para nuestras tendencias extremosas. Sin embargo, la tradición simplemente es una manera en la que la Iglesia ministró en un contexto cultural particular, en cierta época de la historia, atendiendo necesidades y personas específicas. No necesariamente es la única manera endosada por Dios para el ministerio. Por lo tanto, es necesario considerar el contexto cultural, social, político y religioso en el que ministramos para determinar cómo la herencia del pasado nos ayuda o nos distrae para servir en las circunstancias actuales. No se trata de rechazar del todo la tradición, sino evaluarla y ajustarla al entorno presente para poder ser relevantes en nuestra cultura. Cómo seremos relevantes con nuestro ministerio femenil, por ejemplo, en una cultura urbana donde las mujeres forman parte activa de la fuerza laboral y tienen horarios tan variados. Cómo alcanzaremos con el evangelio a una juventud que está creciendo en la era del ciberespacio y multimedia. Cómo ministraremos en una época en la que la familia compuesta por papá, mamá e hijos es una especie en extinción. Cómo seremos relevantes a estas nuevas condiciones de ministerio. La tradición es muy buena, pero nunca olvidemos que somos llamados a ministrar relevantemente en un contexto diferente. Los propósitos bíblicos para el ministerio nunca cambian, no obstante, las estrategias específicas para lograrlos pueden variar de cultura en cultura, de lugar en lugar y de época en época. 8. Tendencia al trabajo individualista en vez del equipo de trabajo. Estamos muy acostumbrados a trabajar individualmente en vez de buscar un equipo de trabajo. Con esto, ignoramos el hecho de que Dios provee a cada iglesia de las personas con los dones necesarios para realizar el ministerio. Las áreas de debilidad en el ministerio de una persona son las áreas de fortaleza de otra. Dios distribuyo así los dones en el cuerpo para que formemos equipo y funcionemos coordinadamente para cumplir nuestro propósito. Es triste ver a personas en la iglesia, inclusive pastores, que quieren hacerlo todo en el ministerio. Ven a los demás como competencia en vez de complemento. Acaparan las posiciones, retienen el control, desplazan a los demás y no entrenan a otros para reemplazarse. Cuando hay dos o más pastores en una iglesia, establecen una jerarquía en vez de trabajar como equipo pastoral. Comienzan los celos y las envidias que acaban por fraccionar a la Iglesia local. Esto tiene que cambiar. Debemos rodearnos de las personas que tengan los dones para ciertas áreas del ministerio, que nosotros carezcamos, para formar equipo con ellas. Debemos dar el lugar a las personas con los dones y no ser de estorbo para el desarrollo de su ministerio, sino de apoyo para que florezcan aun más. Nuestro propósito debe ser llegar a dedicarnos sólo a aquello que nadie pueda hacer mejor que nosotros en el cumplimiento del propósito del cuerpo funcionando como equipo. 9. Tendencia al trabajo por puestos en vez de por dones. Solemos escoger personas para puestos en el ministerio sin considerar si Dios los ha dotado con lo que necesitan para desempeñar ese cargo. Esta forma de trabajar lo que produce son resultados mediocres, personas frustradas y un ministerio rezagado. La pregunta clave para elegir personas para los puestos es ¿A quién ha dotado Dios en esta comunidad para desempeñar este cargo? En vez de elegir a las personas para los puestos usando criterios como la popularidad, la facilidad de palabra, el nivel académico o la relación familiar, deberíamos hacer un análisis concienzudo de los dones repartidos en la iglesia para elegir sabiamente. Las personas que trabajan dentro de sus dones son personas eficaces, productivas y llenas de gozo en su cargo ministerial. En algunos casos trabajar por dones en vez de por cargos implica reconocer que quizá tengo el cargo o el puesto pero que no necesariamente tengo los dones. Por lo tanto, debo rodearme de los que tienen los dones para ese ministerio. Lo importante no es que yo destaque, sino que el ministerio avance. Cuando permito que los que tienen los dones trabajen libremente, bajo mi responsabilidad, la iglesia avanza y el ministerio se realiza. 10. Tendencia al legalismo en vez de la gracia. Lucas 15:1 dice que los pecadores y los publicanos venían a escuchar a Jesús. Aquellos que eran lo peor de lo peor en los tiempos de Jesús, se sentían atraídos por él. Cristo es atrayente e irresistible. Me pregunto por qué “lo peor de lo peor” de nuestras comunidades no se sienten atraídos a escuchar de él en nuestras iglesias. Quizá sea porque nos hemos vuelto una especie de fariseos modernos que rechazamos con nuestras palabras, acciones y actitudes a los que se sentirían atraídos por las buenas noticias del evangelio. De muchas maneras hemos sustituido el mensaje de la gracia de Dios en Cristo por un mensaje humano, lleno de requisitos y reglas para que Dios nos acepte. Esta tendencia se ve reflejada de varias maneras. Por ejemplo, en las diversas reglas que implantamos para tener acceso a las instalaciones. En algunos lugares se ponen letreros que indican qué tipo de ropa usar, qué tan largo debe estar el cabello o quiénes no son bienvenidos a las reuniones. Las canchas deportivas de nuestras iglesias sólo pueden ser usadas por personas “dignas” de la santidad del lugar. Todas estas actitudes farisaicas ahuyentan a los necesitados espiritualmente. La tendencia también se refleja en la enseñanza y la predicación sistemática de nuestras iglesias. Muchas predicaciones se reducen a una serie de reglas que tenemos que cumplir para ser aceptados por Dios. Aunque predicamos la salvación por gracia, con nuestros mensajes cotidianos, pareciera que la gracia es algo que uno se gana a base de esfuerzo. En vez de eso, debemos predicar el evangelio de la gracia de Dios que dice que somos peores de lo que pensamos, pero que Dios nos ama en Cristo más de lo que imaginamos. Por su gracia somos salvos y vivimos cada instante la vida cristiana. No obedecemos para ser hijos, sino porque Dios ya nos ha aceptado en Cristo como hijos es que deseamos agradar ahora a nuestro Padre. Cuando la gracia es predicada y vivida en una iglesia, los pecadores comienzan a acercarse porque escuchan las buenas noticias. La gente empieza a comprender que no necesita arreglar primero su vida para poder acercase a Dios, sino que puede venir tal y como está, pues Dios nos ama tanto que nos recibe como estamos para transformarnos, por gracia, a la imagen de su hijo Jesucristo. Conclusión Tenemos un desafío muy grande, pero no debemos amedrentarnos. Como Evangélicos, somos herederos de una gran riqueza histórica, teológica y ministerial. Seamos una “Iglesia reformada siempre reformándose”. Cambiemos los énfasis y tendencias que necesitemos modificar para cumplir con nuestra misión. Como Iglesia, somos la estrategia de Dios para alcanzar al mundo. Por Wilbur Madera