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- El amor de Dios y la rebeldía del hombre (1)
No hay palabra tan manoseada, menoscabada y mal usada que la palabra: amor. Amparados en el precioso verbo, amar, las personas han hecho y dicho lo contrario de lo que se suponía debían hacer. Escuchamos a hijos expresarse así: “Mami me ha dicho que Papá me ama, pero está muy ocupado y por eso apenas le vemos” u otro “Yo amo a mi Mamá, tengo una foto de ella y siempre me envía regalos”, o esta otra después de la ruptura matrimonial, “Mi Papá se ha ido, pero nosotros tenemos que recordar que le amamos, y nos sigue amando” No hay mayor tragedia y frustración emocional que amar y no ser correspondido. Citando a Stephen Turner en su libro “Declaración de intenciones”: “Me dijo que me amaría toda la eternidad, pero lo redujo por buen comportamiento a ocho meses. Me dijo que encajábamos como el guante en la mano, pero cuando pasó el invierno, tales accesorios ya no eran necesarios. Ella dijo que el futuro era nuestro, pero la Escritura de la casa estaba solo a su nombre. Me dijo que yo era el único que la entendía completamente, y entonces me dejó, y dijo que sabía que lo entendería perfectamente.” Aquello de que “Vivieron felices y comieron perdices” o “Lo que Dios ha unido, no lo separe el hombre” han pasado de moda, y nadie se atreve a afirmarlo rotundamente o con convicción. En Chile por ejemplo, de acuerdo a estadísticas del Registro Civil, uno de cada cinco matrimonios termina en divorcio antes de los diez años; España otro de los países de la OCDE, por cada cuatro nuevos matrimonios, se rompen tres. Este país es junto a Bélgica, los países de la U.E con mayor tasa de ruptura matrimonial. El amor hoy se ha convertido en una quimera, o en el mejor de los casos es mirado como un virus estacional. La gripe, por ejemplo; si uno se contagia de ella y tiempo después se recupera. Estamos en una sociedad profundamente hedonista donde las personas buscan como fin último de su existencia, su propio bienestar. Por lo tanto, ya no se concibe el compromiso de por vida, mucho menos la entrega incondicional al otro, o el sufrir por quién se ama; estamos frente a un nuevo paradigma que está haciendo estragos en las sociedades occidentales. Para una mundo que ya no es capaz de comprender de amar y creer en el poder del amor, le será muy difícil llegar a comprender y creer a Dios, o al menos al Dios de la Biblia. Según el apóstol Juan, el amor es una cuestión indispensable que ratifica o no, la validez de nuestra teología en la práctica. Esto es sin duda, porque hemos abrazado la tendencia a presentar a Dios en términos demasiado humanos, le vemos a través de nuestro propio prisma visual, o por el contrario, le encuadramos en términos demasiado divinos, lejos de la realidad humana, casi mística, entonces forzamos el péndulo en una dirección u otra. El amor de Dios Martín Lutero se quejó en una ocasión de Erasmo de Rotterdam, diciendo que Erasmo no había hecho justicia a ese inefable misterio que es Dios: “Tus pensamientos acerca de Dios son demasiado humanos”, le dijo. Por otro lado a principios del siglo XX, otro teólogo, el suizo Karl Barth amonestó de forma similar a los teólogos liberales de la época. “Dios es absolutamente otro, completamente diferente de cualquier concepto o cosa con la que estemos familiarizados. No podemos categorizarlo, etiquetarlo, analizarlo, diseccionarlo y mucho menos domesticarlo”. En ambos casos, el énfasis estaba justificado. Tendemos a Dios a una clase de Santa Claus celestial, tal si fuera una patética proyección de nuestros anhelos de cuidado y seguridad paternal, hablamos así del amor de Dios y caemos fácilmente en la trampa del sentimentalismo humanista. Pero no es menos cierto que debemos igualmente evitar el extremo opuesto. El apóstol Juan nos detalla el más importante atributo de Dios que conocemos, usando un vocabulario surgido de la experiencia humana cita: “Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en él, y él en Dios” (1ª Juan 4:16b). Juan evidentemente no tiene el propósito de identificar a Dios con una fuerza, o energía mística que está en todo y es todo, como afirmaban los poetas y filósofos panteístas, o como cita George Lucas en su “Guerra de las Galaxias” al hablar de la "fuerza". Y por supuesto no tiene absolutamente nada que ver con el pervertido amor del yoga tántrico, predicado por algún gurú hippie de los años sesenta. Cuando Juan proclama “Dios es amor”, está haciendo una declaración objetiva acerca del carácter del Dios creador que nos habla en la Biblia. Y al hacer esto nos propone una paradoja; Dios en Cristo, sigue siendo completamente Dios y verdaderamente hombre. El amor sufriente Comencemos con los dolorosos sentimientos de Dios hacia su pueblo: “Cuando Israel era niño, Yo le amé, y de Egipto llamé a mi hijo. Cuanto más los llamé, tanto más se alejaron de mi presencia” (Oseas 11:1-2a) Oseas está describiendo un soliloquio. Aquí Dios no está dirigiéndose a nadie en particular. Está hablándose a sí mismo. Usando un recurso dramático, el autor está intentando abrir una ventana por la cual introducir al lector en la escena. El profeta Oseas es lo suficientemente audaz para mostrarnos la mente de Dios, los pensamientos más profundos e íntimos de la deidad. ¿Podríamos usar apropiadamente la frase “los sentimientos de Dios”? ¿Qué vemos cuanto observamos tras esa ventana?, ¿Acaso una actitud indiferente, impasible que apunta al juicio por venir?, ¿La dignidad distante de un soberano omnipotente? No, al contrario, cuando miramos tras la ventana al corazón de Dios, nos muestra el corazón “roto” de un padre abandonado “Cuando Israel era niño,...”. Es la imagen de un hombre que en su camino se encuentra a un niño huérfano y se hace cargo de él para cuidarlo. Está tan encariñado con él, que le redime de la esclavitud en la cual había nacido y le adopta como suyo propio “…de Egipto llamé a mi hijo”. En ningún otro lugar de la Biblia, la gracia de la elección divina de Israel es descrita en términos tan conmovedores. En el siguiente versículo 3, se describe la ternura del amor y la instrucción paternal de Dios: “Yo enseñé a andar a Efraín, le tomé en mis brazos, pero no reconocieron que yo cuidaba de ellos. Con cuerdas humanas los atraía, con lazos de amor; fui para ellos cual espuma del mar que acariciaba sus mejillas, y puse delante de ellos la comida (R.V). La imagen continúa con un padre que cuida a su hijo durante esos preciosos primeros años, tomándole de los brazos, ayudándole en sus primeros pasos, esperándole para recogerle antes de que pueda caerse. Es difícil imaginar como este trato de Dios con Israel pueda ser descrito con mayor afecto y cariño. “Yo les enjaezaba (adornaba) dirigiéndole con las riendas, les levanté como a un pequeño bebé y acerqué a mi mejilla. Me agaché para alimentarlos”. (N.E.B). Aún a pesar de las diferentes versiones de este versículo, no deja de sorprendernos el cuidado de Dios para con su pueblo, su condescendencia – el Rey del universo, inclinándose para confortarlos, alimentarlos y guiarlos. Es una imagen de una belleza cautivadora. Ni tan siquiera en el N.T, el amor de Dios para con su pueblo es descrito en forma tan emotiva y sugerente como esta; la generosidad y gentileza de un padre. Lo trágico del pasaje, es que, a pesar de toda esta bondad paterna, el objeto de su amor, cuidado y desvelo, Israel se ha convertido en un hijo malcriado, áspero y rebelde: “Y no conocía que yo le cuidaba” (v. 3b). De ELCR
- El gran mensaje de la fe cristiana
Raramente se recuerda que una de las razones por las que Jesucristo vino a este mundo fue para vencer a Satanás. En parte, este olvido se debe a que algunos de nuestros contemporáneos no se encuentran muy a gusto con las referencias al diablo. Mencionarlo siquiera coloca inmediatamente a los que lo hacen en una posición trasnochada y caduca. No está precisamente de moda creer en la existencia de Satanás y, si aparece, es a modo de caricatura o burla. Aun así, otros tantos, siguen creyendo en el diablo y sus poderes. Lo anterior lo vemos en las diversas formas que adopta el ocultismo en nuestros días. En sus “Cartas del diablo a su sobrino” el escritor C.S. Lewis resumió admirablemente nuestras modernas actitudes frente a Satanás: “En lo que se refiere a los diablos, la raza humana puede caer en dos errores iguales y de signo opuesto. Uno consiste en no creer en su existencia. El otro, en creer en los diablos y sentir por ellos un interés excesivo y malsano. Los diablos se sienten igualmente halagados por ambos errores, y acogen con idéntico entusiasmo a un materialista que a un hechicero”. En la Biblia, Satanás aparece como el gran enemigo de Dios. Si Dios es el autor de la vida, el diablo lo es de la muerte. Sin anular en absoluto la completa responsabilidad humana detrás de los acontecimientos como por ejemplo Auschwitz, o más recientemente las del tirador asesino en las mezquitas de Christchurch en Nueva Zelanda, o los atentados en Sri Lanka contra iglesias cristianas, Jesús apunta al hecho de que las actitudes violentas y homicidas tienen una íntima y oscura relación con la actividad satánica: Juan 8.44 Por eso, el Nuevo Testamento conecta la obra de Cristo en la cruz con la derrota de Satanás y de todas sus huestes. Cristo ha venido a traer vida y vida en abundancia, Juan 10.10. Para sacar a la luz la vida y la inmortalidad, Jesús debía desarmar a Satanás. En el evangelio de Lucas, por ejemplo, leemos que: “Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín”, Lucas 11.21,22. El contexto de estas palabras, que aparecen en los tres evangelios sinópticos, muestra que Jesús tiene en mente a Satanás, también conocido como Beelzebú, el príncipe de los demonios. Cristo, por medio de esta ilustración, nos muestra que ha acudido al rescate de los cautivos del diablo, ese malvado usurpador de la creación de Dios. El Apóstol Juan lo presenta así: “Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”, 1ª Juan 3.8. Juan afirma que todo lo malo que ha hecho el maligno será desbaratado por Jesucristo. El autor de la Epístola a los Hebreos también se hace eco de la obra de Cristo con respecto a Satanás, cuando afirma que: “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre”, Hebreos 4.14,15. Aquí vemos la tremenda compasión de Cristo para una humanidad engañada por Satanás, y sujeta a la muerte y al miedo Pero, la gran pregunta que tenemos que hacernos es cómo venció Cristo a Satanás. La respuesta que nos dan las mismas Escrituras es que lo hizo en la cruz. El pasaje más claro al respecto es el que encontramos en la Epístola de Pablo a los Colosenses: “Y a vosotros, estando muertos en pecados ... os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”, Colosenses 2.13-15. Los principados y las potestades es la manera en la que el Apóstol Pablo se refiere a Satanás y a sus ángeles caídos. Estos términos describen el dominio y autoridad del maligno y sus huestes. Solo el Hijo de Dios los puede derrotar. Y lo hizo, sostiene el pasaje, en la cruz. Los seres humanos hemos pecado. Somos culpables. Merecemos recibir el castigo de nuestra transgresión de la Ley de Dios que es la muerte en todas sus dimensiones, espiritual, física y eterna. Pero el texto dice que Cristo nos ha perdonado. Lo hizo en la cruz, al pagar El allí, como nuestro Sustituto, las deudas incurridas por nuestros pecados. Al perdonarnos nuestros pecados, nos ha liberado de Satanás y sus poderes. Cristo ha anulado la base de nuestro Adversario para acusarnos y pedir la muerte por nuestros pecados: esa acta de los decretos que había contra nosotros y que nos era contraria. Pero, por causa de la obra de Cristo en la cruz, la deuda ha sido cancelada, borrados todos nuestros pecados, exclusivamente por causa del sacrificio de Cristo en el Calvario. Por eso Pablo, después de los acontecimientos del Calvario puede afirmar confiadamente: “¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica”, Romanos 8.33. Por ello, en el libro de Apocalipsis leemos que la iglesia que Cristo ha redimido ha vencido a Satanás: “por medio de la sangre del Cordero”, Apocalipsis 12.11. Nuestros adversarios diabólicos han sido derrotados, desarmados y degradados públicamente por la victoria de Cristo en la cruz. En el lenguaje simbólico de Apocalipsis nuevamente, Satanás ha sido “lanzado fuera”, Apocalipsis 12.9,10. La confirmación de esta victoria de Cristo en la cruz es precisamente su resurrección de entre los muertos. Si Cristo no hubiera cancelado nuestros pecados en la cruz, entonces no se habría levantado de entre los muertos. El Apóstol Pedro declara que, al Cristo resucitado y ascendido hasta la diestra de Dios, le “están sujetos ángeles, autoridades y potestades”, 1ª Pedro 3.22. El anuncio de la resurrección es asimismo el de la derrota de Satanás y sus huestes que tuvo lugar ya en la cruz. La resurrección es la demostración más palpable de la victoria del Hijo de Dios sobre el pecado y Satanás, es la vindicación de Jesús cómo El Hijo de Dios, Romanos 1.4. Pablo añade que solo resta la abolición de la muerte misma en la Segunda Venida de Cristo. El Cristianismo es, fundamentalmente, el anuncio de una victoria y de un vencedor, Jesucristo. Ese triunfo es, igualmente, el de su iglesia ya que la victoria del Señor Jesús se extiende sobre todos los que creen en El y vienen a sí a ser suyos. Es verdad que la consumación del triunfo está por llegar todavía, con la Segunda Venida de Cristo. Entonces, hasta la misma muerte será destruida, 1ª Corintios 15.26. Mientras tanto, tenemos que resistir al diablo, todavía continuamos pidiendo en oración: “no nos metas en tentación y líbranos del mal”, Mateo 6.13. Pero rogamos con esperanza, sabiendo que es un enemigo vencido. Este es el gran y glorioso mensaje de la fe cristiana: Celebramos a un Vencedor, a Cristo Jesús. A Aquel que ofrece ese triunfo a todos los que le reciben por fe como Señor y Salvador. ¿Es El tu Señor y Salvador?
- La doctrina de la Trinidad (3)
El Ser Trino de Dios. La revelación de Dios es revelación de su Nombre, de modo que toda la revelación es denominación de Dios y todo conocimiento de Dios conocimiento de su Nombre. La revelación de los atributos de Dios es denominación de Dios también. Es el Santo, Misericordioso, Todopoderoso, etc. La confesión de su Ser Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, otra vez es denominación de Dios. Todos los nombres que estudiamos en el tema anterior, Elohim, Adonai, YHVH y Kurios, son nombres del Dios Trino, lo que significa que cada uno de estos nombres señala siempre (1) al único Dios Trino, (2) y a cada una de las tres Personas de la Trinidad. ¿Es bíblica la doctrina de la Trinidad? La doctrina de la Trinidad es la joya más preciosa del cristianismo, la lupa por la cual comprendemos toda la teología. No aparece en la Escritura como doctrina o dogma definitivo, no obstante, trinidad es la única palabra que puede unir y concluir toda la revelación de Dios en el Antiguo y Nuevo Testamento, (1) la revelación del único Dios en el Antiguo Testamento, con (2) la revelación del Hijo de Dios y del Espíritu Santo en el Nuevo Testamento y (3) también los momentos del Antiguo Testamento que sugieren la pluralidad de Dios. La sugerencia de la pluralidad de Dios en el Antiguo Testamento la encontramos en una selección de textos como Génesis 1.26, 27; 3.22; 11.7, donde Dios habla en plural, otros como Gén. 19.24; Salmo 45.7; 110.1; Os.1.7 que distinguen entre Dios y Dios. En Gén. 16.7ss.; 18; 19; 22.11; Éx.3.2; Núm.22.22ss.; Juec. 2.1; 5.23; 6.12ss.; Zac.3.1 etc. aparecen personas o ángeles que irradian majestad divina. En Gén.1.2; Núm.11.29; Juec.3.10; 1R.18.12; Is. 11.2 etc. Ez. 2.2; 3.14, 24; 11.5; Zac. 12.10 etc. el Espíritu de Dios o el Aliento de Dios representa a Dios mismo. La repetición del Nombre de Dios en Núm.6.24-27 es otra sugerencia de la pluralidad de Dios, que no tiene explicación definitiva en al Antiguo Testamento. Los libros apócrifos y la filosofía judía helénica (Filón de Alejandría, muerto 50 d.C.) desarrollan la pluralidad de Dios de una manera filosófica o mística que más tarde ejerció influencia sobre el gnosticismo. Si bien, el evangelio de Juan conecta verbalmente con esta filosofía, usando igualmente el concepto del Logos (el Verbo, Juan 1.1.3,14), no corresponde con el contenido. Para judíos como Filón era impensable comprender la pluralidad de Dios por la persona de Jesucristo. No podían aceptar que el Logos se hubiese hecho carne (Juan 1.1,2). La Trinidad y la Cristología La doctrina de la Trinidad depende de la Cristología. Jesús es el engendrado del Padre, Jesús es Kurios, es Señor (1Cor.12.3), es Dios (Juan 20.28; Rom.9.5; Tit.2.13; 1Juan 5.20; 2P.1.1), es Creador (Juan 1.3). Es el único nombre debajo del cielo en que debemos ser salvos (Hech.4.12). Los cuatro evangelios cuentan que después del bautismo por Juan el Bautista, una voz del cielo señaló a Jesús como Hijo de Dios. En el evangelio de Marcos la majestad divina de Jesús es una evidencia sin más explicación. Es una paradoja en el evangelio de Mateo: la divinidad de Jesús se demuestra por el sufrimiento inhumano. Es otra paradoja en el evangelio de Lucas: la divinidad de Jesús se demuestra por su humanidad verdadera y perfecta. Al final es una verdad majestuosa en Juan. Todos los evangelios son la revelación del Hijo de Dios, pero con más claridad que los demás el último evangelio concluye (1) su divinidad (Juan 1.1,14; 20.28) y (2) su unidad con el Padre (Juan 10.30; 17.21; véase Mat. 11.27). En Rom. 1.4 Jesús es declarado Hijo de Dios con poder según el Espíritu de santidad por su resurrección de entre los muertos. El Espíritu Santo y la Trinidad La otra línea por la cual se constituye la doctrina de la Trinidad es la Pneumatología. El evangelio de Juan anuncia, otra vez con más claridad que los otros evangelios, la venida del Espíritu Santo, el Otro Consolador (Juan 14.16 etc.). Resulta que el Espíritu Santo es el que sale del Padre y del Hijo (Juan 14.16,26; 15.26). Es la Persona Divina (Ef.4.30), es el Creador que da vida (Juan 6.63), penetra en las cosas de Dios (1Cor.2.10) y actúa con poder y autoridad divinos (Hech.13.1). Hechos de los Apóstoles es el verdadero evangelio del Espíritu Santo, revelado coma Persona divina, a los discípulos de Cristo. Las variaciones del testimonio neotestamentario de la Trinidad Distinguimos en el testimonio neotestamentario de la Trinidad 4 formas diferentes: (1) pasajes que explican la relación entre las Personas Divinas (Mat. 11.26; Juan 14.26; 15.26; 16.15), (2) fórmulas trinitarias (Mat. 28.19; 2Cor.13.14; Apocalipsis 1.4,5), (3) fórmulas triadas (conjunto de tres voces), (Ef.1.3-14; 4.4-6; 1P.1.1-2), (4) pasajes que mencionan a las tres Personas sin concluir su relación (Mar. 1.9-11; Gál.4.4-6). Ninguna de estas cuatro variaciones es una prueba de la Trinidad, sino cada una contiene, incluso es la doctrina bíblica de la Trinidad. La doctrina nunca puede saber o decir más que estos pasajes revelan. Sólo puede unir su testimonio. Hemos de advertir contra el uso de 1Juan 5.7,8 para defender la Trinidad porque las palabras [en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo y estos tres son uno; y tres son los que dan testimonio en la tierra] probablemente no son originales, porque aparecieron en fechas muy tardías en los manuscritos y sólo en los occidentales. Concluimos que la iglesia desde el inicio ha creído en el Padre, Hijo y Espíritu Santo. Las epístolas y cartas del Nuevo Testamento, igual que Apocalipsis enseñan o suponen con toda naturalidad la Trinidad de Dios.
- ESTO OS MANDO: QUE OS AMÉIS UNOS A OTROS
¿Pero acaso se puede imponer el amor? ¿No pierde su carácter esencial el amor si se ama por imposición, por obligación, por “ordeno y mando”? ¿Qué motiva a Jesús hacer del amor mutuo un mandamiento? La demanda hecha por Jesús a sus discípulos que se amen los unos a los otros aparece en su discurso postrero, la noche en que iba a ser entregado, cuando está a punto de regresar al Padre y sus discípulos verse privados de su presencia. Siendo una de sus últimas enseñanzas a la incipiente iglesia, prioriza sin embargo sobre todas. Para comprender bien el significado de este mandamiento debemos analizar tres aspectos del mismo. Primero la EXCELENCIA del amor que se demanda, segundo la EXIGENCIA de este amor y tercero la EXCLUSIVIDAD del círculo al que va dirigido. LA EXCELENCIA DE ESTE AMOR Pues bien, en primer lugar, el amor que Jesús demanda en este mandamiento es el tipo de amor más sublime, excelente y maravilloso que ha existido y existirá jamás. A su lado cualquier otro amor palidece absolutamente porque este amor hace referencia, como vamos a ver, al amor que anida en el propio corazón de Dios. El amor ágape aquí mencionado -esa clase de amor que lo entrega todo sin pedir nada a cambio- se torna excelso en este caso por la perfección del ser que lo posee y practica en su propia naturaleza divina (1 Juan 4:7-8) La referencia es a la misma clase de amor con la que Dios amó a su Hijo, nuestro Señor Jesucristo: “Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado” (Juan 15:9) Ese amor divino es insondable para nosotros y satisface completamente la eterna relación existencial del Dios trino. Dios el Padre dio testimonio audible al mundo del amor único y complaciente hacia su Hijo tanto el día del bautismo de Jesús como en el monte de la transfiguración (Mateo 3:17 y 17:5) Nosotros como criaturas limitadas sólo podemos captar aquello que el Hijo nos revela del Padre pues “a Dios nadie le vio jamás, el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18) y lo que conocemos del amor infinitamente maravilloso de Dios es lo que podamos ver en la persona, la vida y la obra de Cristo. Pablo escribiendo a los efesios les confesará que ora de tal modo que juntamente con todos los santos sean capaces de comprender “cuan ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo” (Efesios 3.18) No tenemos más remedio que colocar los ojos en el amor de Cristo por nosotros si queremos saber algo de este amor maravilloso (Juan 13:1). Debemos acudir al pie de la cruz del calvario y ver allí a Cristo crucificado, sufriendo el castigo en nuestro lugar y pagando voluntariamente por nuestros pecados para aprender el significado del verdadero amor, extraordinario amor, al que hemos sido llamados a compartir unos con otros. LA EXIGENCIA DE ESTE AMOR Esta clase de amor excelso es el exigido por Jesús a sus discípulos. “Este es mi mandamiento” dice Jesús “que os améis unos a otros”. Para el verdadero creyente cualquier mandamiento de Dios es una delicia, no le son gravosos (1 Juan 5:3). Los mandamientos son la esfera donde vivir el amor de Dios. No se puede experimentar el gozo de Cristo fuera de ella (Juan 15:10-11) El mandamiento no se presenta como algo opcional. No es algo que el discípulo pueda eludir o torear de alguna manera. No consiste en meramente ser educado con el hermano, saludarlo en la iglesia y… “si te he visto no me acuerdo” Tampoco podemos hacer acepción de personas e interesarnos únicamente por un determinado grupo o categoría de hermanos, sean los ilustrados, los jóvenes o los que son afables. El mandamiento de amarnos los unos a los otros es muy exigente. En ocasiones puede demandar entregar nuestra propia vida por el otro. “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1ªJuan 3:16). Y aunque esta sea en nuestros círculos una posibilidad extraña y remota, ha de estar presente en nuestra consideración del mandamiento dado por el Señor. Esta demanda extrema marca el carácter sublime de la exigencia del propio amor y del mandamiento mismo. Es verdad que el amor es algo maravilloso, pero amar duele. Amar conlleva sacrificar gustos, tiempo, salud, dinero. Y de un modo más profundo matar el orgullo, el egoísmo, la vanagloria, en definitiva, se trata de un negarse a sí mismo en favor del hermano. Y eso duele. En ocasiones deja marcas, llagas sufridas, soportadas por amor. Cristo es el ejemplo máximo de que amar duele y deja marcas. Por amor a nosotros sufrió el oprobio de la cruz y sus llagas le acompañarán por toda la eternidad (Apocalipsis 5:6 y 12). Esas marcas del sacrificio no afean su cuerpo ni le causan vergüenza y para nosotros son preciosas. ¿Qué marcas llevamos sobre nosotros de este amor sacrificado? LA EXCLUSIVIDAD DE ESTE AMOR En tercer lugar, este amor maravilloso y exigente resulta ser una característica exclusiva del grupo de los discípulos de Jesús. Este amor no lo vamos a encontrar en ningún otro lugar en el mundo, fuera del ámbito de los verdaderos creyentes. Este mandamiento de Jesús para amarnos los unos a los otros marcará la diferencia con el mundo y así reconocerán que somos verdaderos discípulos de Cristo (Juan 13:34- 35). La obediencia verifica que formamos parte de la familia de Jesús, de su Iglesia. (Mateo 12:46-50). El Señor dio muchos mandamientos a sus discípulos (Mateo 28:20) pero este mandamiento es prioritario, sin él predicar el amor de Cristo a las naciones es pura hipocresía. Por tal motivo el Señor edifica su Iglesia de piedras escogidas para que den este fruto de amor para gozo personal del creyente y testimonio a las naciones (Juan 15:16). Jesús mismo proveerá al círculo de sus discípulos de todo lo necesario para llevar adelante su comisión en amor por medio de la oración. Repetidas veces les confirma esta verdad consoladora al grupo escogido (Juan 14:13 y 14; Juan 15:16; 1 Juan 3:22 etc.) Finalmente, este mandamiento de amarnos los unos a los otros tiene un propósito protector. El mundo aborrece a los cristianos y nos perseguirán siempre. Tenemos el mandamiento de apoyarnos en amor los unos a los otros frente a los ataques del mundo. El combate por la verdad deja heridos. El amor mutuo nos servirá de consuelo, de pañuelo de lágrimas. El Señor quiere, demanda, que nos arropemos en amor los unos a los otros como él mismo nos amó. Así el Padre será glorificado (Juan 15:8). Llevemos por tanto mucho fruto para la gloria de Dios amándonos los unos a los otros. De ELCR
- La doctrina de la Trinidad (1)
La doctrina de la Trinidad es la joya más preciosa del cristianismo, la lupa por la cual comprendemos toda la teología. No aparece en la Escritura como doctrina definitiva, no obstante, trinidad es la única palabra que puede unir y concluir toda la revelación de Dios en el Antiguo y Nuevo Testamento, (1) la revelación del único Dios en el Antiguo Testamento, con (2) la revelación del Hijo de Dios y del Espíritu Santo en el Nuevo Testamento y (3) también los momentos del Antiguo Testamento que sugieren la pluralidad de Dios. La iglesia de Cristo siempre ha creído en la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Incluso creyó en el Dios Trino antes de definir esta fe en forma de doctrina y dogma. La prueba más clara es el Nuevo Testamento mismo. Otra prueba importante es el Credo Apostólico, probablemente la elaboración del siglo II de la fórmula bautismal. Clemente obispo de Roma, uno de los padres apostólicos y probablemente alumno de Pablo exhorta a finales del primer siglo a la iglesia de Corinto diciendo: ¿No tenemos a un Dios, un Cristo y un Espíritu de Gracia?’ El ministerio de definir y precisar teológicamente la doctrina empieza en la iglesia del siglo II. Unos pensadores cristianos, que reciben el nombre de apologistas, defienden la fe de la iglesia ante el politeísmo, la filosofía pagana y el gnosticismo. Se sirven para esta defensa de los conceptos filosóficos de la época. Cuando más tarde, pero en el mismo siglo, los obispos y teólogos empiezan a reflexionar sobre la revelación bí blica para comprenderla mejor, continúan con esta práctica. En occidente son Irene de Lyon (nacido 130 en Asia) y Tertuliano de Cartago (160-220). Tertuliano fue el primero en utilizar las palabras substancia (una sola substancia), persona (tres personas) y Trinidad para explicar la relación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Por su énfasis en la relación económica (división de ministerios) entre las tres Personas, mantiene la subordinación del Hijo y del Espíritu Santo al Padre. En oriente Orígenes de Alejandría (185-253) comprendió la relación entre las personas divinas por el platonismo. Por ejemplo comprendió Hebr. 1.3, que dice que el Hijo es (…) la expresión exacta de la naturaleza (hipótesis) del Padre en el sentido de que el Hijo es una repetición de un principio – lo divino - en otro nivel inferior. La consecuencia es que en la teología de Orígenes el Hijo es en su esencia subordinado al Padre. Las tendencias unitarias o anti-trinitarias La doctrina de Trinidad en desarrollo no pudo convencer a todos los cristianos de los primeros siglos. Hubo varios intentos para evitarla. Distinguimos dos tendencias antitrinitarias o unitarias principales. Lo que tienen en común es que sólo definen al Padre como Dios verdadero. 1. El modalismo; El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son apariencias del mismo Dios, tres nombres del mismo ser que se presentan en tres distintas condiciones, determinadas por el ministerio: como Padre creador y legislador, como Hijo salvador y como Espíritu Santo, el vivificador. El modalismo volvió en la Edad Media en las sectas panteístas, como la de Joaquín de Fiore (1130-1202), que distinguió las épocas del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo en la historia. Ciertas alas del anabaptismo (1534) enseñaban que el Dios verdadero es el Dios dentro de nosotros, que es el mismo que el Cristo verdadero y el Espíritu verdadero. 2. El adopcionismo, que fue poderoso en los siglos IV y V por Arrío (presbítero de Alejandría). Su teología era que sólo el Padre es eterno y que el Hijo es un ser entremedio, creado antes del hombre, pero no es eterno y por tanto no tiene tener la misma naturaleza que el Padre. Es dios por la gloria otorgada a él por el Padre, que lo adoptó como hijo, que no obstante no es su gloria propia y personal. El Hijo es un mediador entre el Padre y la creación. Entre el Hijo y la creación hay otro mediador, el Espíritu. Un elemento esencial en esta doctrina es el dualismo: entre Dios y la creación debe haber algunos seres entremedios para realizar la creación y la salvación. Arrio se sirvió de pasajes como Prov. 8.22 y Mar. 13.32 para enseñar la subordinación del Hijo al Padre. Las consecuencias de la doctrina arriana fueron grandes: Dios es un Dios inaccesible, que sólo se comunica por medio del Hijo, quien no es Dios. El gran oponente de Arrio fue Atanasio, a partir del año 328 obispo de Alejandría, que defendió con firmeza una doctrina en la cual Dios verdaderamente es el Salvador por medio de su Hijo. En Cristo, a causa de nuestra salvación, el Dios eterno se hizo hombre. Los Concilios de Nicea y Constantinopla (325, 381), convocados por los emperadores cristianos, tomaron la decisión de que el Hijo no fue creado, sino engendrado, de la misma substancia del Padre. Las palabras griegas precisas para decidir las cuestiones doctrinales, no tenían el propósito de sustituir el testimonio bíblico, ni explicarlo, sino expresar cómo debe ser comprendido. El adopcionismo ha acompañado durante los siglos a la iglesia. En nuestra época es representado por los Testigos de Jehová.
- La doctrina de la Trinidad (2)
La teología desea comprender la verdad de Dios y la del hombre. La verdad de Dios es la revelación de su Ser Admirable, que nos obliga a confesarlo como nuestro único Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. La doctrina de la Trinidad no es especulación filosófica, sino confesión obediente del testimonio bíblico. Resulta que el motivo más profundo de Dios es el amor y este motivo es igual a su Ser, que es la relación y comunión de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, de modo que la doctrina de la Trinidad nos da una idea más rica de lo que significa Dios es amor (1Juan 4.8). Toda nuestra existencia y toda nuestra salvación dependen de conocer el amor, la bondad y la gracia de este Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. En todo caso, las relaciones entre las personas divinas no son separaciones, sino conexiones. El Padre nunca es sin el Hijo, ni sin el Espíritu Santo. Confesar al nombre del Padre ya es confesar al Hijo y al Espíritu Santo. La doctrina de la Trinidad en el protestantismo El protestantismo en todas sus confesiones (luteranismo, protestantismo reformado y anglicanismo) afirmó los dogmas de la iglesia antigua con respecto a la Trinidad y los aplicó en su comprensión renovada de la soteriología (doctrina de la salvación) y la pneumatología (doctrina del Espíritu Santo). También los defendió contra las tendencias anti-trinitarias que volvieron a manifestarse, por un lado en el anabaptismo y por otro lado en el unitarismo radical de por ejemplo Miguel Servet. La doctrina de la Trinidad en los últimos siglos La crítica del dogma por los unitarios en el siglo XVI fue un fenómeno marginal, pero tuvo influencia grande en el siglo XVIII, cuando el racionalismo se apoderó de la teología protestante. El racionalismo en realidad elimina todo lo que no es lógico de la doctrina. Cuando mantiene la idea de un dios, este dios es es singular y Cristo es un hombre extraordinario, capaz de fundar el Reino de Dios en el mundo y por eso es coronado por Dios como rey y señor. La función de la gracia en el racionalismo es limitada y por eso no hay necesidad de un Espíritu Santo divino que la aplique. La teología liberal que vino después del racionalismo se distanció cada vez más de la doctrina de la Trinidad. Sin embargo, también entre los protestantes y evangélicos que quieren ser fieles a la Palabra de Dios apareció el unitarismo. Ya vimos que los Testigos de Jehová (1881) siguen cierta forma de arrianismo. Hay otros evangélicos que volvieron al modalismo, como el pastor y líder pentecostal W.H.Offiler (1875-1957) y su movimiento de Solo Jesús. Enseñó que Dios no es tres personas, sino una. Jesús es el mismo que el Padre y el Espíritu Santo. El nombre más propio de Dios por eso es Jesús. Las obras del Dios Trino Investigamos hasta ahora el ser del Dios trino. Otra manera de comprender la Trinidad es por medio de las obras de Dios. Existe una tendencia de atribuir a cada una de las tres personas de la Trinidad, una de sus obras principales: la creación y la providencia al Padre, la salvación al Hijo, la santificación (perfección) al Espíritu Santo, y esta tendencia tiene cierta legitimidad bíblica, pero es más útil definir la obra de Dios como una armonía perfecta en todas las áreas de su consejo: la creación, la providencia, la salvación y la restauración de todas las cosas. Cada una de estas obras es de carácter trinitario. 1. Del Padre proceden todas las cosas y en este sentido él es mayor que todos y mayor que el Hijo (Juan 10.29; 14.28). El Padre tiene la iniciativa, hace el plan y define los propósitos. · Todas las cosas existen por medio del Hijo. El Padre ejecuta su voluntad por medio del Hijo (Hebr. 1.2,3; Col.1.16, 17). · El Padre obra en el Espíritu Santo. Esto quiere decir que el Espíritu Santo elabora la voluntad del Padre, definiendo las circunstancias y las condiciones (salmo 33.6; Is.4.4; Zac.4.6; 1Cor.2.10; Gál.5.5, 18,25). 2. El Hijo cumple la voluntad del Padre en el Espíritu Santo, es decir la ejecuta según las circunstancias y condiciones del Espíritu Santo. 3. El Espíritu realiza la voluntad del Padre, cumplida por el Hijo, preparando, dirigiendo y terminando (perfeccionando) las circunstancias y condiciones de ella, así que todas las cosas existen en el Espíritu Santo. Evaluación de la doctrina de la Trinidad La doctrina de la Trinidad no depende de nuestra comprensión del Ser de Dios, que sigue siendo un misterio, sino de la revelación de sus Nombres, que en el Antiguo Testamento ya sugieren su pluralidad y que en el Nuevo Testamento nos señalan a las tres Personas. Creemos en la Trinidad a causa de la venida del Señor Jesús y del Espíritu Santo. Jesús fue honrado por su Padre como el Hijo en quien tenía complacencia (Mat.17.5 etc.). Fue una persona, a pesar de su humildad, vestida con los atributos de Dios, incluso en su muerte. ¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios! (Mateo 27.54), así lo reconoció el centurión romano que lo había ejecutado en la cruz. Su resurrección demostró la verdad de todas sus palabras, de modo que fue declarado Hijo de Dios con poder según el Espíritu de santidad por su resurrección de entre los muertos (Rom.1.4). Igualmente, los discípulos del Señor Jesús reconocieron al Espíritu Santo que vino a ellos como una Persona divina por la comunión que tenían con Él (2Cor.13.14). De ELCR
- La cultura de la “cancelación y "el peligro del pensamiento único"
Al inicio de semana, se publicó en Harper's la carta de 150 prestigiosos intelectuales, entre los que se encontraban nombres tan ilustres y de tendencia progresista como los de Margaret Atwood, Noam Chomsky, Salman Rhusdie o J. K. Rowling, en donde estos alertaban sobre algo que venían observando: una «restricción del debate». Así, en términos generales, aunque acentuado tras las protestas raciales por la muerte de George Floyd. Y pedían, por ello, «preservar la posibilidad de desacuerdos de buena fe sin consecuencias profesionales nefastas». Básicamente, lo que hacían estos pensadores era poner sobre la mesa su rechazo a lo que se conoce como «cultura de la cancelación» o «cultura de cancelar» (en inglés «cancel culture»), y alertaban de como esta práctica estaba siendo levantada con auge por la ultraizquierda Pero, ¿qué es «la cultura de la cancelación»? Es un concepto de hace un lustro, en realidad, pero básicamente consiste en que “un personaje público dice o hace algo inconveniente u ofensivo hacia alguna persona o grupo, donde este con o sin razón rápidamente desencadena reacciones que buscan la «cancelación» de esa persona”, y considera en su consumación una serie de boicots a su labor profesional, o a la plataforma que le sirve de altavoz a sus reflexiones, a sus empleadores, familia, etc. En definitiva, supone el fin de su reputación. ¿Cómo nació el término “cancelar”? Según consigna el artículo de The New York Times “Everyone Is Canceled” (“Todos están cancelados”), el uso de la palabra “cancelled” tiene sus raíces en el Black Twitter, la red de usuarios de la comunidad negra en Estados Unidos. La definición más aceptada en Urban Dictionary señala que “cancelado” es el efecto de descartar a alguien. Una de las primeras intervenciones con las que se popularizó el término tuvo lugar en 2016, en la webserie Joanne the Scammer, en un episodio en el que el personaje principal batalla contra una máquina de expreso y acaba decretando que la empresa entera está cancelada. En conversación con el periódico estadounidense, el guionista del capítulo, Jason Richards, explicó que “lo divertido de esto viene de lo inhumano que es”. En 2017, con el ascenso del movimiento #MeToo y las denuncias contra Harvey Weinstein y Kevin Spacey, el término comenzó a usarse con más frecuencia no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Desde ahí, comenzamos a ver cómo algunas celebridades fueron, una por una, siendo borradas del mapa, a veces con razón, otras por simple presunción. ¿Cómo opera? « Se produce una reacción pública, a menudo alimentada por las redes sociales progresistas», dice el portal estadounidense de noticias y opinión «Vox», y «luego vienen las llamadas públicas para cancelar a la persona, es decir, para acabar su carrera o revocar su prestigio cultural». O como dice «Dictionary», en su ramificación de cultura pop, «la cultura de la cancelación se refiere a la práctica popular de retirar el apoyo («cancelar») a figuras públicas o empresas después de que hayan hecho o dicho algo considerado desagradable u ofensivo. La cultura de cancelación generalmente es realizada en las redes sociales en forma de vergüenza grupal». Volviendo a la carta de estos renombrados escritores, periodistas, profesores universitarios o incluso músicos iba dirigido como aviso a navegantes de la izquierda, a fin paren con el grado de polarización a que esto arrastra, y con el fin de detener este auge. «El libre intercambio de información e ideas» se está volviendo «cada vez más restringido», algo que, si bien se esperaba mas «en la derecha radical». Se plantea que «la censura también se está extendiendo más ampliamente» con «una intolerancia de puntos de vista opuestos, una moda que lleva a la vergüenza pública y el ostracismo, y la tendencia a disolver cuestiones políticas complejas en una ceguera moral cegadora», un atentado directo a lo que los mismos izquierdistas declaran defender, “la libertad de expresión. ¿Qué es el pensamiento único? Una definición simple sería “la posible continuación de la cultura cancelatoria: que pretende establecer en el mundo lo qué está bien pensar y qué no, y al que osa salirse de esos límites establecidos, “cancelled”. (Se le cancela) El escritor argentino Gonzalo Garcés viene reflexionando sobre esto hace tiempo. “La cultura de la cancelación es un virus social que saltó de los claustros universitarios a los medios y a la sociedad en general. El origen se puede trazar en ciertas ideas de Michael Foucault, que pueden resumirse a grosso modo, en que no hay ninguna verdad o realidad objetiva sobre la cual muchas personas pueden ponerse de acuerdo, sino que solo existen diferentes discursos que funcionan como el marco de lo que se puede pensar y, en la práctica, funcionan como dispositivos de dominación”, explica. Para concluir la cultura de la cancelación es otra forma de manipular la realidad y de perjudicar a otros hasta anularles completamente en su opinión, quitarles validación en la sociedad, solo porque no piensan como nosotros, porque sus ideas y creencias aparecen contrarias a las corrientes de una seudo modernidad carente de verdaderos valores que rige gran parte del pensamiento actual y en la cual los movimientos de izquierda y los grupos minoritarios parecen moverse a sus anchas haciendo suyo otro recurso que nació para otros ideales pero que sirve como anillo al dedo a sus oscuros propósitos. La iglesia también está siendo objeto de esta cultura, con la introducción de antivalores en el inconsciente colectivo de la gente; en los programas de educación impulsados por el estado; en la aprobación de leyes anti valóricas y contra la familia; en donde se nos arrincona en nuestros pensamientos, colocando en tela de juicio nuestras creencias tratando de acomodar la doctrina de manera tal que resulten acorde a las nuevas modas; a los nuevos conceptos del relativismo moral impulsado por estas mismas minorías; pretendiendo llevar cautivos nuestros pensamientos. En esto debemos estar alertas para no caer presos de estas artimañas, y ser culpables de dañar a la iglesia por no haber sabido defender la esperanza que Dios depositó en nosotros, al diablo le encantaría que la “cultura de la cancelación” hiciera presa de los lideres cristianos deslegitimando el mensaje y provocando desazón entre el pueblo de Dios. (Harper's Magazine es una revista mensual estadounidense que trata temas políticos, financieros, artísticos y literarios. Fundada en 1850, es una de las publicaciones más antiguas de los Estados Unidos, con una tirada que hoy día llega a los 220 000 ejemplares)
- La terrible Ventana de Overton (como legalizar cualquier cosa)
En la actual sociedad de la tolerancia, que no tiene ideales fijos y, como resultado, tampoco una clara división entre el bien y el mal, existe una técnica que permite cambiar la actitud popular hacia conceptos considerados totalmente inaceptables. La Ventana de Overton es una teoría política que describe con escalofriante exactitud cómo se puede cambiar la percepción de la opinión pública para que las ideas que antes se consideraban descabelladas sean aceptadas a lo largo del tiempo. En principio ningún tabú escaparía a la eficacia de esta técnica. Por consiguiente, se podría cambiar de modo radical la valoración que la sociedad tiene actualmente de la eutanasia, el incesto, el bestialismo, la pederastia o el canibalismo, por poner sólo unos cuantos ejemplos. Para ello no se aplicaría un lavado de cerebro directo, sino una serie de técnicas avanzadas, cuyo desarrollo pasaría inadvertido para la sociedad. Para mostrar de qué manera esta teoría explica cómo se pueden lograr los efectos deseados, conviene que nos centremos en un tabú concreto. Examinemos por ejemplo el canibalismo. Así pues, ¿cómo sería posible convertir en aceptable la ingesta de personas? ¿Cómo se opera ese cambio en las conciencias desde la fase de aversión hasta la de conformidad plena? En cinco etapas sucesivas, que a continuación describimos. PRIMERA ETAPA: DE LO IMPENSABLE A LO RADICAL En este primer estadio, la aprobación del canibalismo es todavía algo impensable. La práctica de comer carne de la propia especie se encuentra en el nivel más bajo de aceptación de la ventana de posibilidades de Overton (muy estrecha aún, por no decir cerrada a cal y canto), puesto que la sociedad considera ésta una acción repugnante y ajena a la moral pública. Es decir, la ventana está cerrada y de momento no se mueve. Para modificar esta apreciación —y amparándose en la libertad de expresión—, se trasladaría esta cuestión a la esfera científica, sugiriendo que para los científicos no deberían existir temas tabú. En ese caso, podría realizarse un simposio etnológico sobre rituales exóticos de culturas ancestrales, para obtener declaraciones autorizadas sobre costumbres caníbales, forzando así la transición de la actitud negativa e intransigente original de la sociedad a una actitud más positiva y abierta. Simultáneamente, se crearía un grupo radical de caníbales a fin de ser advertido y citado por numerosos medios de comunicación. Con esto ya se habría logrado el objetivo de la primera fase: eliminado el tabú, que la cuestión originalmente inaceptable empiece a discutirse. SEGUNDA ETAPA: DE LO RADICAL A LO ACEPTABLE En esta segunda etapa ya se persigue abiertamente la aprobación del canibalismo. Para que éste pueda ser aceptado hay que seguir divulgando las conclusiones de los «científicos», e insistir en lo oportuno que es no tener prejuicios sobre el tema, calificando de intransigentes a quienes se nieguen a adquirir conocimientos sobre el mismo. Los que se resisten deben empezar a ser vistos como fanáticos que se oponen a la ciencia y a la ilustración. Mientras se condena públicamente a los intolerantes, es necesario crear un eufemismo, con la intención de que se pierda el significado directo del término original y sus connotaciones negativas, sustituyendo así la expresión original (canibalismo) por antropofagia, primero, y antropofilia, en último término. Paralelamente se crearía un precedente, histórico, mitológico, o inventado, que sirviera de referencia y pudiera ser utilizado como prueba de que la antropofilia es perfectamente legítima. El uso combinado de medios de comunicación y grupos de presión convertiría en aceptable, más pronto que tarde, el hecho de que haya personas que incluyen en su menú diario carne de la propia especie. TERCERA ETAPA: DE LO ACEPTABLE A LO SENSATO Para convertir en sensato lo que en un principio era totalmente inaceptable, lo siguiente sería proponer que la ingesta de carne humana sea un derecho de todo hombre libre. Un lema apropiado podría ser el siguiente: «un hombre libre tiene derecho a decidir qué come». Al mismo tiempo, seguiría siendo absolutamente necesario arrinconar a quienes piensan diferente, es decir, a cuantos todavía impugnan la consolidación de este pretendido derecho. Así, se acusaría a estas personas de radicales que odian la antropofilia, de retrógrados y extremistas que arrojarían en hogueras, si pudieran, no sólo a los caníbales, sino a los miembros de cualquier minoría. A su vez, pretendidos expertos y personajes conocidos del mundo de la comunicación, insistirían en que a lo largo de la historia humana nos hemos comido unos a otros, sin que esto produjera extrañeza en aquellas sociedades… Como hemos advertido, el objetivo de esta tercera etapa es que el canibalismo sea considerado una costumbre razonable. CUARTA ETAPA: DE LO SENSATO A LO POPULAR A continuación, se debe poner toda la maquinaria del poder al servicio del ideal supremo. En este instante, los medios de comunicación, secundados por gente famosa y autoridades, hablan abiertamente de antropofilia. El canibalismo se convierte entonces en un tema predilecto de la industria del entretenimiento. El fenómeno asoma por primera vez en películas, letras de canciones comerciales, novelas y espectáculos televisivos. De repente, se produce también el ensalzamiento de personajes relevantes que en la historia practicaron la antropofilia, sirviendo de modelo a las multitudes. El fenómeno pronto se vuelve imparable y multitudinario. Además, para reforzar su imagen positiva, los caníbales son presentados ante la opinión pública como víctimas de una sociedad represora, que les impide satisfacer sus apetitos, y comer lo que su cuerpo les pide. QUINTA ETAPA: DE LOS POPULAR A LO POLÍTICO El ideal ya está al alcance de la mano. En esta última etapa, la ventana de posibilidades de Overton, totalmente cerrada al principio, aparece ya a escasos centímetros de abrirse de par en par. El arreón definitivo consiste en preparar la legislación para legalizar el fenómeno. Los partidarios de la legalización del canibalismo, incorporados en grupos de presión, se consolidan en el poder y crean encuestas con el fin de mostrar un alto porcentaje de partidarios de la legalización del fenómeno. Y de forma automática, como la fruta madura que cae por sí sola del árbol, se acaban estableciendo en la conciencia colectiva nuevos e incontestables dogmas: «se prohíbe la prohibición de comer personas»; «comer personas es un derecho»; «quienes se oponen a la antropofilia incurren en un delito de antropofobia»… Como vemos, el movimiento de las ventanas es una estrategia perfectamente definida. Hemos contemplado el arco completo, pasando del rechazo absoluto al canibalismo (como uso totalmente ajeno a la moral pública) a su legalización y aprobación popular y política. Decíamos al principio que la Ventana de Overton es una teoría política que describe con escalofriante exactitud cómo se puede cambiar la percepción de la opinión pública para que las ideas que antes se consideraban descabelladas sean aceptadas a lo largo del tiempo. Y hemos descrito cómo es posible. De hecho, el movimiento de las ventanas —que, como resulta evidente, es extrapolable a cualquier fenómeno—, no sólo se ha ensayado con éxito en el pasado, sino que se sigue aplicando con éxito en el presente… Posdata: Piénsese, al menos, que entre las gravísimas consecuencias que arrastra consigo esta diabólica estrategia de manipulación avanzada de masas, está la de provocar una fractura social prácticamente irrecuperable. Siendo su corolario más dañino, sin embargo, la degradación de la sociedad mediante el encumbramiento de aberraciones de todo tipo, que acaban, como hemos visto, por ser asumidas y aun tenerse por naturales. Luis Segura
- ¿Era Jesús un socialista y revolucionario del siglo I?
Todo aquello que compone al Jesús histórico es sin duda algo curioso para toda persona que conozca incluso lo más mínimo del evangelio, esto aplica aún para quienes solo los toman (los evangelios) como fuentes históricas y no como la Palabra de Dios (cosa que si hacen los cristianos). Mediante los documentos históricos que relatan la vida y ministerio del mesías podemos ver distintas instrucciones, consejos y predicas, además ciertas actitudes a revisar para reconocer si, aunque no lo dijere de forma explícita, Jesús hubiese sido promotor de alguna idea. El tema de la política y lo social es sin duda algo que nos compete a todos como miembros de una sociedad; en Latinoamérica, donde vivimos, se dan distintas opiniones de un sector y del otro, en el que, obviamente la iglesia se involucra hasta cierto punto. Sin embargo, el motivo de lo que aquí señalamos es debido a un discurso que quizás hemos visto varias veces y, además, parece estar normalizado en el contexto universitario; con la idea de que Jesús, tal y como lo conocemos de los evangelios, fue un revolucionario (anarquista) que practicó a lo largo de su vida el socialismo (aun cuando este no había sido propuesto como modelo económico), todo esto con base en ciertos eventos narrados en la biblia que mencionare a continuación: 1. Jesús invirtió una buena parte de su tiempo con viudas, pobres y prostitutas; 2. que además podemos ver una ocasión en la cual menciono que para un rico era tan fácil llegar al reino de los cielos como para un camello pasar por el ‘ojo de una aguja’ (Mateo 19:23:26), 3. Por último, en otra ocasión observamos que a un joven que le pregunto cómo obtener la salvación, este le respondió que además de obedecer los mandamientos una cosa le faltaba, y esto era repartir sus riquezas a los pobres y necesitados (Marcos 10:17-22). Antes de empezar, nos gustaría aclarar que no estamos defendiendo ningún sistema en particular, desde la perspectiva bíblica hay cosas positivas que se pueden tomar de un lado o del otro; sin embargo, quisiéramos invitar a la reflexión sobre la relación planteada inicialmente de Jesús y el socialismo. ¿Son estas razones suficientes para afirmar que Jesús promovió una especie de socialismo para el primer siglo? Vamos a profundizar en lo propuesto. Para entender el porque de las afirmaciones hechas por Jesús que se citan con anterioridad, hay que tener una cosa clara, el interés principal de Jesús siempre fue la vida espiritual de cada una de las personas a las que les hablaba. Esto por supuesto no significa que nunca estuvo involucrado en instrucciones para la política, recordemos que en una ocasión cuando se le quería colocar una trampa le preguntaron si el pueblo debía pagar los impuestos al cesar, a lo que el respondió: “dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo de Dios”; Además de ello siempre enseño el sometimiento a las autoridades, entendiendo por supuesto que la máxima autoridad de cada ser humano es Dios y prima por encima de todo someterse a Él, más adelante, podemos vemos que incluso mantenía buena relación con centuriones romanos como en fue el caso de Mateo 8:5, donde resalto la fe que uno de ellos había tenido. Así como se citan versículos para respaldar la idea de que Jesús promovió una especie de repartición de riqueza, en Lucas 12:13 podemos ver que se negó precisamente a esto, encarando la codicia del hermano que deseaba obtener parte de la herencia de su coheredero quien le pedía justamente lo mencionado, “repartir la riqueza”. Jesús motivaba a las personas a producir; mediante la parábola de los talentos, vemos claramente que se espera de nosotros el sacar provecho de las cosas que tenemos en el momento en lugar de guardarlas, esto es algo que se asemejaría más al capitalismo, de hecho. Si, Jesús dijo que a un rico le es difícil entrar al reino de los cielos, pero la analogía esta mal entendida. En la antigüedad los ‘Ojos de aguja’ eran huecos que tenían las murallas que rodeaban un territorio, mediante las cuales pasaban los camellos que traían comercio de fuera de dichos territorios; por seguridad, estos huecos eran estrechos y los camellos al entrar tenían dificultades e incluso llegaban a herir sus piernas un poco. Si tenemos presente que el interés de Jesús (como vemos en todo el nuevo testamento) es en esencia la vida espiritual de la gente, nos damos cuenta de que el recriminaba el amor al dinero que tenían los hombres, no la posesión de este sin más, porque como vimos antes, mediante enseñanzas el promovió que fuésemos productivos claro, esto teniendo presente que todo debe ser con la mirada puesta en una vida espiritual plena. Ahora puede decir usted ¡pero Jesús practicó una especie de ‘vandalismo’ cuando expulsó a los comerciantes del templo! sin embargo, aquí lo más importante era el contexto, no fue el hecho de que existiera comercio, si no mas bien el lugar en el cual se practicaba, claramente Jesús expresa con indignación “¡Saquen esto de aquí! ¿Cómo se atreven a convertir la casa de mi Padre en un mercado?”; Su frustración expresada en acción fue producto de que se usara el templo (el lugar más Santo) para comercio, no contra algún sistema en particular. Jesús si estaba interesado en los olvidados y en los pobres, en ocasiones les brindó ayuda, sano a paralíticos y a leprosos que eran las personas más rechazadas por la sociedad, predico a prostitutas y convivió con gente necesitada, siempre como ya hemos repetido, impulsando a las personas a enfocarse en sus vidas espirituales por encima de lo demás; en adición, esas no son razones suficientes para considerarse ‘socialista’, hay varias ideas propuestas por el socialismo con las que Jesús no hubiese estado de acuerdo. Teniendo en cuenta la premisa importante que hemos establecido (Jesús siempre se ocupó de lo espiritual), ¡Claro que fue un revolucionario! Tomó a sus discípulos de lugares muy diferentes a los esperados por los religiosos en la época, encaró la xenofobia que existía entre judíos y samaritanos, rompió barreras en el ideal de relación establecida para esos tiempos con respecto a los maestros, tuvo una de sus charlas más personales con una mujer, rompiendo la cultura machista, y nunca tuvo problema en señalar las falencias en la vida espiritual de los religiosos o de quien fuera. Sin embargo, nunca se opuso a sus autoridades romanas en un sentido de anarquía, de otra forma hubiese sido mucho más fácil para Poncio Pilato el juzgarlo, y como ya vimos tenía buena relación con algunos centuriones. Precisamente por eso fue juzgado por los judíos, ellos esperaban un Mesías hasta cierto punto anarquista, que acabara con el auge de Roma y estableciera su pueblo; pero Jesús por otro lado vino para morir por los pecados de la humanidad, para salvación de todos, pobres, ricos, huérfanos, asalariados, enfermos, etc. Claro que esta interesado en que exista justicia y le duele el sufrimiento de nosotros como humanos, después de todo vino y se hizo vulnerable a todo, hasta el punto de la cruz, la cual fue su motivo desde el principio hasta su muerte (que es la muestra máxima de Justicia y Amor por parte de Dios) y más importante, su resurrección. Para concluir, como seguramente habrá lectores que tengan inclinación hacia una u otra idea, nuestra invitación es primero a reflexionar sobre dos cosas, recuerde que entre los discípulos estaba Pedro, que en un principio era zelote (anarquista), pero también estuvo Mateo que fue recaudador de impuestos, seguramente en algún punto, una que otra discusión pudieron tener, podría imaginarse usted, aun así, lo claro es que Jesús disciplinó, transformó y también murió por ambos. Lo segundo es invitarlo a que todos llevemos a la practica lo que Jesús claramente promovió desde un principio; amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Cosa que usted puede (y debe) hacer desde la posición política que desee, no nos olvidemos de lo primero, Dios por encima de todo; pero tampoco de lo segundo, que puede reforzarse con lo escrito en Santiago 1:27. Daniel Urrego.
- De confiable a divino: profecía cumplida en el Antiguo Testamento.
Si está tratando de determinar si el Antiguo Testamento es o no históricamente confiable, la arqueología y los registros antiguos no bíblicos pueden proporcionar la corroboración del "punto de contacto" del texto bíblico. Pero el Antiguo Testamento afirma ser mucho más que un registro confiable de la historia; dice ser la misma Palabra de Dios. Para evaluar una afirmación tan audaz, debemos evaluar una característica distintiva de la narrativa bíblica: la profecía. Si un libro predice el futuro de manera precisa y repetida (en lugar de simplemente registrar el pasado), pasa de confiable a Divino. Hay muchas profecías cumplidas en el Antiguo Testamento, y muchos sitios web que relatan estas predicciones precisas. Nos centraremos en algunos de los ejemplos mejor atestiguados: Babilonia gobernará sobre Judá durante 70 años. Esta profecía se encuentra en Jeremías 25:11-12 y fue escrita en algún momento entre 626 y 586 a. C. No se cumplió durante aproximadamente 50 años, según el cálculo de su calendario. “Todo este país quedará reducido a horror y desolación, y estas naciones servirán al rey de Babilonia durante setenta años”. »Pero, cuando se hayan cumplido los setenta años, yo castigaré por su iniquidad al rey de Babilonia y a aquella nación, país de los caldeos, y los convertiré en desolación perpetua —afirma el Señor—”. Jeremías 25: 11-12, NVI. En este pasaje de las Escrituras, Jeremías dijo que los israelitas sufrirían 70 años de dominación babilónica, y después de que esto terminara, Babilonia sería castigada. Ambas partes de esta profecía se cumplieron. En 609 a. C., Babilonia capturó al último rey asirio y las posesiones del imperio asirio, incluida la patria de Israel. Luego, Babilonia comenzó a llevar cautivos a los israelitas a Babilonia, y destruyó Jerusalén y el Templo. Esta dominación de Israel terminó en 539 a. C., cuando Ciro, un líder de persas y medos, conquistó Babilonia y puso fin al imperio. La profecía también tuvo otro cumplimiento: los babilonios destruyeron el Templo de Jerusalén en 586 a. C., pero los israelitas lo reconstruyeron y lo consagraron 70 años después, en 516 a. C. Restaurar el Templo mostró, de una manera muy importante, que la dominación babilónica había llegado a su fin. Las puertas de Babilonia se abrirán para Ciro En Isaías 45: 1 (escrito entre 701 y 681 a. C.), Isaías hizo una predicción cumplida cientos de años después, en 539 a. C. Isaías 45:1, NVI. “Así dice el Señor a Ciro, su ungido, a quien tomó de la mano derecha para someter a su dominio las naciones y despojar de su armadura a los reyes, para abrir a su paso las puertas y dejar abiertas las entradas...” Isaías dijo que Dios abriría las puertas de Babilonia para Ciro y su ejército atacante. A pesar de las notables defensas de Babilonia, que incluían fosos y muros de más de 70 pies de espesor y 300 pies de alto (con 250 torres de vigilancia), Ciro pudo ingresar a la ciudad y conquistarla. Ciro y sus tropas lograron esto desviando el flujo del río Éufrates hacia una gran cuenca del lago. Ciro luego pudo llevar a su ejército a través del lecho del río y hacia la ciudad. El reino de Babilonia será derrocado permanentemente Isaías 13:19 (escrito entre 701 y 681 a. C.) contiene otra profecía cumplida en 539 a. C. Isaías 13:19, NVI. “Babilonia, la perla de los reinos, la gloria y el orgullo de los caldeos, quedará como Sodoma y Gomorra cuando Dios las destruyó”. Isaías dijo que Babilonia sería derrocada permanentemente, y luego de la destrucción de Ciro de Babilonia en 539 a. C., nunca más volvió al poder como imperio. Antes de la época de Ciro, Babilonia había sido derrotada también por el Imperio Asirio, pero Babilonia se recuperó y luego conquistó el Imperio Asirio. A la luz de esto, estoy seguro de que muchas personas dudaron de Isaías cuando pronunció esta profecía. A pesar de esto, y tal como lo predijo Isaías, el imperio babilónico fue derrotado y nunca se recuperó de la conquista de Ciro. Babilonia será reducida a tierra pantanosa En Isaías 14:23 (escrito entre 701 y 681 a. C.), Isaías hizo otra predicción cumplida en 539 a. C. Isaías 14:23, NVI. “La convertiré en lugar de erizos, en charco de agua estancada; la barreré con la escoba de la destrucción», afirma el Señor Todopoderoso”. Isaías dijo que Babilonia, que había sido una potencia mundial en dos momentos diferentes de la historia, se reduciría a pantanos. Después de que Ciro conquistó Babilonia en 539 a. C., el reino fue destruido y los edificios de Babilonia cayeron en un estado de ruina gradual durante los próximos siglos. Cuando los arqueólogos excavaron Babilonia durante el siglo XIX, descubrieron que algunas partes de la ciudad no podían ser descubiertas porque estaban debajo de una capa freática. Los israelitas sobrevivirán al gobierno babilónico y regresarán a casa En Jeremías 32: 36-37, (escrito entre 626 y 586 a. C.), otro profeta hizo una predicción audaz (cumplida en 536 a. C.). Jeremías 32:36-37, NVI. “»Por tanto, así dice el Señor, Dios de Israel, acerca de esta ciudad que, según ustedes, caerá en manos del rey de Babilonia por la espada, el hambre y la pestilencia: Voy a reunirlos de todos los países adonde en mi ira, furor y terrible enojo los dispersé, y los haré volver a este lugar para que vivan seguros”. En este pasaje, Jeremías dijo que los israelitas sobrevivirían a su cautiverio en Babilonia y regresarían a casa. Ambas partes de esta profecía se cumplieron finalmente. Muchos judíos habían sido llevados cautivos a Babilonia a partir del 605 a. C. Pero, en 538 a. C., fueron liberados del cautiverio y muchos finalmente regresaron a su tierra natal. Los ninivitas estarán borrachos en sus últimas horas En Nahúm 1:10 (escrito alrededor del 614 a. C.) Nahúm predijo la condición de los ninivitas en el momento de su desaparición. Nahúm 1:10, NVI. “Serán consumidos como paja seca, como espinos enmarañados, como borrachos ahogados en vino”. En este pasaje, y una vez más en Nahúm 3:11, Nahúm dijo que los ninivitas estarían borrachos durante sus últimas horas, y hay evidencia de que esta profecía se cumplió realmente. Según el antiguo historiador Diodoro Siculus: “El rey asirio dio mucho vino a sus soldados. Los desertores le dijeron esto al enemigo, que atacó esa noche”. Siculus compiló su registro histórico unos 600 años después de la caída de Nínive, y al hacerlo, confirmó el relato bíblico. Nínive será destruido por el fuego Una vez más, en Nahúm 3:15 (escrito alrededor del año 614 a. C.), Nahúm hizo una predicción precisa. Nahúm 3:15, NVI. “Porque allí mismo te consumirá el fuego y te exterminará la espada; ¡como larva de langosta te devorará! Multiplícate como larva, reprodúcete como langosta”. Nahum dijo que Nínive sería dañada por el fuego. Los arqueólogos desenterraron el sitio durante el siglo XIX y encontraron una capa de ceniza que cubría las ruinas. Según la Enciclopedia Británica: “... Nínive sufrió una derrota de la que nunca se recuperó. Se han encontrado extensas huellas de cenizas, que representan el saqueo de la ciudad por los babilonios, escitas y medos en 612 a. C., en muchas partes de la Acrópolis. Después del 612 a. C., la ciudad dejó de ser importante...” Tiro será atacado por muchas naciones En Ezequiel 26: 3 (escrito alrededor de 587-586 a. C.) Ezequiel predijo los ataques a Tiro que ocurrieron en 573 a. C., 332 a. C. y 1291 d. C. Ezequiel 26:3, NVI. “Por eso, así dice el Señor omnipotente: Tiro, yo me declaro contra ti, y así como el mar levanta sus olas, voy a hacer que contra ti se levanten muchas naciones”. Ezequiel dijo que Tiro, la ciudad más poderosa del Imperio Fenicio, sería atacada por muchas naciones debido a su trato a Israel. Aproximadamente cuando Ezequiel pronunció esta profecía, Babilonia comenzó un ataque de 13 años en el continente de Tiro. Más tarde, alrededor del 332 a. C., Alejandro Magno conquistó la isla de Tiro y puso fin al Imperio Fenicio. Tiro luego cayó nuevamente bajo el dominio de los romanos, los cruzados y los musulmanes, quienes destruyeron la ciudad una vez más, en 1291. Las piedras, la madera y el suelo de Tiro serán arrojados al mar En una predicción notable, Ezequiel predijo que la piedra, la madera y el suelo de Tiro serían arrojados al mar (escrito en Ezequiel 26:12 entre 587-586 a. C.). Esto se cumplió en 333-332 a. C. Ezequiel 26:12, NVI. “Además, saquearán tus riquezas y robarán tus mercancías. Derribarán tus muros, demolerán tus suntuosos palacios, y arrojarán al mar tus piedras, vigas y escombros”. Alejandro Magno construyó un puente terrestre desde el continente a la isla de Tiro cuando atacó en 333-332 a. C. Se cree que tomó los escombros de las ruinas de Tiro y los arrojó (piedras, madera y tierra) al mar para construir el puente terrestre. Este puente aún existe. Los judíos vengarán a los edomitas En Ezequiel 25:14 (escrito entre 593 a. C. y 571 a. C.), Ezequiel predijo que los israelitas finalmente se vengarían de los edomitas. Sin embargo, esto no se cumplió durante más de 400 años (hasta aproximadamente 100 a. C.). Ezequiel 25:14, NVI. “Por medio de mi pueblo Israel me vengaré de Edom. Mi pueblo hará con Edom lo que le dicten mi ira y mi furor. Así conocerán lo que es mi venganza. Lo afirma el Señor omnipotente»”. Ezequiel dijo que los israelitas algún día se vengarían de Edom, una nación que a menudo peleaba con los israelitas. Cuando Ezequiel entregó esta profecía, él y muchos otros judíos vivían como cautivos en Babilonia. No tenían el control de su propio país, y mucho menos del de los demás. Pero, 400 años después, Israel recuperó la independencia de Jerusalén y sus alrededores durante el "Período Hasmoneo". Durante este tiempo, el rey sacerdote judío Juan Hircano I derrotó a los edomitas. Según la Enciclopedia de Columbia, Quinta Edición: "La historia de los edomitas estuvo marcada por una continua hostilidad y guerra con los judíos ... A fines del siglo II a. C., fueron sometidos por el rey-sacerdote asmoneo Juan Hircano I ..." Edom será derribado y humillado En Jeremías 49:16 (escrito en algún momento desde 626 hasta aproximadamente 586 a. C.) Jeremías predijo que Edom sería derrocado. Esto se cumplió aproximadamente en el año 100 a. C.: Jeremías 49:16, NVI. “Tú, que habitas en las hendiduras de las rocas; tú, que ocupas las alturas de los montes: fuiste engañado por el terror que infundías y por el orgullo de tu corazón. Aunque pongas tu nido tan alto como el del águila, desde allí te haré caer —afirma el Señor—”. Jeremías dijo que Edom, un enemigo de Israel desde hace mucho tiempo, sería destruido. La capital de Edom, Petra, fue tallada en la ladera de una montaña y tenía grandes defensas naturales. A pesar de esto, fue destruido y el reino de Edom ya no existe. Hoy, Petra es parte de Jordania. La ciudad fue conquistada por los romanos en el año 106 d. C, pero floreció nuevamente poco después. Pero una ciudad rival, Palmira, finalmente se llevó la mayor parte del comercio y Petra comenzó a declinar. Los musulmanes conquistaron a Petra en el siglo VII y los cruzados la conquistaron en el siglo XII. Petra gradualmente cayó en la ruina. Los antiguos israelitas veían la profecía cumplida como una medida de la inspiración divina. Si alguien afirmaba ser un profeta, pero pronunció predicciones inexactas, sus escritos no se consideraron divinamente motivados: Deuteronomio 18:22, NVI. “Si lo que el profeta proclame en nombre del Señor no se cumple ni se realiza, será señal de que su mensaje no proviene del Señor. Ese profeta habrá hablado con presunción. No le temas”. Mientras que la arqueología demuestra la fiabilidad histórica del Antiguo Testamento, la profecía cumplida establece el carácter divino de estos textos. Solo Dios puede anunciar "... el fin desde el principio; desde los tiempos antiguos, lo que está por venir. Yo digo (Dios): Mi propósito se cumplirá, y haré todo lo que deseo." (Isaías 46:10, NVI). J. Warner Wallace.
- ¿Es la definición bíblica de fe opuesta a la razón y la evidencia?
Hace poco salió un artículo publicado en Wintery Knight (WK) donde se afirmaba que probablemente el error más grande cuando se defiende la fe es la noción errónea de lo que es la fe en sí misma. Es por esto que quiero compartir con ustedes algunos datos interesantes de ese artículo: ¿Qué es la fe? Haciendo referencia al apologista Greg Koukl de "Stand to Reason", él cita tres ejemplos bíblicos para apoyar la idea de que el “salto de fe” no es un deseo ciego, sino que se basa en evidencia. Notemos lo resaltado en azul: Moisés salió al desierto y tuvo ese primer encuentro con la zarza ardiente, y Dios le dio la orden de regresar a Egipto y dejar ir a su pueblo. Moisés dijo: “—¿Qué hago si no me creen o no me hacen caso? ¿Qué hago si me dicen: “El Señor nunca se te apareció”? Entonces el Señor le preguntó: —¿Qué es lo que tienes en la mano? —Una vara de pastor —contestó Moisés. —Arrójala al suelo —le dijo el Señor. Así que Moisés la tiró al suelo, ¡y la vara se convirtió en una serpiente! Entonces Moisés saltó hacia atrás. Pero el Señor le dijo: —Extiende la mano y agárrala de la cola. Entonces Moisés extendió la mano y la agarró, y la serpiente volvió a ser una vara de pastor. —Realiza esta señal —le dijo el Señor—”, Y luego de esta y muchas pruebas más que tenía que dar en Egipto viene esta frase: “y ellos creerán que el Señor, el Dios de sus antepasados, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, de veras se te apareció”. En Marcos 2 vemos una historia bien conocida: “Cuando Jesús regresó a Capernaúm varios días después, enseguida corrió la voz de que había vuelto a casa. Pronto la casa donde se hospedaba estaba tan llena de visitas que no había lugar ni siquiera frente a la puerta. Mientras él les predicaba la palabra de Dios, llegaron cuatro hombres cargando a un paralítico en una camilla. Como no podían llevarlo hasta Jesús debido a la multitud, abrieron un agujero en el techo, encima de donde estaba Jesús. Luego bajaron al hombre en la camilla, justo delante de Jesús. Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo al paralítico: «Hijo mío, tus pecados son perdonados». Algunos de los maestros de la ley religiosa que estaban allí sentados pensaron: «¿Qué es lo que dice? ¡Es una blasfemia! ¡Solo Dios puede perdonar pecados!». En ese mismo instante, Jesús supo lo que pensaban, así que les preguntó: «¿Por qué cuestionan eso en su corazón? ¿Qué es más fácil decirle al paralítico: “Tus pecados son perdonados” o “Ponte de pie, toma tu camilla y camina”?” Pero Jesús agrega esto. Él dice, “Así que les demostraré que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados». Entonces Jesús miró al paralítico y dijo: «¡Ponte de pie, toma tu camilla y vete a tu casa!»”. Observe la frase "Así que les demostraré".Pasemos al Libro de los Hechos. Primer sermón después de Pentecostés. El apóstol Pedro estaba delante de esta multitud masiva. Estaba hablando de la resurrección de la que fue testigo ocular. Él habló sobre la profecía cumplida. Habló sobre las lenguas milagrosas y la manifestación milagrosa de poder hablar en un idioma que no conoces. ¿Crees que esto es evidencia física para esas personas? Creo que sí. Bastante poderoso. Pedro les dice: “«¡Escuchen con atención, todos ustedes, compatriotas judíos y residentes de Jerusalén! No se equivoquen. Estas personas no están borrachas, como algunos de ustedes suponen. Las nueve de la mañana es demasiado temprano para emborracharse. No, lo que ustedes ven es lo que el profeta Joel predijo hace mucho tiempo” ¿Sabes cómo termina su sermón? Es realmente genial. Hechos 2:36: “»Por lo tanto, que todos en Israel sepan sin lugar a dudas, que a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, ¡Dios lo ha hecho tanto Señor como Mesías!»”. El teólogo C. Michael Patton de "Parchment and Pen" explica que según los teólogos de la Reforma (conservadores, basados en la Biblia), la fe tiene 3 partes: Notitia: este es el fundamento informativo básico de nuestra fe. Se expresa mejor por la palabra contenido. La fe, según los reformadores debe tener contenido. No puedes tener fe en nada. Debe haber alguna verdad proposicional referencial a la que apunta la fe. La proposición "Cristo resucitó de la tumba", por ejemplo, es una base de información necesaria que los cristianos deben tener. Asentimiento: este es el asentimiento o la confianza que tenemos de que la notitia es correcta. Esto implica evidencia que conduce a la convicción de la veracidad de la proposición. Esto implica el asentimiento intelectual y la persuasión basada en el pensamiento crítico, el consenso, dice: "Estoy persuadido a creer que Cristo resucitó de la tumba". Fiducia: este es el "descanso" en la información basada en una convicción de su veracidad. Fiducia se expresa mejor con la palabra en español "confianza". Fiducia es el acto subjetivo personal de la voluntad de dar el paso final. Es importante tener en cuenta que si bien la fiducia va más allá o trasciende el intelecto, se basa en sus cimientos. Entonces podemos decir que: la fe bíblica es realmente confianza; la confianza (A) solo puede ocurrir después del asentimiento intelectual (B), basado en evidencia y pensamiento y el asentimiento intelectual solo puede ocurrir después de que se conoce la información proposicional (C). La iglesia hoy acepta A y C, pero niega B. Esto se conoce como "fideismo" o "fe ciega". Irónicamente, los ateos activistas (Nuevo Ateísmo) también creen que la fe es ciega. La “iglesia emergente” posmoderna por su parte niega A y B. Una persona podría aceptar A y B pero negar C al no volver a priorizar su vida en función de lo que sabe que es verdad. ¿Cómo se forman las creencias? JP Moreland, filósofo, teólogo y apologista cristiano profesor de la Universidad de Biola en Estados Unidos, explica cómo se forman las creencias y cómo puedes cambiarlas. Hoy, las personas se inclinan a pensar que la sinceridad y el fervor de las creencias de uno son más importantes que el contenido, nada podría estar más lejos de la verdad. En lo que respecta a la realidad, lo que importa no es si me gusta una creencia o qué tan sincero soy. Si la creencia es verdadera o no, soy responsable de lo que creo y, podría agregar, de lo que me niego a creer, porque el contenido de lo que creo o no creo hace una gran diferencia en lo que pienso y en cómo actúo.A medida que obtienes evidencia y apoyo para una creencia, su fuerza crece en ti. Cuanto más seguro estés de una creencia, más dependes de ella como base para actuar.La Escritura nos hace responsables de nuestras creencias, ya que nos instruye y exhorta abrazar algunas y nos advierte de las consecuencias de aceptar otras.Si quiero cambiar mis creencias sobre algo, puedo embarcarme en un curso de estudio en el que elijo pensar regularmente en ciertas cosas, leer ciertas pruebas y argumentos, y tratar de encontrar problemas con la evidencia planteada en contra de la creencia en cuestión. Creo que la definición de fe es importante, porque el Nuevo Ateísmo quiere sustituir la definición de fe por “creencia ciega”, quizá basados en testimonio de algunos cristianos que no están bien preparados para responder o dar una explicación acerca de lo que creen (1 Pedro 3:15), pero la verdad es que no hay prueba que sostenga su declaración generalizada acerca de que la fe es creencia sin evidencia. Joaquín Mauricio Moya G.
- SEÑALES ANTES DEL FIN
Considerando, que a raíz de desatada la enfermedad del COVID-19 se ha trastocado la realidad de naciones completas, y donde a opinión de muchos, la vida después de la pandemia nunca volverá a ser igual, de hecho estoy seguro que cada habitante de este planeta ya no la verá igual. Es aquí, en medio de esta "nueva realidad", que han surgido agoreros de todo tipo profetizando que esta pandemia, no es otra que una señal del fin del mundo; no podemos dejar fuera de esto, a aquellos miembros y líderes de grupos religiosos de raíz cristiana que sin considerar lo que la Biblia misma nos dice acerca de esto, viven sumidos en una suerte de fiebre escatológica; para estos el libro de Apocalipsis parece ser el único libro de la Biblia, o al menos el más importante. Estos ven en cada acción o situación que afecta a la humanidad o a parte de ella una señal inequívoca del fin de los tiempos, y enfatizan sus teorías más en lo terrorífico que dicho evento puede significar para el incrédulo y aun para el creyente, que en la bendición y gozo que produce en la verdadera iglesia, el pronto retorno de Cristo. Por todo lo anterior y a fin de arrojar un poco de luz al respecto vamos a considerar ciertos pasajes de la Biblia que nos hablan sobre las diferentes señales que veremos al final de los tiempos. Principalmente Mateo 24:1-14 donde Jesús está hablando con sus discípulos sobre las señales del fin, aparte de otras muchas del NT, He aquí un buen resumen de aquello en lo que debemos fijarnos. Según Jesús, y tomando como guía el evangelio de Mateo encontraremos que: 1. Surgirán falsos maestros y falsos cristos Mateo 24 habla de algunos que anunciarán ser el Cristo y lograrán engañar a muchas personas. Por eso es importante saber que cuando Cristo regrese todo ojo le verá y que este regreso será un evento repentino. En agosto de 2013 se anunció la muerte de José Luis de Jesús Miranda, fundador de la pseudo Iglesia Creciendo en Gracia quien dijo ser Jesucristo, anunciando que el día 30 de junio del 2012 transformaría su cuerpo en inmortal. El caso de Miranda está lejos de ser el único, desde los primeros siglos han surgido personas que dicen ser (o fueron considerados por sus seguidores), la encarnación o la reencarnación de Jesucristo, o la Segunda Venida de Cristo y con el paso de los años, cientos de hombres de diferentes partes del mundo han afirmado serlo, y lo más patético es que muchos de sus “discípulos” creen eso. Pero no debemos olvidar que poco antes de su crucifixión, Jesús advirtió contra la caída de falsos profetas y falsos cristianos. “Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aún a los escogidos. Ya os lo he dicho antes. Así que si os dijeren: Mirad está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, no lo creáis. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Mat 24:23-27 2. Habrá guerras y rumores de guerra Habrá muchas guerras, más que lo que hemos visto jamás. Será difícil que las naciones mantengan la paz y lleguen a acuerdos. Nuestro mundo si ha sabido de guerras, desde tiempos inmemoriales que la guerra ha sido la forma que los hombres han optado para resolver todo tipo de conflictos, y el reguero de sangre, muerte y dolor tapiza las más memorables páginas de la historia, los pueblos cantan a sus héroes y a las gestas heroicas que han salvado a fin de mantener el honor y la libertad de la patria, pero la verdadera cara de la guerra es otra, es horror y dolor, es crimen, abusos y violencia, ni hablar de las intestinas guerras civiles en el oriente medio y naciones africanas causando millones de víctimas entre muertos y refugiados que en éxodo desesperado huyen para librar su vida, quiero decirte, que todo ello no proviene de Dios… Santiago bien lo dice en su carta universal. ¿DE dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y guerreáis, y no tenéis lo que deseáis. Stgo. 4:1-2 Pablo agrega, respecto de los tiempos del fin en su primera carta a la iglesia de Tesalónica: …que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. 1° Tes 5:1 3. Habrá hambre y terremotos Se extenderá por todas partes el hambre debido a las guerras, a los millones de desplazados; al aumento de los desastres naturales (terremotos, huracanes) y a los efectos del maltrato de la naturaleza. La destrucción de la naturaleza por parte del abuso del hombre será también parte de esta realidad, las hambrunas de países en África; y la destrucción del hábitat de miles de animales por el avance de la industria o por los mega incendios que estamos viendo hoy; las pestes y pandemias son muchas veces producto de la maldad del hombre en acción, que juega con ellas en un laboratorio creyéndose capaz de contener sus consecuencias, Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Mateo 24:6-7 4. Se producirá una persecución y odio contra los cristianos Muchos perderán la vida solo porque aman y sirven a Jesús. Aumentará el odio contra la Iglesia y será muy visible en todas las esferas de la sociedad. Cristianos de países como Nigeria, Libia, Sudán, China etc. están hoy día siendo perseguidos y asesinados por predicar y creer en el Dios del cristianismo mientras en los países del occidente la iglesia es difamada, se le endosan falsas acusaciones a fin la iglesia no sea ese ente catalizador de la sociedad que debe ser. Por otra parte la iglesia misma está siendo inundada de falsos cristianos que se han desviado del mensaje y enseñan falsas doctrinas engañando a muchos tratando de destruir este edificio espiritual fundado por Jesucristo y que gracias a Dios sabemos, es indestructible, porque está basada en la fe en Aquel que todo lo puede. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. Mateo 5:10-12 5. A raíz de ello muchos abandonarán la fe Habrá personas que no soportarán el rechazo y odio contra ellos así que preferirán seguir otras doctrinas o corrientes más aceptadas por la sociedad. Estos serán aquellos que jamás se afirmaron sobre la roca que es Cristo, no hicieron suya la promesa y solo están en la iglesia por motivos familiares, por herencia o por conveniencia y no por fe; estos mismos se encargan de difamar a los verdaderos hijos, no aceptan ser criticados ni corregidos, faltos de humildad y amor por el prójimo y llenan los templos de disensión, conflictos y envidia; de estos ya la Biblia da cuenta. Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, mediante la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada la conciencia;3 prohibiendo casarse y mandando abstenerse de alimentos que Dios ha creado para que con acción de gracias participen de ellos los que creen y que han conocido la verdad. I Timoteo 4:1-3 6. Habrá mucha traición y odio No habrá lealtad, cada uno buscará su propio bienestar y su protección, aunque el precio sea traicionar a los más cercanos. El odio será más que evidente; el hombre es malo por naturaleza y en esencia es egoísta y busca su propio provecho y seguridad, si no hay una fe en algo que trascienda más allá de su propia realidad, no aceptan sufrir por aquellos que considera ajenos por lo que no trepidan en dar nombres, entregar y mentir sobre otros con el objeto de conservar en su egoísmo su vida, bienestar y seguridad. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mateo 24:10-12 7. Saldrán algunos falsos profetas que engañarán a muchos Surgirán todo tipo de doctrinas que apelarán a la gente y muchos las aceptarán y seguirán. La Biblia en Oseas nos dice “Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento”, Cristo mismo nos recomienda en el evangelio de Juan a “escudriñar las escrituras”, aun Pablo recomienda a Timoteo el sufrir la sana doctrina. Ello nos habla de la importancia de estar estudiando la Biblia, de hacerla nuestra en sus promesas, porque ella es la revelación de toda verdad y la regla de fe de cada cristiano, nos aconseja que, si nosotros fundamos nuestra vida en la Roca, si creemos en Él no seremos avergonzados. (Romanos 9:33) aún nos dice Juan en su primera carta “Les escribo a ustedes, jóvenes, porque son fuertes, y la palabra de Dios permanece en ustedes, y por ella han vencido al maligno” Pero el Espíritu dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, mediante la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada la conciencia 1 Tim 4:1 Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo. Judas 4 No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores… Pero éstos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales. Judas 8, 10 8. Se intensificará la presencia de mucha maldad Las acciones malignas e injustas se extenderán. Habrá gran cantidad de personas sin escrúpulos ni remordimiento que les impidan causar daño a otras personas. La Biblia en señala que hay algo en la tierra que actualmente frena al mal y le impide desarrollar toda su capacidad de sembrar todo aquello que signifique ir en contra todo lo que agrade a Dios pero que llegado su tiempo se manifestará en toda su crueldad. “Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo”. 2° Tesalonicenses 2:7-8 9. Una señal será notoria, el poco amor Los corazones se endurecerán, disminuirá el amor y el deseo de ayudar o cuidar de los demás. El egoísmo en su máxima expresión se verá, los padres contra los hijos, estos contra sus hermanos, nadie hará nada por nadie. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mateo 24:10-12 10. Se predicará el evangelio por todo el mundo Se predicará el evangelio en cada rincón del mundo. Las buenas nuevas del evangelio se anunciarán a todos los grupos étnicos que hay alrededor del mundo. Actualmente existen muchos grupos étnicos que nunca han escuchado de Jesucristo, las fronteras de países como China, Nepal, Libia o Sudán están completamente cerradas a la influencia que el cristianismo puede tener sobre sus creencias, cultura, ritos o sistema de gobierno. (Mateo 24:14). Jesús enseña que esta es una de las señales más notorias para la iglesia, sin embargo, hay que considerar la enorme cantidad de elementos técnicos que hoy hay en el mundo por los cuales se puede diseminar el mensaje, por lo que el hecho de no poder ir presencialmente a esos lugares no es razón para no creer que les haga llegado el mensaje del evangelio. Finalmente, el hacer mención de estas indicaciones que nos señalan las Escrituras respecto de su pronta venida no significa nada al respecto de los tiempos que Dios maneja a su sola voluntad, es solo una visión referente de los hechos, creo firmemente que cada creyente verdadero sabrá leer las señales que el Espíritu pondrá en su vida, y como dice Pablo “estad siempre preparados…” para recibir con gozo el cumplimiento de su promesa. Si no tienes certeza de estas cosas, ahora es un buen momento para acercarte a Dios y ponerte a cuentas con Él. Él siempre está esperando como Padre amoroso que es y que anhela la plena e íntima comunión con sus hijos. Pon en acción tu fe y recupera el tiempo perdido, solo en Él hay perdón, paz a tu alma y gozo de salvación. El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús. Apocalipsis 22:20
- Una reflexión en medio de la pandemia mundial
Vivimos tiempos inciertos qué duda cabe, la pandemia mundial ocasionada por el COVID-19 ha estado silenciosamente transformado la vida de millones de personas de una manera inimaginable y todo en el transcurso de semanas o meses, incluso en unos casos, solo días. Los cambios se han producido tan rápidamente que ha tomado por sorpresa a la mayoría de la población mundial. Todos luchan tratando de adaptarse a esta nueva normalidad con la esperanza de que acabe pronto, aunque la realidad duele porque es imposible predecir cuánto durará y qué consecuencias tendrá para todos. En estos días de crisis y de confinamiento meditar en la Palabra de Dios para un cristiano es una oportunidad dorada que se nos brinda, donde sería verdaderamente inexcusable no aprovecharla, respecto de esta podemos compartir las siguientes reflexiones. 1. La fragilidad de la vida humana Las crisis nos recuerdan lo frágiles que somos y lo susceptibles a enfermarnos e incluso morir repentinamente. Está en nuestro ADN el hacer siempre planes a futuro, pensando con ello que tenemos el control de nuestras vidas, pero basta un pequeño virus, un microorganismo que no podemos ni ver, para alterar completamente nuestra rutina y destruir cada uno de nuestros planes. 2. Somos todos iguales. Las crisis y las enfermedades no hacen diferencia entre personas y afectan por igual a todos. El hombre trata de marcar diferencias económicas, sociales o culturales, pero el COVID-19 vino a recordarnos que todos podemos enfermarnos y que todos estamos interconectados y nos necesitamos, no importa en qué país vivamos, qué edad tengamos o a qué nos dediquemos, todos somos importantes y necesarios en este mundo. Solamente se puede detener la propagación del virus con el apoyo y fraternidad de cada uno. 3. Cada vida es importante. La Biblia dice que todos los seres humanos fuimos creados a la imagen y semejanza de Dios (Gen. 1:27). Esa imagen de Dios es la base fundamental para el valor y dignidad de todas personas. La Biblia enseña que Dios es el dador de la vida, por lo que desde la concepción hasta la tumba debemos saber proteger y valorar la vida de todos. La vida humana no tiene precio y no importan las consecuencias económicas que una catástrofe como la que enfrentamos traiga, debemos luchar primeramente y a toda costa por cuidar la vida de todos. Por ello cualquier llamado a “sacrificar” a unos por el bien de otros es deleznable y contrario a la dignidad dada por Dios a todos los seres humanos. 4. Dios es nuestro pronto refugio. Debemos saber que no importa si los problemas son pequeños o grandes o si las consecuencias parecen imposibles de soportar, nuestro Dios es la única fuente de verdadera seguridad y que podemos confiar en Él. Dios tiene cuidado de nosotros como lo menciona el Salmo 121 y podemos comprobarlo a lo largo de toda la Escritura y muchos lo hemos experimentado durante nuestras vidas. Los cristianos sufrimos como todos los demás, pero lo podemos hacer con la paz que Dios nos da al saber que nuestro Padre Celestial está al pendiente de nosotros. El miedo ha ocasionado que en los Estados Unidos la venta de armas haya aumentado considerablemente y en el mundo entero las compras por el pánico de artículos como el papel higiénico se han dado en algunos países de manera casi incontrolable. Dice Pablo el apóstol, Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de poder, amor y dominio propio (2 Tim. 1:7) y este nos permite enfrentar las circunstancias confiados y en completa paz (Isaías 26:3). 5. Probamos nuestra fe en el amor al prójimo. Jesús afirmó claramente en Juan 13:13: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. Es en estos tiempos de crisis, cuando nuestro genuino amor por los demás representa la luz a un mundo oscurecido por los problemas. Hablamos de un amor concreto y que tiene como ejemplo máximo el amor que Jesús nos demostró al morir por nosotros en la cruz (Juan 13:34). Quizá una muestra de este amor y que puede parecer sencilla, pero es fundamental en estos momentos es mantener nuestra “sana distancia” de los demás no necesariamente para cuidarnos a nosotros mismos sino para cuidar a los demás. Nuestra perspectiva y misión debe ser el bien común y necesitamos hacer lo necesario para proteger el bienestar de los demás. También esta crisis mundial por el COVID-19 está evidenciando la enorme desigualdad social y económica existente en todos los países, desigualdad que se palpa con más claridad en los países en vías de desarrollo. Tristemente son los pobres los que sufrirán el mayor impacto de esta pandemia mundial por lo que cada cristiano, cada iglesia tendrá la responsabilidad de ir en ayuda de los más necesitados y sobre todo luchar por reconstruir un mundo en donde haya más justicia y equidad. 6. La redención está cerca. Los cristianos al igual que los héroes de la fe de hebreos 11; vivimos con la esperanza de un mundo mejor aún por venir. Lo que no significa que en el presente no debamos preocuparnos por tener un mundo mejor para todos, sino que hacemos lo mejor que podemos en el presente, pero también esperamos la segunda venida de Cristo en donde por fin disfrutaremos de la plenitud de vida que Dios quiere para todos nosotros. Brian Dailey definió acertadamente la escatología o el estudio del futuro de esta manera: “La esperanza de los creyentes de que el estado incompleto de su experiencia presente con Dios será resuelto, su sed presente será saciada, su necesidad presente de liberación y salvación será satisfecha”. Las tres virtudes cristianas son la fe, el amor y la esperanza. Nuestra fe en Cristo nos sostiene, nuestro amor por Dios y por los demás nos define y nuestra esperanza nos alienta a seguir adelante en medio de la dificultad. Es hoy, que en medio de las circunstancias a las que nos enfrentamos estos días, animo a que juntos unamos al clamor del apóstol Juan al recibir la promesa de Jesús al final de las Escrituras: “El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús” (Apoc. 22:20).
- Creer en Dios ¿Una fe ciega?
En la actualidad, muchas personas consideran que para creer en Dios es necesario abandonar la razón, que una persona desde su pensamiento y su raciocinio no aceptaría que existe un Dios, sino que más bien esto es un acto de fe ciega que no tiene evidencia alguna más que la experiencia propia de quien cree. Pero ¿es en realidad creer en Dios un acto irracional al que solo se accede por medio de fe ciega? O acaso ¿se puede creer que existe Dios por medio de la razón? Para abordar el tema podemos partir de conocer qué es lo que nosotros conocemos como el ‘razonar’, y esto según academias de lenguaje (en el caso de hispanohablantes la Real Academia Española) es definida como la cualidad de razonar, es decir exponer argumentos para defender un punto. Sin embargo, debemos ir más a fondo y comprender cuales son las formas del ‘saber’ que nos pueden llevar a pensar que algo puede ser o no ser racional. + Respecto a la filosofía: “Tradicionalmente se ha considerado que el saber filosófico tiene una justificación de naturaleza lógica, es decir, una tesis filosófica se acepta o rechaza en virtud de los buenos o malos argumentos que la sustentan, siendo la lógica la disciplina encargada de discernir la calidad de ellos” (Sánchez León, 2012). En el campo de la ciencia, “el saber científico se justifica en la experiencia controlada mediante experimentos” (Sánchez León, 2012). Los tipos de saberes pese a ser diferentes, tienen validez. Comúnmente en la actualidad las personas que niegan la existencia de Dios usan como argumento la suposición de que el conocimiento científico y empírico (método científico) no solo es un camino a la verdad si no que es el único válido para sostener una postura (cientificismo), y al ser Dios un ser indemostrable mediante el método científico, es entonces inexistente. (Smith, 2002). p.83 Veamos con más detalle el argumento cientificista; al declarar al saber científico como único válido, nos queda únicamente esta opción para evaluar la realidad de las cosas, sin embargo, es algo que sencillamente no podemos tomar como cierto, de otra forma, la belleza, la realidad de las matemáticas, la ética y la lógica no existirían porque son conceptos que no pueden ser evaluados mediante experimentación directa si no que más bien asumimos de otras formas, afirma William Craig (2015). Podemos evaluar la postura cientificista desde el cientificismo mismo y evidenciar que resulta contradictoria en su núcleo: “Pregúntese usted: ¿puede ser la declaración ‘usted debería creer únicamente en lo que puede ser probado científicamente? ¡Pues no! Usando un simple argumento de reducción a lo absurdo podemos ver que es insostenible desde su propio fundamento” (Díaz Pachón, 2016). Es totalmente falso asumir que sólo el conocimiento científico es válido para afirmar la realidad de las cosas, en el caso de ‘Dios’ que no es contenido por lo meramente físico y material, es claro que para acceder a la respuesta debemos utilizar el saber filosófico y observar si en realidad hay argumentos válidos para creer en su existencia de una forma racional. Al evaluar la existencia de Dios desde el saber filosófico tenemos diferentes argumentos que la favorecen, el primero de ellos es el argumento cosmológico del kalam que nace del argumento cosmológico inicial, propuesto por Tomás de Aquino en la Suma Teológica. El argumento es de tipo deductivo, y consta de dos premisas y una conclusión. “Primero, cualquier cosa que comience a existir tiene una causa externa; Segundo, el universo comenzó a existir; Por lo tanto, el universo tiene una causa externa. (Craig, 2001). Pero esto no puede simplemente dejarse allí, requiere de una evaluación. Primero, debemos evaluar si todo lo que comienza a existir tiene una causa; nuestra experiencia directa nos dice que esto es cierto, por sentido común podemos argumentar que todo lo que comienza a existir tiene un causa previa a ella en tiempo y relación. “Imagínese que de pronto oye un gran golpe... y me pregunta: ‘¿Qué fue ese golpe?’ y yo le contesto: ‘nada, solo sucedió’. Usted no aceptaría eso” (Nielsen, 1971). p.48. La siguiente premisa a evaluar sería, ¿El universo comenzó a existir? La ciencia, da una fuerza imparable a esta premisa. Hace algunos años se creía que el universo era eterno en el tiempo, no tenía fin ni tampoco comienzo. Stephen Hawking (1996) reconoce, “Casi todos ahora creen que el universo, y el mismo tiempo, tuvo un comienzo con el big bang”p.20. Alexander Friedman y Georges Lamaitre trabajando con las ecuaciones de Einstein predijeron que el universo se está expandiendo, y esto indica que en un momento de tiempo en el pasado finito nuestro universo se redujo a un solo punto. además, La segunda ley de la termodinámica nos indica que el universo se está quedando sin energía usable, si hubiese existido desde siempre, la energía ya se habría agotado. (Craig International, 2016). “Los científicos no pueden ocultarse más en un universo eterno en el pasado. Deben enfrentar el problema de un comienzo cósmico”. (Vilenkin, 2006). Tras evaluar las premisas y ver que son ciertas y razonables, podemos entonces concluir que el universo tiene una causa externa. Ahora pues, haremos observaciones a las características del universo con el objetivo de deducir las características de la causa. Con el universo comenzó a existir la materia, el tiempo y el espacio; por lo tanto la causa ha de superar estas tres limitaciones. También vemos que el universo tiene un orden establecido por medio de las leyes naturales, por tanto la causa ha de ser legisladora; este también da claras señales de diversidad, por lo que la causa debe ser creativa, manifiesta inteligibilidad por lo que la causa debe ser inteligente; y por último el universo al comenzar a existir muestra que la causa debe ser personal debido a que tiene la capacidad de decidir diseñar. Al observar estas características podemos concluir de forma racional que la mejor explicación para la causa del universo es lo que conocemos como ‘Dios’. (Valdés, 2016). Esto muestra que de hecho es bastante razonable creer que Dios, sí existe. Vamos entonces a evaluar una de los argumentos por los cuales muchos ateos y agnósticos, incluyendo a Richard Dawkins quien es quizá el más destacado de todos, rechazan que sea Dios la explicación del origen. “Ahora bien, si la fuerza creadora se concibe, como en efecto se hace, como algo existente, su origen debe ser también explicado dentro de una teoría cosmológica… Evidentemente, explicar el origen de tal fuerza creadora postulando otra fuerza creadora de mayor jerarquía no soluciona el problema”. (Sánchez, 2012). p.53 Este problema se puede sintetizar en la pregunta ¿Quién creó a Dios? Y tiene mucho sentido cuando el Dios diseñador no es el adecuado, sin embargo, en el caso del Dios bíblico, por ejemplo, este problema se soluciona al pensar en las características que tiene. Debido a que con anterioridad vimos que una de sus características necesarias es estar por fuera del tiempo, este Dios es entonces eterno y sale de las cosas que el argumento abarca; revisemos la premisa inicial: fíjese que está enfatiza que todo lo que comienza a existir, tiene una causa. Al ser Dios un ser eterno, no tiene un comienzo ni un final, por lo tanto no necesita una causa, sino que es El la causa en sí misma. Preguntar entonces, ¿Cuál es la causa de un ser no causado? Es una contradicción, como preguntar ¿Quién es la esposa del soltero? Evaluando esto podemos avanzar a ver otro de los argumentos a favor de la existencia de Dios como diseñador del universo. El ‘Argumento teleológico del ajuste fino’, tiene su origen en el descubrimiento de la singularidad que tienen las constantes cosmológicas y la inmensa improbabilidad de la vida y la existencia del universo como la conocemos. Stephen Hawking en su libro ‘Una breve historia del tiempo’ (1988) calculó que si un segundo después del big bang el ritmo de expansión del universo hubiese sido menor en una parte en cien millones, el universo se habría convertido en una bola de fuego. p.123 William Lane Craig, teólogo y filósofo, en su charla con Lee Strobel (2001, p.87) habló acerca de las estadísticas dadas: P.C.W. Davies, físico británico (1980) concluyó en que, las posibilidades en contra de las condiciones iniciales son adecuadas para la formación de las estrellas, una necesidad para los planetas y por lo tanto para la vida, es un uno seguido por al menos un billón de ceros. p. 160-161. Davies también concluyó que si la fuerza de gravedad o la de la ‘fuerza débil’ se cambiará por solo una parte en un diez seguido por cien ceros, la vida nunca se hubiera desarrollado. p.168-169. Podemos tomar diferentes caminos con base en el ajuste fino, puede o ser mera casualidad, o ser necesidad física o intención de un diseñador. Evaluemos las opciones de forma racional, la probabilidad de que estas condiciones se hayan dado por mera casualidad es matemáticamente ridícula al punto que no merece la pena tomar dicha opción, de acuerdo a lo dicho por Davies y Hawking, estamos hablando de una potencia a un número absolutamente inmenso. Respecto a la opción de necesidad física, podemos descartarla al darnos cuenta que no solo existe la posibilidad de que no se diera la vida como la conocemos, sino que además, esta probabilidad es infinitamente mayor, por lo tanto no es una necesidad del universo ser de esta forma, pudo no existir de no ser por la última opción que considero es la más racional, este universo está diseñado con una intención de existir y es producto de una intervención con propósito por parte del diseñador, quien sabiamente ajustó a la perfección cada uno de los valores para que en un mar de improbabilidades, la vida pudiese darse. Patrick Glynn quien abandonó su ateísmo para convertirse en cristiano, en su libro ‘God: The evidence’ [Dios: La evidencia] dice: “Hoy, los datos concretos señalan contundentemente en dirección a la hipótesis de Dios…. Los que desean oponérsele no tienen teoría comprobable que ordenar, solo especulación referente a universos nunca vistos, hilados en la imaginación fértil de científicos… Es irónico, pero la imagen del universo que nos donó la más avanzada ciencia del siglo veinte, está más cerca del espíritu de la visión presentada en el libro de Génesis, que cualquier cosa que ofreció la ciencia desde Copérnico”(Glynn, 1997) p.53-54, 26. ¿Es posible creer en Dios de forma racional? Hasta el momento hemos visto que definitivamente sí es bastante razonable creer en Dios, sin embargo, podemos ir un poco más allá para fundamentar la tesis. Si examinamos a fondo, creer en Dios no solo resulta ser una opción racional si no que resulta ser el fundamento de la racionalidad misma. John Lennox, matemático y físico de la Universidad de Oxford lo comenta de la siguiente forma: “Mi mayor problema con el ateísmo es que socava la racionalidad, porque ve al universo de forma reduccionista en la que trata de reducir todo a la física y la química y no creo que ellas tengan el poder explicativo para responder a preguntas de significado…. El hecho mismo de que podamos hacer ciencia es una de las evidencias más grandes de que hay un Dios tras el universo”. Martin (2002) muestra en su artículo web, las palabras de Lennox en su debate en 2007 contra Dawkins, acerca del punto de vista del naturalismo para la evolución: “Los nuevos ateos nos quieren hacer creer que no somos más que una colección aleatoria de moléculas, el producto final de un proceso sin guía. Esto, de ser cierto, socava la racionalidad que necesitamos para estudiar la ciencia. Si el cerebro fuera en realidad el resultado de un proceso sin guía, entonces no hay razón para creer en su capacidad de decirnos la verdad”. Es claro, que si vemos que hay inteligencia en nosotros y si creemos que podemos hacer ciencia de forma concisa, lo razonable es creer por lo tanto que hay una inteligencia, que diseñó nuestro cerebro con el propósito de descubrir todo lo demás que compone su creación. El tema de Dios es sin duda inmenso, tiene muchos caminos y muchas preguntas por responder, pero tomando como base los argumentos que hemos visto podemos concluir que por medio de razonar y examinar evidencias a favor de la existencia de Dios, de una forma efectiva nos damos cuenta que no hay que abandonar la razón, ni sumergirse en una fe ciega para creer que hay un Dios detrás de nuestro universo, si no que dicha opción es bastante razonable.
- El Argumento Moral
En el artículo anterior El absurdo de la vida sin Dios, se mencionó de la necesidad de profundizar en el tema que respecta a la moral y el relativismo que nos queda de asumir como verdadero el ateísmo; pues bien, en esta ocasión me gustaría nos acompañaran a reflexionar sobre este tema tan importante tanto de forma intelectual como para nuestra vida diaria. Para empezar con esto nos gustaría establecer algo importante que debemos saber antes de ver el relativismo moral y como este además de ser insostenible es terriblemente dañino. Para entender lo que propone una moral subjetiva, debemos tener presente que la objetividad de algo, no se evalúa con base en el acuerdo absoluto y general sobre esto mismo, si no, mas bien en reconocer algo como verdadero independientemente de la opinión humana, es decir, por mas de que existan ciertos desacuerdos en el sentido de que una o incluso un conjunto de personas decida no aceptar aquello como verdadero, no invalida su veracidad. Lo pondré en otros términos que nos permitan entender de mejor manera a lo que me estoy refiriendo, imagine usted que una persona que plantea no estar de acuerdo con una verdad matemática como la suma de dos números, independientemente de cuantas personas se organicen para creer esta realidad y practicarla, sencillamente no pueden convertir en subjetivo algo que es objetivamente erróneo, pues de la misma manera la moral tiene ciertos aspectos específicos que sabemos que son buenos o malos de manera objetiva. ¿Y si no? Es mi realidad, no la tuya. El relativismo nos plantea que llevado a un extremo, absolutamente todo depende de quien lo mire y por lo tanto no existiría una verdad absoluta (cosa que es contradictoria ya que de ser verdadero, este tendría que ser una verdad absoluta; como planteé en un artículo previo). Sin embargo, en este caso nos interesa la parte de la moral planteada desde esta perspectiva: Pues bien, si la moral es subjetiva, simplemente no existiría ni el bien, ni tampoco el mal. No podríamos emitir ninguna clase de juicio moral real porque la objetividad implica que debemos tener un estándar objetivo de valores morales que nos permita distinguir algo como bueno o malo. Si lo dejamos aquí aunque sorprenda a algunos, se que hasta este punto una que otra persona no parece verlo como algo tan serio como lo es, pero si lo analizamos a profundidad con lo que sucede en nuestra realidad, esto conlleva a pensar que una persona que asesina a alguien por diversión, comete actos atroces como la violación o la tortura, simplemente es libre de hacerlo sin recibir un juicio verídico y real porque, como te habrás dado cuenta, si el ateísmo es verdadero, el universo y lo que en el existe, se reduce simplemente a materia actuando en el espacio tiempo, nada mas. “En un universo materialista en su fundamento no existe diseño, ni propósito, ni mal, ni bien, nada mas que una indiferencia despiadada” (Dawkins Richard, 2006). Permítanme aclarar algo en este punto, de ninguna manera estoy diciendo que los ateos por lo tanto no pueden ser buenas personas, de hecho aunque fallen en proveer una base solida para la moral; usted puede ser ateo y bien saber distinguir que asesinar a un bebe por diversión es algo realmente malo, o vivir una vida ayudando a su prójimo necesitado es bueno y por tanto hacerlo, etc. Sin embargo lo que no puede es sostener esto en su cosmovisión materialista. Hemos desarrollado un instinto moral con la evolución. Muchos no creyentes han tratado de fundamentar esta moral basándose en la evolución, planteando por lo tanto que, después de años de evolución, en algún punto el ser humano desarrollo una especie de sentido de conservación y la moral es fruto de esto; pues bien, hay varios problemas con este punto, primero, las leyes morales como bien lo establece Frank Turek en su respuesta (crossexamined.org), en definitiva, no son leyes biológicas o químicas; estas son necesariamente inmateriales y provienen de agentes personales. Si el naturalismo es verdadero, es imposible por lo tanto que existan leyes morales reales. En segundo lugar, las leyes naturales (químicas, biológicas y físicas) son descriptivas no prescriptivas, cuando examinamos la historia de la evolución vemos que describe netamente aquello que sobrevive, no nos dice que es lo que debería sobrevivir, hemos de suponer que nosotros lo hacemos porque somos los más aptos, pero esto no se diferencia mucho al pensamiento de la Alemania Nazi, con esta idea en la cabeza Hitler promovía el aniquilamiento de millones de judíos y discapacitados con el objetivo de crear una super raza y rendir recursos que inaptos consumían de los aptos. También se ha dicho que el instinto nos lleva a cooperar y a su vez, esto nos ayuda a lograr los objetivos; bien pues esto seguro que usted puede comprobar que es falso, en muchas ocasiones la forma mas viable de tener éxito es la competitividad y el egoísmo, la corrupción en la política es un ejemplo claro de esto. Todo apunta a una respuesta. Después de ver esto entonces ¿De donde proviene este sentido moral? ¿Qué estándar tenemos para la moral objetiva? ¿Hay acaso leyes que no tengan legislador alguno? Al estar Dios por encima de la propia percepción humana y ser legislador por propia naturaleza, es de lejos la mejor explicación; es El en quien reside y establece el estándar bajo el cual podemos emitir juicios de valor de forma objetiva. Si reconoces que como ser humano fuiste al igual que tu prójimo diseñado por Dios y que bajo su soberanía esta su vida, hay un marco de derechos que debes respetar y al mismo tiempo deberes por cumplir con la creación, tu prójimo, los animales. Pablo escribe en la carta a los Gálatas 3:18 que no hay ya, siervo ni dueño, judío ni griego, hombre ni mujer porque todos somos uno en Cristo Jesús. Sin embargo, también implica que hay un Dios a quien debemos responder por nuestros actos aquí en la tierra y una ley suprema que debemos respetar delante de Él, norma que todos en algún momento hemos roto, es esta la razón por la cual Jesús vino y murió por nuestros pecados, para que solo por medio de Él, y su sacrificio podamos ser justificados delante de Dios todos al arrepentirnos y reconocerlo como estableció también Pablo. Daniel Urrego.